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Entrevista a Javi Álvarez, voluntario en el hospital Vall d'Hebron

Javi Voluntari Vall Hebron

Javi, vecino de Barcelona, tiene veintiseis años y está estudiando el cuarto año de fisioterapia en la UAB. Forma parte del voluntariado del programa sociosanitario de la FAS que está apoyando en el hospital Vall d'Hebron en estas semanas de crisis de la Covid-19

20/04/2020

FAS: Dada la situación actual provocada por la Covid-19 el programa sociosanitario de la FAS está apoyando en el hospital Vall d'Hebron. ¿De qué se trata este voluntariado? ¿Qué tareas haga?
Javi: En el pabellón principalmente, lo que hacemos es intentar disminuir las tareas de celadores y administrativos. Se trata de aliviar el trabajo de los celadores, ya que son bastantes pocos, unos dos o tres dentro del pabellón. Si nosotros no hacemos estos trabajos, los tienen que hacer otras personas del equipo sanitario. Colaboramos para que el tratamiento a los pacientes dentro del pabellón sea más eficaz. En este sentido, lo que hacemos es principalmente trabajos de gestionar materiales. Si necesitan material desde la zona "sucia" (que es la zona contaminada por Covid) pues hay una zona de transición donde les pasamos material, comida por los pacientes, les prepaamos el comedor la comida para los profesionales.

F: ¿Qué dedicación tienes al voluntariado?

J: En general, todos los voluntarios tenemos una media de dos días a la semana. Y el tiempo que estamos allí intentamos que sea el mínimo, aproximadamente unas dos horas.

F: Tú ya habías colaborado con el hospital valle de Hebrón anteriormente?

J: Si, yo con la Vall d'Hebron empecé el año pasado como voluntario de la FAS en el programa sociosanitario. Y este año he pasado a ser coordinador de sociosanitario y además llevo desde 2014 como auxiliar de enfermería dentro del hospital. Tengo una relación estrecha con el hospital, que digamos.

F: ¿Cuál ha sido el principal cambio que has visto desde la crisis?

J: El hospital ha sido inválido de un día a otro por muchísimos casos con Covid. Entonces, la principal maniobra que se asumió desde Vall d'Hebron, fue prohibirnos la entrada de voluntarios dentro del hospital, fue una forma preventiva de contagio y también para mirar todo con una cierta perspectiva para al final decirnos "de acuerdo, podéis colaborar con nosotros" o "te necesitamos y puede colaborar con nosotros de esta manera ".  Yo creo que el gran cambio que se ha producido dentro de la Vall d'Hebron ha sido éste. De poder ir por todo el hospital a tener un gran número de restricciones.

F: En el ámbito personal, ¿cómo lo está viviendo el voluntariado?

J: Yo creo que en general es una experiencia muy positiva, ya que ves la magnitud de lo que está pasando, que muchas personas por desgracia han caído por esta patología. Y entonces es como poner tu granito de arena allí. Sabes que el país está parado que mucha gente está encerrada en casa sin poder salir y tu tienes la suerte de poder ir al hospital y colaborar con lo que está pasando. Creo que esta experiencia es la parte más positiva. Al final es una experiencia personal, pero también puede ser una experiencia, no estrictamente laboral, pero dentro del currículum allí está. Has tenido la suerte de poder colaborar con un hospital en este momentos.

F: ¿Cómo fue el primer día?

J: El primer día fue bastante impactante. Llegamos al pabellón, y nos enseñaron cómo estaba organizado. Hay que decir que la Vall d'Hebron lo tenía muy bien organizado. Lo tenía todo muy limitado y señalizado de cuáles eran las zonas "sucias" y "limpias". Además, unas zonas de transición para que los profesionales pudieran limpiar y tirar material. Esta organización nos dio mucha confianza como voluntarios, ya que al principio algunos dudaron de si participar por temas de familiares de colectivo de riesgo, miedo a contagio ... Pero al ver esta situación nos dio mucha confianza.

F: Se habla mucho de la falta de material de prevención en los hospitales. ¿Cómo has visto esta situación en el hospital Vall d'Hebron?

J: En el momento que nosotros llegamos estaba bastante bien gestionado. A nosotros nos han proporcionado el material necesario y pienso que a los profesionales también. Empezamos el voluntariado el 1 de Abril, ya había pasado un poco ese momento de locura del principio.

F: ¿Ya os conocíais entre los voluntarios? ¿Han entrado nuevos?

J: Sólo nos conocíamos cinco voluntarios, el resto son nuevos voluntarios. En el pabellón ha habído unos 19. Por la mañana sólo uno y al mediodía y por la noche dos en cada turno. Un total de 5 voluntarios diferentes por día, y la verdad es que ha sido un poco complicado organizarnos, pero creo que al final lo hemos conseguido y ha salido bien el trabajo.

F: ¿Cuál crees que es el valor que añade con tu aportación?

J: Creo que el valor añadido es el agradecimiento del personal sanitario. Al final el trabajo que estamos haciendo nosotros es trabajo que tenía que hacer, anteriormente, el personal sanitario. En el pabellón, que no es dentro del hospital, los recursos son más limitados. Una persona, que está atendiendo a un paciente ha seguido un proceso para vestirse y estar dentro de la zona "sucia". Así pues, la persona que entra debe estar cierto tiempo dentro para no desperdiciar equipos de protección. Nuestro trabajo ha sido preparar todo lo necesario para ellos sin salir desde la zona "sucia" y que puedan utilizar el material que nosotros  preparamos.

F: ¿Pienas que la crisis esta marca un antes y un después? ¿Como crees que cambiará el ámbito sanitario concretamente el hospital Vall d'Hebron tras la crisis del Coronavirus?

J: Yo creo y espero que se valoren mucho más a los profesionales. Al final, a pesar de ser su trabajo, se están jugando la vida. Además, creo que habrá que valorar la sanidad pública que tenemos. Y la gran suerte que hemos tenido, de que con rapidez la gente se ha adaptado a otros lugares públicos, como los pabellones de campaña.

F: Dentro de unos años, seguro que recordarás estas semanas, ¿qué anécdota explicarás a tus nietos de esta crisis?

J: Supongo que les explicaría la situación de llegar a un lugar desconocido. Para mí fue un choque de realidad porque aunque escucharse muchas cosas al día a día, no estábamos viviendo aquella realidad. Y en este sentido me marcó bastante, todas las indicaciones, señalizaciones con rojo de "Zona Covid-19". Yo creo que de golpe le dimos la importancia que merecía la situación.
 

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