Más de la mitad de los conflictos armados de 2025 se llevaron a cabo mientras había procesos de paz en marcha
La Escuela de Cultura de Paz (ECP) de la UAB ha publicado Negociacions de pau 2025. Anàlisi de tendències i escenaris, su informe anual sobre la situación mundial de las negociaciones de paz. El análisis refleja que en 2025 se registraron 53 procesos de paz, la cifra más alta de los últimos años. Además, en el 55 % de los conflictos armados vigentes (22 de 40) había procesos de diálogo y negociación. A pesar de este incremento de negociaciones, se detectó un aumento de la conflictividad en un contexto de incremento de los conflictos armados y las tensiones alrededor del mundo.
El estudio de la ECP-UAB establece que 2025 fue un año de récord: se contabilizaron 53 procesos y negociaciones de paz, la cifra más alta desde que en 2017 la ECP-UAB comenzó a utilizar la clasificación actual. Sin embargo, esta tendencia no estuvo acompañada de menos conflictividad y violencia, sino que se produjo en un contexto global de incremento de los conflictos armados y una tendencia ascendente en el número de tensiones: durante 2025 se registraron hasta 40 conflictos armados activos, la cifra más alta desde el año 2011, según el informe Alerta! también elaborado por la ECP.
En cuanto a los procesos de paz, el informe destaca que estuvieron presentes en el 55 % de los conflictos armas activos en 2025. La distribución geográfica muestra que un 36 % de las negociaciones estaban en marcha en África; un 23 %, en la zona de Asia y el Pacífico; un 15 %, en Oriente Medio, y el mismo porcentaje (13 %), tanto en América como en Europa. Entre todos los procesos de diálogo el estudio analitza, entre otros, la reanudación de las negociaciones entre Rusia y Ucrania, aunque con múltiples obstáculos; las negociaciones sobre el programa nuclear iraní que registraron altibajos y se vieron afectadas por la guerra de 12 días entre Irán, Israel y los EE. UU.; las negociaciones entre Tailandia y Camboya sobre el conflicto armado que comenzó en 2025 en torno a su histórica disputa fronteriza, y el proceso del Diálogo Nacional Inclusivo en Mozambique para responder a las grandes protestas populares y crisis sociales que sacudieron al país.
Procesos con dificultades
La mayoría de estas negociaciones afrontaron bloqueos, obstáculos y dificultades, y en algunos casos incluso retrocesos, como en el caso de Colombia, con la suspensión oficial de las negociaciones con el ELN a principios de 2025, o Yemen, con el bloqueo del proceso de paz afectado por las dinámicas de convulsión regional y la interrelación de los conflictos.
El anuario destaca otro aspecto de los procesos de paz de 2025 y es la participación de actores externos en funciones de mediación o apoyo al diálogo: en 48 de las 53 negociaciones participaron gobiernos de terceros países, organizaciones intergubernamentales y también organizaciones religiosas y actores de la sociedad civil. En línea con la tendencia consolidada en años anteriores, la ONU fue la principal organización intergubernamental que participó en procesos de paz. A pesar de esto, su papel se redujo ligeramente respecto a años anteriores. Muchos Estados se involucraron como terceras partes en procesos de negociación, a menudo en un contexto de proyección de intereses nacionales dentro de una coyuntura internacional marcada por la disputa por la hegemonía entre potencias. Por ejemplo, Turquía, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí desempeñaron un papel activo como terceras partes en distintas negociaciones en África.
Por otro lado, el estudio pone de manifiesto las dificultades persistentes sufridas por las mujeres para participar en las negociaciones y para incorporar la perspectiva de género en los procesos de paz. América fue la única región en la que se constató la participación y el liderazgo de las mujeres en gran parte de las negociaciones de paz, específicamente en Colombia, aunque esa participación no implicó que las agendas de género ocuparan un lugar preeminente. La ECP-UAB subraya que, a pesar de su exclusión de la mayoría de los procesos, las organizaciones de mujeres de la sociedad civil se movilizaron para reclamar su participación en las negociaciones de paz, plantear demandas, exigir alto el fuego e implicarse en múltiples iniciativas como las respuestas de emergencia a los conflictos.