Más enfermedades pero menos letales entre las generaciones jóvenes en Cataluña
Un estudio del Centro de Estudios Demográficos (CED), la UAB y la Universidad Pompeu Fabra que se acaba de publicar detecta que el ritmo de acumulación de enfermedades crónicas tiende a acelerarse entre las generaciones jóvenes pero que la letalidad de estas enfermedades ha disminuido. Los investigadores se preguntan si la causa es que la salud de los jóvenes está empeorando realmente, si es que el sistema sanitario ha incrementado la capacidad de detectar enfermedades crónicas o si se debe a un cambio de actitud de los individuos hacia la salud.
Cataluña es una de las regiones con la esperanza de vida más alta del mundo. Actualmente, se sitúa en 86 años para las mujeres y 81 para los hombres, el valor más alto nunca alcanzado en nuestro país. A pesar de este éxito sin precedentes, hay toda una serie de retos asociados al incremento de la longevidad a los que es imperativo hacer frente, según los investigadores que han hecho el estudio. Uno de ellos es el incremento de la multimorbilidad, es decir, el hecho de que cada vez haya más individuos afectados por dos o más enfermedades crónicas simultáneamente y que, por tanto, podrían requerir y consumir más recursos sanitarios que la media.
El estudio «Tendències recents de la multimorbiditat a Catalunya: Envelleixen pitjor les generacions més joves?», publicado hoy en la revista Perspectivas Demográficas y llevado a cabo por los investigadores Iñaki Permanyer, Jordi Gumà, Sergi Trias-Llimós y Aïda Solé Auró, de la Universidad Autónoma de Barcelona, el Centro de Estudios Demográficos y la Universidad Pompeu Fabra, ha explorado hasta qué punto las mejoras en la supervivencia han ido acompañadas de una disminución o de un aumento de las enfermedades crónicas.
Más concretamente los investigadores han analizado las tendencias de la llamada multimorbilidad compleja (la proporción de población que sufre tres o más enfermedades crónicas simultáneamente) entre los integrantes de diferentes generaciones en Cataluña durante los últimos años.
La multimorbilidad compleja se ha medido comparando el estado de salud de diferentes generaciones catalanas entre los años 2010 y 2021 a partir de la extensa base de datos HEALIN Cohort, construida a partir de los registros de salud de Cataluña y que sigue la evolución de más de 1,5 millones de individuos desde el año 2005.
Según este estudio, las generaciones más jóvenes tienden a desarrollar enfermedades crónicas más rápidamente que sus predecesoras cuando tenían la misma edad. Por ejemplo, a los 25 años, un 7,9 % de las mujeres nacidas entre 1980 y 1989 sufrían multimorbilidad compleja, frente al 16,7 % observado entre las mujeres nacidas una década después (1990–1999) al alcanzar la misma edad.
Este patrón no es exclusivo de estas dos generaciones, sino que se repite de manera sistemática para todas las generaciones y edades para las que se pueden llevar a cabo este tipo de comparaciones (véase el gráfico).
Los resultados muestran cómo las personas que pertenecen a generaciones más antiguas están más afectadas por enfermedades degenerativas. Destacan especialmente las enfermedades metabólicas, las del sistema circulatorio y el musculoesquelético.
En cambio, entre las generaciones más jóvenes, destacan especialmente las enfermedades relacionadas con la salud mental y las del sistema musculoesquelético. Las primeras son uno de los factores que más han contribuido al aumento de la multimorbilidad en Cataluña.
Estos patrones se han observado también en otros países de la Unión Europea, en el Reino Unido y en Estados Unidos y son un motivo de preocupación para las sociedades que aspiran a alcanzar una longevidad saludable. Para el investigador del CED Iñaki Permanyer, uno de los autores del estudio, «desgraciadamente, todavía no tenemos muchos conocimientos sobre cuáles son los factores sociales y/o biológicos que impiden a los jóvenes alcanzar su potencial máximo de salud».
¿Cuales podrían ser las causas?
El estudio señala que las causas de este fenómeno podrían ser porque, por un lado, la salud de determinados grupos poblacionales podría estar empeorando, como la de la población inmigrada o la de los individuos con menores recursos socioeconómicos.
Por otro lado, el aparente empeoramiento de la salud en las generaciones más jóvenes podría deberse a una tendencia creciente al sobrediagnóstico por parte de los profesionales sanitarios, posiblemente espoleado por los avances tecnológicos, como los diagnósticos por imagen.
Finalmente, las actitudes de las personas hacia la salud pueden haber cambiado en los últimos años y esto puede haber hecho que los individuos sean más proclives a acceder a los servicios sanitarios ante la aparición de síntomas tempranos o leves.
Aunque la presencia de multimorbilidad en edades cada vez más jóvenes no es una buena noticia, los resultados del estudio sugieren que las perspectivas de supervivencia de la población multimórbida han mejorado con el paso del tiempo. Es decir, aunque nos encontremos ante mayor prevalencia de la multimorbilidad, su letalidad parece haber disminuido.
Sean cuales sean las razones, los resultados de este estudio apuntan a un incremento de la demanda asistencial en los sistemas públicos de salud. Para los autores del estudio «este escenario plantea un reto importante que requiere el diseño de políticas públicas basadas en la evidencia científica».
Artículo en la revista Perspectives Demogràfiques: https://ced.cat/difusio/butlleti-perspectives-demografiques/