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Universitat Autònoma de Barcelona

Viviane Reding: “Los ciudadanos creen en la democracia, pero ya no creen en los partidos políticos”

07 jul 2026
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La exvicepresidenta de la Comisión Europea Viviane Reding participó el pasado 30 de junio en la ceremonia de clausura de la edición 2025-2026 del Máster Universitario en Integración Europea (MUIE) de la UAB, que tuvo lugar en la Facultad de Derecho y reunió al rector de la Universidad, Javier Lafuente; la secretaria general, Esther Zapater; y el decano de la Facultad, Ricardo Esteban. Aprovechamos para entrevistar a Reding sobre la situación actual de la Unión Europea, el auge del populismo y la extrema derecha, el Reino Unido y los retos que afronta el proyecto europeo en un contexto global en profunda transformación.

Viviane Reding a la UAB

Después de estar casi cuatro décadas estrechamente vinculada a las instituciones europeas, ¿cómo describiría el momento actual del proyecto europeo?

Es importante tener presente que el proyecto europeo nunca se acaba. Los fundadores de Europa ya decidieron que era un modelo que se construía paso a paso y que cada generación daría uno más. Y a veces incluso se puede retroceder. En algunos momentos se dan pasos muy grandes como, por ejemplo, cuando hicimos la ampliación más grande de la UE o cuando conseguimos salvar a nuestra gente durante la crisis del coronavirus. Otros son más pequeños. Hoy en día, todavía hay que dar pasos importantes porque la situación general ha cambiado. El primero es la seguridad. No hemos invertido en defensa durante mucho tiempo porque pensábamos que, con la ampliación y la incorporación de los países de la antigua URSS, la paz duraría para siempre. Y hemos visto que no es así. Ha quedado claro que Europa tiene que construir su seguridad. Tenemos que ampliar nuestra inversión en defensa y tenemos que confiar en nosotros mismos y no en socios inseguros. Europa tiene que ser soberana en materia de seguridad.

¿Qué otro paso hay que hacer?

El segundo paso que debemos dar está relacionado con la tecnología. En los últimos años hemos vivido un enorme avance tecnológico, pero aún no hemos visto nada: esto no ha hecho más que empezar. Tomar decisiones políticas sobre tecnología en una democracia es un proceso lento y ahí radica uno de nuestros problemas porque el desarrollo tecnológico es muy rápido. Así pues, nos tenemos que forzar a ir más deprisa para conseguir financiación para la tecnología. Tenemos el dinero, pero está durmiendo en los bancos; hay que hacer que ese dinero se destine a inversión, a ayudar al talento, la industria y la soberanía. Si no queremos convertirnos en los últimos en el sector tecnológico, tendremos que aplicar un ritmo más rápido, invertir y asumir riesgos.

Y mientras el proyecto europeo se va construyendo, ¿cuál es ahora la mayor amenaza para la democracia europea?

Creo que la principal amenaza de Europa hoy es el populismo. Estamos viviendo un crecimiento importante de movimientos que han olvidado el pasado y la historia. Movimientos que en su día nos llevaron a la guerra y ahora están empezando a crecer de nuevo.

Hemos visto un apoyo creciente de los ciudadanos a estos movimientos populistas y euroescépticos en todo Europa. ¿Cree que la UE ha hecho bastante para explicarse a los ciudadanos?

Creo que la manera como comunicamos ha cambiado mucho a causa de las plataformas digitales. En estos espacios no se dan explicaciones, solo las tres o cuatro palabras de eslóganes populistas, y eso hace difícil para las democracias poderse explicar bien. Pero tenemos que recordar que esta es la única manera de seguir adelante: tenemos que explicar, explicar y explicar, una y otra vez, hacerlo en un lenguaje que no sea el lenguaje de los abogados, sino que sea un lenguaje sencillo que todos los ciudadanos puedan entender. También tenemos que explicar más la historia porque creo que en las escuelas no se enseña lo suficiente a los jóvenes sobre historia moderna, sobre cómo Europa se ha visto arrastrada una y otra vez a guerras en el pasado y sobre los peligros del populismo. Cuando veo las encuestas, me doy cuenta de que los ciudadanos creen en la democracia, pero ya no creen en los partidos políticos. Así pues, quizá no solo deban comunicar los partidos, sino también las ONG, los ciudadanos comprometidos, las asociaciones... Tenemos que devolver la seguridad a la gente y explicarles que la democracia no la construyen solo los partidos sino también los ciudadanos.

Los partidos de extrema derecha que utilizan estas consignas populistas continúan ganando apoyo en la UE. En algunos casos, ya están en el gobierno. ¿Cómo tendrían que responder las instituciones democráticas a esta situación?

En algunos países ya han experimentado qué pasa cuando esos movimientos populistas llegan al gobierno y han visto muy rápidamente que sus eslóganes son muy diferentes de la realidad.

¿Una vez llegan al poder, la realidad demuestra que no pueden cumplir sus promesas?

Creo que cuando llegan al poder es cuando se ve lo que no hacen. Es muy importante tener presente que se ha dicho y ver después cuál es la realidad. Ocurre lo mismo con las noticias falses: ¿Qué dicen y cuál es la realidad? Es un trabajo muy difícil porque hay que repetirlo por todos los canales para llegar a la población. Por ejemplo, eso es lo que ha ocurrido en Reino Unido, donde buena parte de la población ha comprobado que muchas de las promesas de los defensores del Brexit eran falsas. El resultado es un país que atraviesa una situación social y económica muy complicada. También es interesante observar que, entre los jóvenes —que no pudieron votar en el referéndum del Brexit—, alrededor del 70% cree que ha llegado el momento de volver a acercarse a Europa. Ya no se creen lo que les dicen las generaciones anteriores porque han visto que es falso.

¿Cree que es realista pensar en un acercamiento y posible retorno del Reino Unido a la UE en un futuro?

Si el Reino Unido quisiera volver a formar parte de la Unión Europea, el proceso llevaría tiempo, igual que ocurre con los países que solicitan su adhesión. Serían necesarias largas negociaciones y cambios legislativos. Pero creo que, poco a poco, esta generación más joven, cansada de los errores de sus padres y de sus abuelos, llegará al poder. Y, cuando eso ocurra, las negociaciones entre la UE y el Reino Unido volverán a avanzar.

¿En esta cuestión usted es optimista?

Sí.

Abriendo el foco hacia el panorama internacional, la guerra en Ucrania, la creciente competencia con los Estados Unidos y con China y la situación en Oriente Medio han remodelado el escenario mundial. ¿La UE está preparada para actuar como líder geopolítico en este contexto global cambiante?

Europa es una potencia geopolítica. Es el mercado organizado más grande del mundo. También es un continente muy fuerte. Pero si nos fijamos en la política que hacen los gobiernos, muy a menudo veremos que es una política local, regional y nacional. Los políticos tienen que entender que cuando actúan haciendo política nacionalista son muy pequeños y están muy solos. En cambio, son más fuertes cuando integran sus regiones y su política nacional a la solidaridad europea. Incluso las grandes naciones son pequeñas si las comparamos con los problemas geopolíticos que tenemos que afrontar. Cuando estamos unidos tenemos una oportunidad real.

En su discurso durante el acto de clausura del Máster Universitario en Integración Europea de la UAB, habló de la importancia de las alianzas y del trabajo conjunto. ¿Debe ser esa la principal fortaleza de la UE?

Es la única forma de sobrevivir. Si queremos ser independientes y tener una soberanía europea, tenemos que saber que unidos somos más fuertes. Somos una verdadera potencia mundial. Trabajar juntos es la única respuesta, siempre respetando la diversidad.

Durante su trayectoria en la UE ha impulsado numerosas iniciativas para reforzar la presencia de las mujeres en la política y en la economía. Sin embargo, pese a los avances, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en algunos espacios de poder. ¿Cree que la UE está avanzando con suficiente rapidez en materia de igualdad de género?

Hemos estado avanzando rápido. No hay que olvidar que la presidenta de la Comisión es una mujer, la presidenta del Parlamento Europeo es una mujer y que la presidenta del Banco Central Europeo es una mujer. Son modelos a seguir, mujeres fuertes que lo están haciendo bien. Y también hemos visto cómo el número de mujeres en los parlamentos y en los gobiernos está aumentando, así como el número de mujeres que son líderes en el sector económico. Pero hay un ámbito que me preocupa: el tecnológico. En este sector, la presencia de mujeres sigue siendo muy baja, apenas entre un 8 % y un 9 %. Y eso supone un problema, porque la tecnología tendrá un papel cada vez más determinante en nuestras vidas. Me gustaría ver a muchas más chicas jóvenes fascinadas por este campo, con ganas de aprender, de innovar y de construir el futuro, porque el futuro será tecnológico.

¿Cómo podemos cambiar esta tendencia?

Ese cambio debe impulsarse desde las políticas nacionales. Los sistemas educativos tienen que conseguir que más niñas se acerquen a la tecnología. En la escuela primaria vemos que las niñas son excelentes estudiantes y tienen enormes capacidades, pero a partir de los siete u ocho años muchas empiezan a perder la confianza. Creo que debemos alejarlas de las Barbies y animarlas a desarrollar todo su potencial despertando su interés por las disciplinas STEAM. Necesitamos esas niñas si queremos ganar la guerra de la tecnología.

 

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