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Universitat Autònoma de Barcelona

Una mesa redonda sobre el proceso de transición centra la presentación de la Cátedra de Memoria Democrática

21 may 2026
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El pasado miércoles 20 de mayo la sala de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB acogió la presentación de la Cátedra de Memoria Democrática de la UAB, dirigida por la catedrática emérita de Historia Contemporánea de la UAB Carme Molinero. El acto contó con la mesa redonda «1976, any clau del procés de transició», con intervenciones de los profesores Pere Ysàs, Martí Marín y Xavier Domènech.

Sala de graus durant la presentació de la càtedra

La sala de Grados de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAB acogió ayer la presentación de la nueva Cátedra de Memoria Democrática. El acto tuvo lugar en una facultad «que ha sido históricamente un espacio de movilización, de debate, de construcción de una cultura democrática donde las vanguardias sociales y políticas han tomado forma tanto en la actividad académica como en la vida colectiva del campus», en palabras de la decana de la Facultad, Margarita Freixas, que añadía que la Cátedra «recogerá este legado y lo proyectará hacia el futuro».

La directora de la Cátedra, la catedrática emérita de Historia Contemporánea de la UAB Carme Molinero, presentó sus objetivos básicos, destacando la importancia de «hacer llegar el conocimiento histórico a la sociedad», ya que la «falsa memoria del franquismo representa unas posiciones que sirven de base para determinados relatos actuales». «El gran reto de los historiadores es colaborar en que el conocimiento histórico conforme la base de la memoria pública», añadió. 

En el marco de la presentación de la Cátedra, la mesa redonda «1976, any clau del procés de transició» reunió a los profesores Pere Ysàs, Martí Marín y Xavier Domènech, del Departamento de Historia Moderna y Contemporánea, para exponer diferentes aspectos del proceso. Pere Ysàs destacó la importancia del estudio comparado para ver que «si una dictadura no está en crisis, se mantiene, aunque muera el dictador». «A mitad de los años 70 el franquismo estaba inmerso en una profunda crisis que hacía muy difícil su continuidad», añadía. Para el profesor Ysàs, la interacción de tres proyectos, uno continuista, otro reformador y un tercero democrático, cada uno con sus apoyos sociales e institucionales, explica el proceso de transición. 

El profesor Martí Marín, para quien 1976 es «la expresión de hasta qué punto no es verdad la leyenda de que las derechas han estado siempre de acuerdo y las izquierdas, todo lo contrario», argumentó que «los conservadores fueron incapaces de generar una única opción para mantener la dictadura». Marín recordaba que figuras como Manuel Fraga y Adolfo Suárez pensaban en un modelo de apertura controlada del sistema, con un juego de partidos limitado y un partido dominante, como en la actualidad sucede en Japón o en México. La lógica del «ahora nos marchamos y después volveremos» se materializó en una ley electoral en la que «a lo sumo dos partidos estarían en condiciones de estar al frente de un gobierno». A diferencia de lo que a menudo se interpreta, Marín defiende que en aquellos momentos de la transición «el ambiente real no era de pacto». 

El profesor Xavier Domènech, en la última intervención de la mesa redonda, rechazó la idea de que la transición española fuera una operación planificada entre «una élite de políticos brillantes». Fue, explicaba, «un proceso lleno de incertidumbre». El verdadero motor del cambio no fueron solo las instituciones ni los «despachos», sino la presión de la calle, con huelgas y movilizaciones. A pesar del control de la calle «el Estado español era el que tenía el mayor número de conflictos en toda Europa», con un epicentro «en el Baix Llobregat y en el Vallès Occidental».

La clausura de la presentación de la Cátedra corrió a cargo del rector Javier Lafuente, que recordó que «los derechos democráticos no deben darse por sentados, la democracia no se recibe como un don, se conquista y hay que defenderla de sus enemigos». Para el rector, la Cátedra será «una de las herramientas de la ciencia y de la cultura para vencer y convencer en esta batalla y contribuirá al estudio de este pasado y a su divulgación como forma de fortalecer la conciencia cívica, crítica e informada impregnada de los valores democráticos». La nueva Cátedra de Memoria Democrática de la UAB será, en palabras del rector, «una herramienta de estudio y de combate cívico contra quienes pretenden liquidar derechos y libertades». 

 

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