La UAB conmemora los 30 años de la Oficina de la Defensora Universitaria
La UAB ha celebrado los 30 años de la Oficina de la Defensora Universitaria con un acto en el que han participado el rector, Javier Lafuente; la defensora universitaria de la UAB, Maria Jesús Espuny, y la defensora del pueblo de Cataluña, Esther Giménez-Salinas, y en el que se ha puesto en valor la importancia de este órgano, que desde 1996 se encarga de velar por los derechos y las libertades de la comunidad universitaria.
La ceremonia, celebrada el 17 de junio en el salón de actos del Rectorado, reunió a miembros de la comunidad universitaria y representantes institucionales para conmemorar las tres décadas de funcionamiento de la Oficina de la Defensora Universitaria.
En su intervención, la defensora universitaria de la UAB, Maria Jesús Espuny, destacó que su cargo en la UAB hoy en día implica «estar a disposición de la comunidad universitaria para defender sus derechos y libertades y mover todos los mecanismos para encontrar soluciones». «También supone», añadió, «intentar escuchar a la gente, crear espacios de confianza y de seguridad y humanizar la gestión de los conflictos y problemas».
Espuny recordó los primeros años de la Oficina a través de la figura de Enric Cassasses, que fue el primer defensor universitario de la UAB, y mencionó a todos los que lo siguieron y que la han precedido en el cargo: Jordi Porta, Josep Font y Manuel Gerpe, de quienes dijo que «ejercieron con plena autonomía e independencia y velaron por los derechos y los deberes de toda la comunidad universitaria».
La importancia de la justicia reparativa
A su vez, la defensora del pueblo de Cataluña, Esther Giménez-Salinas, puso en valor los 30 años de la Oficina de la UAB, «que avalan una extensa trayectoria de defensa de libertad y derechos». Giménez-Salinas centró su discurso en la justicia restaurativa, que, aseguró, «todavía es poco conocida». Además, cree que puede tener mucho recorrido en las universidades: «si se ha podido hacer en la vía penal, que es la más difícil, ¿cómo no se va a poder hacer en la vía universitaria?». Giménez-Salinas celebró la publicación de Universidades restaurativas: guía básica para desarrollarlas en España, obra de la que es coautora, que propone un cambio organizativo en las universidades para favorecer una cultura de justicia restaurativa adaptada a su realidad académica y social.
Finalmente, el rector de la UAB, Javier Lafuente, pronunció el discurso de clausura del acto, en el que puso en valor la función de la Oficina a lo largo de los años. «Durante estos treinta años, la Oficina de la Defensora Universitaria ha consolidado su papel como institución independiente, cercana y accesible, que escucha, arbitra y hace propuestas. Su labor no solo ha permitido resolver quejas y conflictos, sino que ha contribuido a la mejora de los servicios universitarios», afirmó. Lafuente destacó que «la presencia de esta figura es un indicador del nivel de madurez institucional y de cultura democrática de la Universidad», así como «una garantía de transparencia, de responsabilidad, de integridad y de calidad en la gobernanza».
El rector subrayó que la celebración «no es solo un ejercicio de conmemoración, sino también un reconocimiento a todas las personas que han contribuido a construir y consolidar este órgano de la Universidad: los defensores universitarios, los equipos que los han apoyado y también toda la comunidad universitaria que ha confiado en ellos».