La guerra en Gaza tiene un impacto devastador en la salud reproductiva de las mujeres, según un informe de la UAB
La Escuela de Cultura de Paz de la UAB alerta sobre un «genocidio reproductivo» contra las mujeres palestinas. La destrucción del sistema sanitario en Gaza afecta a más de medio millón de mujeres en edad fértil. En solo cinco meses de ofensiva israeliana, murieron más niños y niñas en Gaza que en todos los conflictos armados del mundo en los cuatro años anteriores. Estas son algunas de las conclusiones del informe Palestina: violencias e impactos de género en tiempos de genocidio, que analiza y documenta las consecuencias del conflicto en las mujeres y las niñas.
Durante los primeros meses de la ofensiva, hasta el 70 % de las personas fallecidas en Gaza fueron mujeres, niños y niñas, un cambio drástico respecto a los quince años anteriores, en los que las mujeres habían representado menos del 14 % de las víctimas mortales
El informe Palestina: violencias e impactos de género en tiempos de genocidio, elaborado por la Escuela de Cultura de Paz de la UAB, que se acaba de hacer público, pone el foco en cómo ha afectado a la población palestina el conjunto de violencias ejercidas por Israel en tiempos de genocidio, poniendo especial atención a las consecuencias en las vidas y los cuerpos de las mujeres y las niñas. La publicación documenta y analiza las repercusiones en términos de letalidad, los impactos en la salud física y mental —analizando especialmente el uso de la violencia reproductiva— y los efectos de la utilización de la violencia sexual y de género como método de tortura e intimidación.
La investigación se ha desarrollado a partir del análisis documental y de entrevistas con organizaciones feministas palestinas. La publicación la ha elaborado la Escuela de Cultura de Paz de la UAB como parte del proyecto «Fortalecimiento de la resiliencia de las mujeres palestinas expuestas a violencias machistas (Nablus, Cisjordania, Palestina)», liderado por la Asociación Hèlia y financiado por la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD).
El análisis evidencia la continuidad entre el genocidio en curso y las lógicas estructurales que desde hace décadas afectan la sociedad palestina. El informe muestra como la vulneraicón del derecho a la vida ha llegado a niveles sin precedentes.
Según el informe, el número de víctimas mortales palestinas ha superado las 70.000 personas a finales de 2025 solo en Gaza, aunque varias investigaciones indican que la cifra real podría ser muy superior. La letalidad de la campaña militar se ha caracterizado por el uso intensivo de bombardeos y armamento de alto poder destructivo en un territorio altamente denso, con una frecuencia de ataques superior a la registrada en otros conflictos recientes. Los datos analizados muestran que los niveles de letalidad de la ofensiva israelí en Gaza han sido sin precedentes en comparación con otros conflictos armados recientes, con una tasa de mortalidad diaria superior a la registrada en otras guerras del siglo XXI. En los primeros meses de la ofensiva, hasta el 70 % de las personas fallecidas en Gaza eran mujeres y niños, un cambio drástico respecto a los quince años anteriores, en los que las mujeres representaban menos del 14 % de las víctimas mortales.
Los datos también apuntan a que miles de mujeres han muerto o han resultado heridas en ataques contra viviendas, refugios o zonas civiles, mientras que la población infantil se ha convertido en una de las principales víctimas del conflicto. En solo cinco meses de ofensiva, murieron más niños y niñas en Gaza que en todos los conflictos armados del mundo en los cuatro años anteriores.
Violencia reproductiva y colapso del sistema sanitario
El informe documenta también graves impactos en la salud sexual y reproductiva de las mujeres palestinas. La destrucción del sistema sanitario, la falta de medicamentos y el bloqueo han provocado situaciones extremas como cesáreas sin anestesia, un aumento de hasta el 300 % de los abortos espontáneos y el incremento de la mortalidad durante el parto.
Un hecho que ha captado la atención particularmente ha sido la ofensiva que destruyó la principal clínica de fertilidad de la Franja. A pesar de estar claramente identificada como centro de salud, la clínica Al-Basma IVF fue bombardeada en diciembre de 2023, ataque en el que se destruyeron unos 4.000 embriones (y no hay evidencias de que la clínica fuera utilizada para objetivos militares).
Las investigadoras explican que estas prácticas forman parte de una dinámica más amplia de violencia de género en el conflicto. «La violencia reproductiva no es nueva en el contexto palestino, pero en este episodio se ha intensificado hasta el punto de constituir lo que se ha denunciado como un genocidio reproductivo o reprocidio», indica una de las investigadoras principales, Pamela Urrutia. Este concepto hace referencia al uso de la violencia directa y estructural para afectar a la capacidad reproductiva de un grupo y su futuro demográfico. En este sentido, varios análisis recogidos en el informe señalan que el objetivo de este tipo de prácticas es «afectar a las capacidades de reproducción física y social del pueblo palestino».
El análisis conecta la experiencia palestina con el uso de la violencia reproductiva en otros contextos, como parte de las estrategias en episodios de genocidio en otras latitudes –Ruanda, antigua Yugoslavia–, y también como instrumento de colonizadores contra comunidades nativas para el control del territorio y la limpieza étnica.
Según la investigación, los ataques contra infraestructuras sanitarias han afectado directamente a cerca de 545.000 mujeres y niñas en edad fértil en Gaza. Hospitales y maternidades han sido bombardeados o han dejado de funcionar, mientras que centros especializados en salud sexual y reproductiva han tenido que cerrar o trabajan con recursos mínimos.
Esta situación ha empeorado por la desnutrición generalizada, la falta de agua y productos de higiene y los desplazamientos forzados de la población, factores que afectan especialmente a las mujeres y a las adolescentes. Distintas organizaciones han denunciado que estas prácticas constituyen formas de «violencia reproductiva».
También la salud mental de las mujeres palestinas de Gaza ha sido extremadamente dañada. Los estudios indican que el 75 % de las mujeres sufre depresión, el 62 % tiene problemas para dormir y el 65 %, pesadillas constantes y ansiedad, de acuerdo con los datos de las Naciones Unidas.
La investigación también documenta el uso de violencia sexual y de género como mecanismo de tortura e intimidación contra personas prisioneras y contra la población palestina en general. Paralelamente, el estudio alerta de otras formas de violencia a menudo invisibilizadas en contextos de guerra, como el aumento de la violencia doméstica, la precarización económica o los efectos del desplazamiento forzado masivo.
En un contexto marcado por el genocidio, el desplazamiento forzado, las restricciones de movimiento y el deterioro de la situación económica de miles de familias, los matrimonios de niñas palestinas se han extendido como mecanismo negativo de afrontamiento, tanto en Gaza como en Cisjordania. Varias organizaciones feministas palestinas han alertado sobre el aumento de los matrimonios de niñas y adolescentes (early marriages). La convivencia de jóvenes de los dos sexos en espacios muy reducidos parece que está propiciando que muchas familias opten por casar a sus hijas por cuestiones de honor, para evitar «vergüenzas» en el futuro. En algunos casos, el matrimonio también supone acceder a una ayuda económica o a un refugio más seguro, lo que puede ser determinante en un contexto de devastación, extrema precariedad, proyectos truncados y falta de perspectivas de futuro.
Finalmente, las investigadoras y autoras del informe advierten que la persistencia de las políticas de ocupación, apartheid y colonización, así como la impunidad ante los crímenes denunciados, constituyen un precedente preocupante para el derecho internacional y los derechos humanos globales.
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