El uso problemático de las redes sociales afecta más al bienestar de los adolescentes de entornos socioeconómicos desfavorecidos
El uso problemático de las redes sociales se asocia con un peor bienestar adolescente, y este impacto es más fuerte entre los que proceden de entornos socioeconómicos más desfavorecidos. Esta es una de las principales conclusiones de un nuevo estudio internacional que han liderado la UAB y el CED y que forma parte del World Happiness Report 2026, que hoy publica Naciones Unidas. El análisis incluye datos de más de 330.000 adolescentes de 43 países.
Se detecta que la problemática es mayor en los países anglocélticos (Canadá, Irlanda y Reino Unido), y que d la lista de 43 países, España se sitúa en el grupo de países en que esta problemática es menor.
Un equipo liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el Centro de Estudios Demográficos (CED), en el que también han participado investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) y de la Universidad de Turku (Finlandia) ha publicado un estudio internacional sobre el uso problemático de las redes sociales y el bienestar adolescente y cómo esta relación se vincula con las desigualdades sociales en 43 países.
La investigación forma parte del World Happiness Report 2026 (‘Informe mundial de la felicidad de 2026’), que Naciones Unidas ha publicado hoy, 19 de marzo de 2026. Esta publicación internacional está impulsada por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, en colaboración con la empresa Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.
El séptimo capítulo de este informe, que está liderado por el profesor de sociología de la UAB e investigador del CED Pablo Gracia, aporta una perspectiva especialmente relevante al mostrar que los efectos de un uso problemático de las redes sociales no se distribuyen por igual entre todos los grupos de la población, sino que están atravesados por desigualdades sociales. En el estudio también participan las investigadoras de la UAB y del CED Maria Rubio Cabañez y Beyda Çineli, así como Roger Fernández Urbano, investigador Ramón y Cajal de la UB, y Şeyma Çelik, investigadora posdoctoral de la Universidad de Turku.
Los datos en los que se basa el proyecto proceden de una de las principales encuestas internacionales sobre salud y bienestar adolescente (Health Behaviour in School-aged Children, también conocida como HBSC), que examina información recogida en 2018 y 2022 en jóvenes de entre 11 y 16 años. El análisis incluye datos de más de 330.000 adolescentes de 43 países, obtenidos mediante encuestas escolares representativas hechas en los centros educativos con metodologías armonizadas entre países.
Los resultados muestran que, en los 43 países analizados, el uso problemático de las redes sociales está asociado con más malestar psicológico y con una peor valoración general de la vida. Es decir, los adolescentes que presentan patrones más compulsivos, adictivos o desregulados del uso digital tienden también a mostrar peores indicadores de bienestar subjetivo. En concreto, un aumento en el uso problemático se asocia con un incremento aproximado de 0,16 puntos en quejas psicológicas y con una disminución de unos 0,19 puntos en satisfacción con la vida en una escala de 0 a 10, lo que corresponde aproximadamente a un aumento de un 10 % en las quejas psicológicas y a una reducción de alrededor de un 3 % en la satisfacción con la vida.
No afecta a todos por igual
Uno de los resultados más importantes del estudio es que esta relación entre el uso problemático de las redes sociales y el malestar no afecta a todos por igual. Los adolescentes de familias con menos recursos socioeconómicos aparecen como los más vulnerables. En comparación con los adolescentes de nivel socioeconómico bajo, los adolescentes de nivel socioeconómico alto muestran una asociación aproximadamente un 5-10 % más débil entre el uso problemático de las redes sociales y las quejas psicológicas, y una reducción de aproximadamente un 10-13 % en la relación negativa entre el uso problemático de las redes sociales y la satisfacción con la vida. Estos resultados sugieren que las familias con más recursos pueden disponer de más herramientas materiales, educativas y relacionales para amortiguar los riesgos asociados al uso problemático de las redes sociales.
Diferencias regionales relevantes
La investigación también detecta diferencias regionales relevantes. Las asociaciones más intensas entre el uso problemático de las redes sociales y un menor bienestar se observan en los países anglocélticos, como Canadá, Irlanda y Reino Unido, mientras que los vínculos son más débiles en la región del Caucas y el mar Negro, que incluye países como Armenia, Georgia, Azerbaiyán y Turquía. Al mismo tiempo, el estudio encuentra que las desigualdades socioeconómicas en la relación entre el uso problemático de las redes sociales y el bienestar son claras en muchas regiones europeas, pero relativamente débiles en los países mediterráneos, como España, Italia, Portugal, Grecia, Malta y Chipre. España se encuentra en el grupo de países donde la relación entre el uso problemático de las redes sociales y la reducción del bienestar es menor, y se sitúa en la posición 40 del total de 43 países en cuanto a las quejas psicológicas y en la posición 31 en cuanto a la satisfacción con la vida.
Otro resultado central es que la asociación negativa entre el uso problemático de las redes sociales y el bienestar adolescente se intensificó entre 2018 y 2022. Este empeoramiento se observa en la mayoría de las regiones y para todos los grupos socioeconómicos estudiados, lo que apunta a un deterioro general del contexto digital adolescente en los últimos años y, en concreto, en el contexto de la pandemia de COVID-19.
Pablo Gracia, profesor de la UAB y autor principal del estudio, defiende que «hay que avanzar hacia entornos digitales más equitativos mediante una combinación de regulación de plataformas, apoyo a las familias, educación digital en las escuelas y servicios de salud mental accesibles». El objetivo, señala, tiene que ser que todos los adolescentes, con independencia de su origen social, puedan relacionarse con el mundo digital de manera segura y compatible con su bienestar.
El estudio se enmarca dentro del proyecto de investigación DIGINEQ, también liderado por Pablo Gracia y financiado por un Consolidator Grant Award del Consejo Europeo de Investigación (ERC). El proyecto estudia cómo el uso digital se relaciona con el bienestar adolescente y las desigualdades sociales. Maria Rubio Cabañez, Beyda Çineli, Roger Fernández Urbano y Şeyma Çelik también son miembros del equipo del DIGINEQ.
Informe mundial de la felicidad
Esta investigación que lideran la UAB y el CED forma parte de la 14.ª edición del Informe mundial de la felicidad de 2026, que concluye que el uso intensivo de las redes sociales parece estar contribuyendo a la disminución del bienestar entre los jóvenes de los países de habla inglesa (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda) y de Europa occidental, especialmente entre las chicas.
La evidencia describe un panorama global complejo en un momento en el que muchos países buscan implementar más protecciones legislativas para los menores de 16 años en línea.
Las clasificaciones se basan en datos de la encuesta mundial de la empresa Gallup y de otras fuentes, y han sido analizadas por un equipo internacional de expertos destacados en ciencia del bienestar.
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