"Ahora mucha gente no cree en los políticos, pero tampoco cree en muchas otras cosas"

DenteEntrevista

Entrevista al politólogo italiano Bruno Dente, investido doctor honoris causa por la UAB el pasado Lunes, 7 de octubre. Este profesor italiano de análisis de políticas públicas de la Universidad Politécnica de Milán responde a preguntas sobre el descrédito de la política, el incremento de partidos populistas, la migración en Europa, entre otros.

09/10/2019

"Sobre la corrupción política pienso que hay algunos países en los que se ha perdido la esperanza en el progreso y la gente piensa que la única manera de hacerse rico es robar".

-¿Para qué sirve o para qué debería servir la política?
-Es la habilidad para resolver problemas colectivos. Algunas políticas son sólo normas o regulaciones, mientras que otras hacen referencia a servicios públicos como escuelas, hospitales, bomberos,... Pero ambas vertientes deben gestionarse. Hay problemas, la mayoría, que no se pueden resolver creando sólo normas u organizaciones, sino que implican la colaboración y cooperación por parte de diferentes actores públicos o privados como el cambio climático, la inmigración, etc ... Y el análisis político debe ayudar a ello, resolver problemas complejos y variados para conseguir alcanzar un objetivo que mejore el progreso de la sociedad.

-En Europa parece que cada vez la gente cree menos en los políticos. ¿Este descrédito de la política se quedará para siempre o sólo es puntual y característico de algunos países mediterráneos?
-Bueno, no sólo es aqui. En Estados Unidos también hay descrédito de la política. En general, no se cree en los políticos. Antes de finales de los 80 los políticos europeos fueron dominados por las ideologías (democracia cristiana, comunismo, ...). Después esto fue difuminándose y ahora ya no hay prácticamente ideología. La gente no cree en los políticos pero tampoco cree en muchas cosas. Fíjate en la religión, por ejemplo. La gente vota menos que nunca. En Portugal, por ejemplo, en las primeras elecciones votaron el 90%, y ahora, las últimas ha votado el 40 y pico% ... Además, hay mucha competición entre los partidos. Los partidos populistas ante ello proponen soluciones milagrosas, y fallan y no cumplen, y el efecto es que la gente pierde la fe en ellos. Sino fíjese en el Brexit y todo lo que ha pasado.

-Cuando los políticos no se entienden y todo queda atascado, ¿qué hay que hacer? ¿Son los ciudadanos los que deben actuar? ¿Qué piensa de la llamada "desobediencia civil"?
-La desobediencia civil fue inventada por Gandhi para conseguir un objetivo muy concreto que era la independencia de la India. Actualmente la política es muy complicada: intervienen expertos, mediadores, asociaciones, ONG, etc. Tenemos muchas identidades diferentes. Y el "ciudadano medio" no existe, en el sentido que todos somos diferentes y tenemos necesidades diferentes. Y las identidades tienen diferentes formas de expresión y requieren diferentes soluciones. Es como una ciudad; hay mucho mundos dentro de ella: necesitas organización urbanística, medio ambiente, policía, escuelas,... Con todo esto quiero decir que lo que hay que hacer es colaborar y buscar soluciones concretas a determinados problemas. Y la desobediencia civil es negativa de por sí, va a la contra. Y nuestra sociedad necesita trabajar en sentido positivo y no negativo.

-El "problema" de la inmigración en Europa. ¿Qué puede hacer la política? ¿Hay solución? ¿Debería ser una oportunidad única para que los sistemas políticos europeos trabajen conjuntamente o más bien lo que nos está mostrando es una Europa donde cada uno va a la suya?
-Hay que discernir dos aspectos dentro de este ámbito: por un lado, los refugiados de guerra que están en Líbano o Jordania, que quieren ir a países donde puedan trabajar como Alemania o Francia. Por otra parte, el segundo problema es la presión demográfica en lugares como África, que está creciendo, y que hace que España, Italia o Malta acojan a estas personas, a pesar de que ellos no quieren estar allí sino ir a países del norte de Europa. Deberíamos aceptarlos y los países no quieren.

Tratar un problema analizando sólo una parte de él, es una equivocación porque hay diferentes vertientes a tener en cuenta. En Milán hay bandas de "gansters" de latinoamericanos que luchan entre ellos. Esta problemática hay que abordarla diferente de la que exite, por ejemplo, con las mujeres filipinas que trabajan cuidando ancianos (en la región de Lombardía, en Italia, hay 100.000). Si no estuvieran aquí, ¿quién cuidaría a los ancianos en Italia? O en Gran Bretaña están los médicos paquistaníes e indios que llenan hospitales y son imprescindibles. ¿Qué pasaría en esos hospitales si no fuera por ellos? Portugal necesita gente porque tiene un problema demográfico, o también Canadá, donde el gobierno está haciendo acciones para que vayan inmigrantes. Todo ello es mucho más complicado de lo que los políticos dicen en los periódicos.

-La corrupción es el gran mal de la política en países como Italia o España, ¿o sólo es un rasgo intrínseco en estos sistemas políticos que no se da en los países nórdicos europeos, por ejemplo?
-Sí, seguramente es un problema latino, asiático o africano. Es algo que va con la cultura quizás, sí. Pero mi opinión es que hay algunos países en los que se ha perdido la esperanza en el progreso y que la única manera de hacerte rico es robar. Es decir, el problema para mí no es un tema de leyes sino de hacer entender a la gente que la colaboración y cooperación es mejor que lucrarse uno mismo. Hoy probablemente en Italia hay menos corrupción política que hace 30 años. Pero se sigue teniendo la idea de que si conoces a alguien en cualquier lugar tendrás un mejor trato.

-¿Cómo ve la proliferación de partidos populistas en las capitales de algunos Estados miembros de la Unión Europea?
-Es lo que decíamos al principio de la entrevista, la gente no tiene ideología y está desencantada de la política. Estos partidos les prometen cosas imposibles, como el Brexit u otros. En Italia, por ejemplo, prometen un salario universal. Son cosas imposibles. Proponen soluciones simples a problemas complejos y luego todo ello no tira adelante y la gente se desencanta.

 

 

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