El uso de la Inteligencia Artificial en personas con síndrome de Down

En el contexto del desarrollo de las Inteligencias Artificiales han surgido nuevos retos alrededor del impacto que pueden tener en la sociedad. Como señala el artículo hecho por investigadores de la UAB, la IIIA y la STS-b, las personas con síndrome de Down muchas veces no son tenidas en cuenta en el momento de codiseñar tecnologías. La IA puede facilitar su vida, pero hace falta que formen parte activamente de los procesos de innovación tecnológica.
Esta revisión cualitativa examina cuarenta y siete estudios que, durante la última década, han implementado sistemas de inteligencia artificial en entornos con personas con síndrome de Down. Los trabajos analizados se centran principalmente en cinco ámbitos: educación, comunicación, regulación emocional, movilidad y vida independiente y ocupación. En estos entornos, la IA aparece sobre todo en forma de sistemas de reconocimiento de voz y prosodia, visión por computador para reconocer gestos y emociones, robots sociales y asistivos, entornos de realidad virtual, así como técnicas de aprendizaje automático y deep learning, incluyendo redes neuronales, sistemas híbridos y, en algunos casos, modelos generativos.
A pesar de este panorama amplio y variado, la mayor parte de las propuestas continúan siendo prototipos con poca implantación real y estudios de corta duración y muestras pequeñas, lo cual dificulta saber si los resultados se mantienen en entornos cotidianos. Además, a menudo no se contempla la diversidad interna de las personas con síndrome de Down, ni factores como el nivel de apoyo o las diferencias socioeconómicas y lingüísticas.
En el artículo analizamos estas tendencias desde un enfoque de derechos, basándonos The Convention on the Rights of Persons with Disabilities (2006) i el United Nations Human Rights Council in its report AI and the Rights of Persons with Disabilities (2021). A partir de estos informes, vemos que la IA puede facilitar la accesibilidad, la autonomía y la participación comunitaria, pero también puede vulnerar derechos si introduce discriminación algorítmica, vigilancia, o si reproduce asuntos capacitistas; por ejemplo, cuando se imponen patrones “normativos” de habla o conducta, o cuando se utilizan datos poco representativos.
Un elemento especialmente crítico es la participación directa de las personas con síndrome de Down en el diseño de las tecnologías. A pesar de que muchas investigaciones las incluyen como usuarias en fase de prueba, muy pocas adoptan enfoques de codiseño. Los estudios que sí lo hacen muestran que la participación transforma las decisiones, evita planteamientos paternalistas y produce herramientas más ajustadas a las necesidades reales. Según la revisión, este cambio es necesario para avanzar hacia un desarrollo alineado con el modelo social de la discapacidad, que hace hincapié en las barreras sociales y técnicas, y no en las limitaciones personales.
La revisión concluye que la IA puede ser una herramienta interesante para ampliar oportunidades de comunicación, aprendizaje y vida independiente. Esto puede ser posible solo si se desarrolla con metodologías participativas, colaboración entre equipos y disciplinas diferentes y partiendo siempre de entender a las personas con síndrome de Down no como objeto de la innovación, sino como sujeto activo de estos procesos.
Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA)
Science and Technology Studies Group (STS-b)
Universitat Autònoma de Barcelona
Referencias
Dellunde, P., & Moyà-Köhler, J. A social approach to artificial intelligence systems for people with Down syndrome: a qualitative systematic review. International Journal of Developmental Disabilities. https://doi.org/10.1080/20473869.2025.2561165.