No todos los caminos llevaban a Roma: un estudio de la UAB reconstruye la organización de la red viaria romana
El famoso dicho «todos los caminos conducen a Roma» no es tan cierto como parecía. Un equipo internacional codirigido por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) ha publicado en Nature Communications un estudio que revela la estructura y el impacto duradero del sistema viario del Imperio romano y demuestra que no estaba tan centralizado como se pensaba hasta ahora.
El sistema de calzadas romanas fue la primera red de transporte a escala continental del mundo antiguo. Conectaba diferentes regiones de Europa, el norte de África y Oriente Próximo y articulaba el movimiento de mercancías, ejércitos y personas. Estas rutas desempeñaron un papel crucial, puesto que también facilitaron la propagación de innovaciones tecnológicas, creencias religiosas, e incluso, pandemias.
Un nuevo estudio que han codirigido investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), creadores del proyecto Itiner-e —el mapa digital más detallado de la red viaria del Imperio romano—, presenta un análisis exploratorio cuantitativo de alta resolución espacial del sistema viario romano. El estudio ha sido posible gracias a la creación de una base de datos detallada que abarca todo el territorio imperial.
La investigación aborda cuestiones planteadas desde hace tiempo, como la centralidad de ciudades como Roma o el grado de rectitud y la pervivencia de las vías. Los resultados muestran que Roma ocupaba una posición más periférica dentro de la red de movilidad del Imperio de la que tradicionalmente se le atribuye, mientras que Bizancio, capital durante la Antigüedad tardía, tenía una posición más central.
Además, el análisis muestra que las capitales provinciales actuaban sistemáticamente como cruces estratégicos que articulaban las comunicaciones terrestres regionales. La posición central que ocupaban estas capitales y las vías principales parece indicar que los romanos eran capaces de tomar decisiones estratégicas a escala provincial —o incluso imperial— para desarrollar la red viaria y establecer puntos clave con los que organizar, administrar y controlar los territorios recién conquistados. Este hallazgo plantea nuevos interrogantes sobre cómo planificaban, cartografiaban y ejecutaban estas decisiones a escala continental, algo que sucedía por primera vez en la historia de la humanidad.
Una huella duradera en la red de carreteras moderna
El análisis realizado por los investigadores apunta a que los romanos dejaron una huella permanente en el mundo moderno y establece una correlación entre la presencia de antiguas vías romanas y la de las principales carreteras actuales. Esta continuidad se mantuvo hasta los grandes cambios históricos impulsados por la Revolución Industrial.
La pervivencia de las vías romanas hasta la actualidad ha estado determinada por condiciones locales que varían en función del territorio, ya sea en Europa, el norte de África u Oriente Próximo. Factores como la topografía, la presencia de ríos y montañas, la existencia y el crecimiento de las ciudades o el desarrollo histórico e institucional han condicionado la persistencia de estas vías.
Carreteras menos rectas que las actuales
Por otra parte, el estudio cuestiona la suposición de que las calzadas romanas eran uniformemente rectas. Aunque los ingenieros romanos priorizaban los trazados rectos cuando el terreno lo permitía, sus rutas eran, en general, menos rectas que las principales carreteras modernas y debían adaptarse a la topografía local.
No obstante, los romanos fueron capaces de construir eficazmente carreteras en paisajes menos favorables mediante puentes, excavaciones en la roca, muros de contención y sistemas de terrazas. Gracias a estas soluciones, la mayoría de las calzadas romanas mantuvieron una pendiente inferior al 16%, lo que garantizaba que fueran aptas para el paso de carros de tracción animal.
Curiosamente, las carreteras modernas son ligeramente más sensibles a la topografía y presentan una correlación negativa con la elevación más marcada que las vías antiguas.
Artículo de referencia: Pažout, A., Brughmans, T., de Soto, P., et al. "Network Science reveals the structure and lasting impact of the Roman road system" Nature Communications (2026).