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Universitat Autònoma de Barcelona

Los árboles urbanos pierden buena parte de su capacidad de enfriar durante las sequías

28 oct 2026
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La combinación de olas de calor y sequía frena notablemente la capacidad de los árboles de las calles para enfriar el aire en las ciudades mediterráneas. La falta de humedad en el suelo restringe drásticamente la transpiración vegetal, lo que reduce el alivio térmico que aportan estos árboles durante los picos de calor extremo.

Investigadors fent l'estudi

Así lo demuestra una investigación publicada en la revista científica Urban Climate y desarrollada por el ICTA-UAB, que analiza el comportamiento del arbolado en calles densas de Barcelona durante episodios de calor intenso. El objetivo era determinar cómo interactúan la humedad del suelo y la masa vegetal en la mitigación del calor urbano.

En condiciones idóneas de humedad en el suelo, la transpiración vegetal reduce la temperatura del aire en un promedio de 1,2 °C a 1,7 °C durante las horas centrales del día. Esto permite rebajar el estrés térmico experimentado por los peatones, medido con el índice climático térmico universal (UTCI), hasta en 3,2 °C y disminuir la temperatura radiante media (la que percibe el peatón por la radiación solar y del asfalto) hasta en 12,3 °C en las zonas más expuestas al sol. Sin embargo, cuando el calor extremo coincide con periodos de sequía, la falta de agua obliga a los árboles a cerrar los estomas para evitar la deshidratación, lo que anula o merma drásticamente el enfriamiento evaporativo del aire.

Es en este contexto de suelo seco en el que la sombra de las copas desempeña un papel clave como refugio. A pesar de la disminución del enfriamiento del aire por evaporación, el bloqueo directo de la radiación solar por parte de la masa de hojas evita el sobrecalentamiento del asfalto y las fachadas, así como la exposición solar directa sobre los transeúntes que se encuentran debajo de los árboles, logrando conservar entre un 71 % y un 97 % de su eficacia protectora sobre el confort térmico de los transeúntes.

Así pues, el estudio determina que las estrategias de planificación del verde urbano deben adaptarse a la nueva realidad climática del Mediterráneo. Para aprovechar al máximo la efectividad de los árboles, los autores recomiendan priorizar especies de hoja perenne o especies caducifolias resistentes a la aridez que conserven la densidad de las copas durante los meses estivales. Asimismo, se debería garantizar un riego estratégico durante los picos de calor para las especies caducifolias que conservan el follaje en verano, así como preservar la humedad en alcorques y suelos permeables. Según palabras del primer autor, «uno de los desafíos más grandes que afronta la ciudad es conseguir que los árboles mantengan un follaje suficiente durante los periodos de sequía, y especialmente durante las olas de calor, que es precisamente cuando más necesitamos la sombra que proporcionan».

La investigación, dirigida por Ricard Segura, fue llevada a cabo mediante el modelo meteorológico BEP-Tree, adaptado para evaluar los intercambios de calor a escala de calle y validado con mediciones micrometeorológicas de campo en la región metropolitana de Barcelona. El trabajo se ha desarrollado en el ICTA-UAB bajo el paraguas del proyecto URBAG, financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) y liderado por la investigadora Gara Villalba.

 

Artículo de referencia: Segura-Barrero, R. et al. (2026). «The role of soil moisture and shading in influencing the capacity of urban street trees to reduce heat stress». Urban Climate, vol. 68, 103086. DOI: 10.1016/j.uclim.2026.103086

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