Accede al contenido principal

La plaqueta grabada de la Cova Gran de Santa Linya: un desafío visual de hace 14.000 años

28 jul 2022
Compartir por WhatsApp Compartir por e-mail

El equipo del CEPArq-UAB ha identificado la primera plaqueta con grabados del Paleolítico Superior hallada en el Prepirineo de Cataluña. Los investigadores han determinado grabados en ambas caras: en el anverso, un bucardo irguiéndose, representado mediante un truco visual y en el reverso, el primer «logo» de la Cova Gran, con el torrente de Sant Miquel a sus pies. La plaqueta se suma al limitado conjunto de piezas singulares del Paleolítico Superior existente en Cataluña y contribuye a la reflexión sobre la existencia de un «nuevo estilo» desarrollado por las primeras poblaciones cazadoras-recolectoras del nordeste de la península Ibérica.

Plaqueta Cova Gran de Santa Linya

El equipo del Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Universitat Autònoma de Barcelona (CEPArq-UAB), que investiga el abrigo de la Cova Gran de Santa Linya (Avellanes-Santa Linya, Lleida), ha dado hoy a conocer los resultados del estudio de un nuevo hallazgo arqueológico: una plaqueta de hace 14.000 años (final del Paleolítico Superior) con grabados por ambos lados, que constituye el primer registro arqueológico de estas características identificado en un yacimiento del Prepirineo catalán.

«Esta representación artística identifica un nuevo elemento singular que viene a sumarse al rico y amplio registro arqueológico que en los últimos veinte años está proporcionando la investigación en este yacimiento, clave en el actual desarrollo de la arqueología de Cataluña», señala Rafael Mora, director del CEPArq y catedrático del Departamento de Prehistoria de la UAB.

El descubrimiento de la plaqueta se ha realizado en el mismo sector de la excavación donde se halló el esqueleto parcial de la Homo sapiens Linya, la mujer de la Noguera, pero en un nivel de ocupación que se produjo unos siglos antes. El hecho de haber sido recuperada dentro de un contexto arqueológico en el que se recuperaron carbones fechados mediante la técnica del Carbono 14 ha permitido su datación. Esta datación precisa de 14.000 años permitirá evaluar estos grabados y compararlos con otras plaquetas de otros yacimientos cuya datación exacta se desconoce o se fija en rangos temporales más amplios.

La plaqueta se hizo sobre una roca margo-calcárea, un material que no aparece en la Cova Gran, por lo que debió ser transportado hasta el abrigo. En unas dimensiones de 11 centímetros de largo por 8 de ancho el equipo de investigación identificó la combinación de un conjunto de trazos intencionados formado por múltiples líneas finas y espesas, probablemente realizadas con uno o varios instrumentos de sílex.

Su restauración y posterior estudio, para el que se ha contado con la colaboración de Rafael Martínez Valle, investigador especialista en Arte Prehistórico del Institut Valencià de Conservació, Restauració e Investigació de Béns Culturals de la Generalitat Valenciana (IVCR+i), han permitido reconstruir las composiciones que aparecen en ambas caras, que sorprenden por su simpleza y esquematismo.

La excavación de la Cova Gran de Santa Linya forma parte del cuatrienal 2018-2021 del Plan de Investigación de la arqueología y la paleontología catalanas, aprobado por el Gobierno de la Generalitat de Catalunya, y cuenta con financiación del Departamento de Cultura, que también ha colaborado con sus medios técnicos en el escaneo 3D de la pieza.

Elementos clave en la vida del pasado

Los grabados reproducen figuras con un alto contenido simbólico para los primeros pobladores del nordeste peninsular. «Encontramos elementos y recursos visuales con los que narrar historias o concretar espacios que denotan que la persona o personas que los ejecutaron eran inteligentes y técnicamente diestras, y que combinando escasas líneas eran capaces de generar visualizaciones con un alto contenido empático que hemos podido descodificar miles de años después», destaca Jorge Martínez-Moreno, investigador del CEPArq-UAB que ha participado en su estudio.

La cara A muestra numerosos trazos distribuidos por la superficie del soporte, lo que ha dificultado la lectura de la composición que contiene. Tras un detallado escaneado 3D junto con otras técnicas visuales para desentrañar el desarrollo, dirección y espesor de los surcos, se reconoce una primera figura, a partir de lo que parece una pequeña cara de perfil sobre la que se asienta una imponente cornamenta. A partir de la cabeza, un grueso trazo diseña las líneas del lomo y vientre, al que se adosan varios apéndices que corresponden con las extremidades. Esta disposición sugiere un animal en reposo. Los grandes cuernos que exhibe identifican a un macho de bucardo o herc, la cabra propia del Pirineo extinta el año 2000.

Además, se ha podido determinar que aprovechando algunos surcos de esta composición se trazaron nuevas líneas que configuran otra figura que se superpone sobre la anterior. Este diseño, reconocido a partir de una mínima cara sobre la que está la cornamenta, está conectado con una línea dorso vertical que representa al animal erguido sobre unas estilizadas extremidades posteriores. La composición sugiere un intento por capturar al mismo animal en una posición de descanso que se incorpora.

Los grabados de la cara B se escoran hacia uno de los bordes del soporte, con un amplio vacío dejado premeditadamente. A partir de escasos surcos, un gran trazo cóncavo que en su base se cierra por dos líneas paralelas quebradas configuran lo que los investigadores consideran la primera representación del paisaje de la Cova Gran, que combina la silueta de la bóveda del abrigo y el cauce del torrente de Sant Miquel a sus pies.

De las figuras esquemáticas, intencionalmente reducidas a simples trazos, derivan mensajes sorprendentes, según el equipo de investigación. Por una parte, el «truco» visual utilizado en el dibujo del bucardo, al superponer dos figuras, expresa un movimiento captado con gran pericia y de gran singularidad, muy raramente utilizado en grabados sobre piedra. Por otra, la representación de la propia Cova Gran, al combinar una curva y dos líneas quebradas, recrea un paisaje importante para esas gentes con una economía de trazos que recuerda el diseño de un logotipo actual.

Reivindicando un arte desconocido y no evidente

El arte mueble es un registro material clave para el estudio de las capacidades simbólicas, comunicativas y cognitivas de los grupos humanos del pasado. En Catalunya, estas manifestaciones, conocidas desde principios del siglo pasado por la plaqueta de Sant Gregori, representan un limitado conjunto de piezas singulares, que en los últimos años se han recuperado a partir de los hallazgos en Hort de la Boquera, Cova dels Fems y especialmente en Molí del Salt, yacimientos que se localizan en Tarragona y atribuidos al final del Paleolítico. Este escaso conjunto de evidencias dificulta avanzar en la interpretación del significado de estas representaciones artísticas. La plaqueta de Cova de Gran de Santa Linya aporta para los investigadores interesantes reflexiones a esta discusión.

Los grabados de todas estas plaquetas constituyen un «nuevo arte», que rompe con las detalladas figuraciones naturalistas de un elevado realismo, auténticas obras maestras que tenemos presentes al referirnos al «arte de las cavernas». Este «nuevo estilo», estructurado por una iconografía en el que diseñan figuras deformadas hasta hacerlas prácticamente irreconocibles, define una tendencia figurativa común en los yacimientos de Tarragona antes mencionados y sugiere una profunda remodelación de la cosmovisión de los cazadores-recolectores del pasado.

En los últimos años el equipo del CEPArq-UAB ha detectado en la Cova Gran otros indicadores relacionados con este proceso de simplificación formal o esquematización en las líneas abstractas grabada. Estos códigos gráficos, diseminados por las paredes del abrigo, definen un canal comunicativo cuyo significado actualmente se desconoce y fueron realizados miles de años después por las comunidades pastoras que habitaron el enclave.

Para los investigadores del CEPArq-UAB y del IVCR+i interpretar los grabados conservados en la plaqueta recuperada en la Cova Gran ha sido un gran desafío. «Su estudio y el de otras representaciones similares abre nuevas vías para explorar una tradición artística ancestral poco conocida y que se nos antoja muy rica. Pablo Picasso, el gran visionario del nuevo arte del siglo XX, afirmaba que había necesitado toda una vida para aprender a pintar como un niño. Esta aseveración subraya que estas grafías prehistóricas, aparentemente simples, están impregnadas de un aire de modernidad presente en nuestra cotidianeidad, que se puede rastrear en el discurso del arte contemporáneo y se consolida en el lenguaje del comic», concluye Jorge Martínez-Moreno.

El hallazgo pone de relieve el rol central que proporciona el registro material recuperado en la Cova Gran de Santa Linya en la investigación de las fases más antiguas del poblamiento humano en el nordeste de Iberia.

La investigación que el equipo del CEPARQ-UAB lleva a cabo en la Cova Gran de Santa Linya cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Servicio de Arqueología y Paleontología y el Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya, el Institut d’Estudis Ilerdencs de la Diputación de Lleida, el Ayuntamiento de Les Avellanes i Santa Linya y la Societat de Munts, así como con la colaboración del CENIEH, el IPHES y el IVCR+i.

La UAB, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible

    Dentro de