Feroz Khan: “El bloqueo del Estrecho de Ormuz golpea a los más pobres”
El cierre del Estrecho de Ormuz ha desencadenado una crisis que va mucho más allá de sus implicaciones geopolíticas. Accidentes o ataques intencionados contra los petroleros atrapados en la zona, podrían desencadenar un desastre ecológico de consecuencias duraderas para los ecosistemas únicos de la región.
Feroz Khan, investigador doctoral del ICTA-UAB, alerta de que los países del sur y sureste de Asia, así como los de África central y meridional, serán los más afectados por este bloqueo.
En esta entrevista, Feroz Khan analiza cómo la dependencia estructural de las importaciones y el potencial impacto ambiental de un accidente o ataque pueden desencadenar una catástrofe humanitaria para millones de personas.
¿Qué riesgos plantea un bloqueo del Estrecho de Ormuz desde la perspectiva de las desigualdades sociales?
El bloqueo del Estrecho de Ormuz ejerce una enorme presión sobre un sistema que ya es extremadamente desigual. Es importante recordar algunas cosas: el petróleo y el gas no son las únicas materias primas que pasan por el estrecho. Aproximadamente el 50% del suministro mundial de urea y un tercio del comercio marítimo de fertilizantes en general pasan por el Estrecho de Ormuz. El bloqueo está teniendo, por tanto, grandes impactos en la agricultura de los países que dependen en gran medida de estos insumos.
¿Cuáles son esos países?
Exactamente aquellos que fueron objeto de las reformas de la era de la Revolución Verde, donde las prácticas agrícolas locales fueron sustituidas por una agricultura industrial a gran escala dependiente de fertilizantes. Pero el petróleo también importa, por supuesto. El Banco Mundial ha señalado países como Pakistán, Sudán, Somalia, Etiopía y Myanmar como especialmente vulnerables. Estos países son vulnerables a las perturbaciones en los precios de los combustibles porque tienen escasas reservas domésticas de petróleo, bajo poder adquisitivo y no cuentan con tantas herramientas para obtener fuentes alternativas de combustible, a diferencia, por ejemplo, de China, que ha acumulado reservas de petróleo, o de India, que está pivotando hacia la compra de petróleo ruso. Si no se toman medidas urgentes, cabe esperar una "cascada" de impactos a lo largo del próximo año.
¿Qué impactos prevé la comunidad internacional ante la escasez de fertilizantes y el aumento de precios de los alimentos?
La FAO advierte de graves perturbaciones: la falta de acceso a fertilizantes alterará la ventana temporal para la siembra de cultivos, las cosechas serán menores y el precio de los cultivos básicos aumentará en muchas de estas regiones. Se trata de impactos regresivos, porque afectan de manera desproporcionada a los más pobres, que destinan la mayor parte de sus ingresos familiares a la alimentación básica. Las desigualdades dentro de estas naciones, y entre ellas y el mundo rico, no harán más que agravarse si estas perturbaciones continúan. Estos impactos también perjudican de forma desproporcionada a las mujeres y las niñas: ONU Mujeres ha advertido de cómo el aumento de la presión sobre los sistemas de salud y la pérdida de medios de vida pueden traducirse en una mayor carga de trabajo de cuidados no remunerado que recae sobre mujeres y niñas, lo que a menudo está vinculado a repuntes de la violencia contra las mujeres.
¿Ya se están sintiendo estos efectos? ¿Cuáles son los principales problemas que está causando este conflicto geopolítico?
Sí, los impactos ya se están sintiendo. Las perturbaciones en los precios de los combustibles generarán inflación, porque el combustible es un insumo central en tantos sistemas. En Sudán, por ejemplo, las infraestructuras de agua dependen en gran medida del diésel —importado íntegramente del Golfo— y, con las interrupciones en el suministro, los precios se han disparado alrededor de un 80% según algunas estimaciones recientes. Hay que recordar también que Sudán ya se enfrenta a una grave crisis humanitaria como consecuencia de la guerra financiada y provocada por las actividades de los Emiratos Árabes Unidos y sus milicias proxy; si se observan las exportaciones totales de Sudán y el papel que el oro sudanés juega en la economía de lujo de los EAU, estas relaciones quedan claras y la agresión de los EAU ha sido ampliamente condenada. Las perturbaciones en los precios del combustible se propagan en cascada por todo, desde el agua hasta la alimentación y los servicios básicos, y cuando la ayuda humanitaria también se retrasa y no puede llegar —de nuevo, porque el Estrecho está bloqueado— nos encontramos ante una emergencia compuesta.
¿Hay grupos sociales o regiones que estén siendo especialmente afectados?
Si se observa un mapa del flujo de embarcaciones desde el Estrecho de Ormuz antes de la guerra y se compara con el actual, son los países del sur y sureste de Asia y los de África central y meridional los que se verán más perjudicados. Las escuelas en Pakistán ya están parcialmente cerradas, y los funcionarios en Vietnam y Sri Lanka han tenido que reducir su jornada laboral. Su dependencia de las importaciones tampoco es casual: toda la historia de la injusticia en el desarrollo global deja claro que estas dependencias fueron creadas y sostenidas por políticas impuestas por instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de instrumentos como los Programas de Ajuste Estructural. Los intentos de desarrollar sistemas agrícolas más soberanos y sostenibles se ven obstaculizados y bloqueados por las reformas de la era de la Revolución Verde. Esto quedó ampliamente de manifiesto durante las protestas de los agricultores en India hace unos años, pero ha sido estudiado en profundidad por numerosos académicos en campos como los estudios agrarios críticos.
En su opinión, ¿hay formas de proteger a las poblaciones más vulnerables?
Hay lo urgente y luego lo importante, es decir, la transformación estructural a más largo plazo que se necesita. De forma urgente: una de las principales demandas del Comité Internacional de Rescate, por ejemplo, es el establecimiento de un corredor humanitario que garantice que la ayuda de emergencia —incluidos medicamentos y muchos otros suministros urgentemente necesarios que en estos momentos están varados en el Golfo— pueda pasar por el Estrecho de Ormuz. A largo plazo: a escala global, esta crisis pone de manifiesto que la dependencia continua de los combustibles fósiles —para todo, desde la agricultura hasta las bombas de agua, el transporte o la electricidad— es imprudente e insostenible. Necesitamos una transición hacia la descarbonización y una economía posfosilista de forma inmediata. No es casualidad que países como España y otros que han invertido fuertemente en energías renovables sean los que tienen más margen de maniobra en esta situación y pueden posicionarse con más fuerza. La soberanía energética, la descarbonización y estrategias como el decrecimiento tienen un papel fundamental que desempeñar.
¿Qué cambios estructurales considera necesarios para evitar futuras crisis como la actual?
No aprendimos la lección de la crisis del Covid, que puso al descubierto cómo tantas cadenas de suministro están optimizadas para la eficiencia y no para la resiliencia, lo que las hace vulnerables a las perturbaciones. Necesitamos urgentemente una transformación que nos aleje de los combustibles fósiles, del sistema del petrodólar, y nos acerque a modelos de planificación económica más resilientes, sostenibles y de poscrecimiento. También necesitamos reparaciones. Estos años de guerra —en Palestina, Irán, Sudán, Líbano, Yemen y otros lugares— han impuesto enormes cargas de sufrimiento a las poblaciones de estas regiones. Es fundamental que los estados agresores, como Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Estados Unidos, paguen reparaciones por los daños causados por sus actividades. Se trata de un mecanismo consagrado en el derecho internacional y, como argumentó recientemente Pedro Sánchez en Pekín, necesitamos urgentemente construir un nuevo orden mundial multipolar centrado en que los estados protejan el derecho internacional en lugar de recurrir a la "ley de la jungla".
¿Qué papel puede jugar España ante estas crisis?
España ha desempeñado un papel excepcionalmente sólido en este sentido, y debería seguir haciéndolo gracias a su apuesta por la soberanía energética. Puede hacer mucho más adoptando modelos económicos poscrecimiento más resilientes y liderando la combinación de sostenibilidad con resiliencia ante las perturbaciones.