Accede al contenido principal
Universitat Autònoma de Barcelona
Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA-UAB)

El uso inadecuado de las bases de datos científicas invisibiliza el papel de los pueblos indígenas en la conservación

28 sep 2026
Compartir en Bluesky Compartir en LinkedIn Compartir por WhatsApp Compartir por e-mail

La comunidad científica a menudo hace un uso inadecuado de las grandes bases de datos globales de biodiversidad, aplicándolas en ocasiones para análisis e investigaciones para las que nunca fueron diseñadas.

DADES BIODIVERSITAT
Autor: Joan de la Malla

Así lo revela un nuevo estudio liderado por el ICTA-UAB que, tras analizar la distribución de especies arbóreas en Bolivia mediante tres bases de datos distintas, advierte sobre las graves deficiencias de algunas de estas metodologías geoespaciales.

La investigación, publicada en la prestigiosa revista npj Biodiversity, demuestra que basar la evaluación de la riqueza natural exclusivamente en la extracción masiva de datos (big data) puede distorsionar la realidad sobre el terreno y contribuir a invisibilizar las contribuciones clave de las comunidades locales e indígenas a la protección del planeta. Por ello, exige a los científicos evaluar minuciosamente el alcance de sus fuentes y adoptar prácticas de recopilación con base local.

El trabajo, que analiza la distribución de las especies en las tierras indígenas, áreas protegidas y otros territorios de Bolivia, evidencia la falta de solidez de las investigaciones que dependen a ciegas de herramientas internacionales como la Lista Roja de la UICN o el Fondo Global para la Información sobre Biodiversidad (GBIF). Al comparar estas bases de datos globales con registros nacionales de Bolivia, el equipo comprobó que la selección de una u otra fuente ofrece resultados totalmente contradictorios sobre qué zonas o especies deben ser prioritarias para su conservación. Esta inconsistencia se debe a que estos archivos no son mapas homogéneos, sino acumulaciones heterogéneas de inventarios antiguos, expediciones botánicas puntuales y colecciones de museo con objetivos muy distintos a los de un estudio de distribución territorial.

«Las bases de datos no están diseñadas para ofrecer una exhaustiva representación de la distribución completa de las especies. Si se utilizan con este fin, introducen sesgos significativos en los análisis. Por ejemplo, la mitad de las especies arbóreas registradas en la Lista Roja de Bolivia pertenecen a la familia de los cactus, aunque sólo representan el 1% de la flora arbórea nativa del país», explica Sven Kock, director del estudio.

Asimismo, los autores critican que la práctica científica habitual intente comprimir dinámicas culturales y sistemas de conocimiento ancestrales en simples recuentos numéricos de especies. “Cuando se procesa la información de forma descontextualizada y se almacenan los datos en instituciones del Norte Global sin documentar la procedencia de la información ni la labor de las comunidades locales, la propia metodología científica puede acabar desfavoreciendo a los territorios indígenas en los mapas globales de conservación”, indica Álvaro Fernández-Llamazares, investigador del ICTA-UAB.

Para corregir estas malas prácticas, el equipo del ICTA-UAB insta a la comunidad investigadora a dejar de asumir que los datos masivos son neutros u objetivos. El estudio reclama evaluar de manera crítica el contexto de cada archivo antes de utilizarlo y exige rediseñar los proyectos científicos integrando a los pueblos indígenas no como meros proveedores de información en el campo, sino como colaboradores en el diseño de las investigaciones, la interpretación de los datos y la toma de decisiones.

 

Artículo de referencia: Kock, S., Llopis, J.C., Fernández, M. et al. Characterizing tree species richness in Indigenous Peoples’ lands: addressing often-overlooked data limitations and biases. npj biodivers (2026). https://doi.org/10.1038/s44185-026-00153-6

 

 

Dentro de