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25/02/2026

Desigualdades en la actividad física de la adolescencia en Cataluña: influencia del nivel socioeconómico, la inmigración y el género

Persones de celebració en un ambient esportiu

Un estudio analiza como el género, el origen y el nivel socioeconómico y cultural son factores clave que influyen en la frecuencia de actividad física de los adolescentes de 15 años. Acaban destacando la importancia de ofrecer una práctica deportiva diversa e inclusiva, además de la necesidad de reforzar las políticas públicas orientadas a garantizar un acceso equitativo y asequible a actividades físicas y deportivas.

Istock/Jacob Wackerhausen

En un estudio reciente hemos analizado hasta qué punto las desigualdades sociales condicionan la práctica de actividad física entre adolescentes de 15 años en Cataluña. El estudio, basado en los datos de PISA 2022 y publicado en Apunts: Educación Física y Deportes, examinó una muestra de 1.524 adolescentes para determinar cómo el nivel socioeconómico y cultural (NSEC), el origen migratorio y el género influyen en la frecuencia de actividad física semanal.

Los resultados identifican tres brechas principales que afectan el acceso a la actividad física, un hábito esencial para el bienestar y el desarrollo integral de niños y adolescentes, y que debería considerarse un derecho universal.

La primera es la desigualdad de género, que se manifiesta de forma muy marcada. Siete de cada diez chicos practican actividad física cuatro o más veces por semana, mientras que esta cifra baja a poco más de cuatro de cada diez en el caso de las chicas. Estas diferencias apuntan a barreras sociales, culturales y estructurales que siguen afectando la actividad física femenina en la etapa adolescente.

La segunda brecha está relacionada con el origen migratorio. El 73 % de los adolescentes nativos realizan actividad física al menos tres veces por semana, mientras que entre los jóvenes de origen extranjero el porcentaje es del 58 %. La distancia aumenta cuando se analiza la práctica intensa, lo que refleja desigualdades en oportunidades, entornos y acceso a recursos.

La tercera brecha tiene que ver con el nivel socioeconómico y cultural. El NSEC alto se asocia con prácticas regulares (entre dos y cuatro días por semana), mientras que el NSEC bajo se relaciona tanto con prácticas insuficientes (0–1 día) como con prácticas muy elevadas (cinco o más días). Este patrón polarizado revela diferencias importantes en condiciones de vida, disponibilidad de tiempo, recursos y posibilidades de acceso a actividades deportivas.

Estas desigualdades tienen implicaciones sociales y educativas relevantes. La literatura científica muestra que la actividad física contribuye al rendimiento académico, a la regulación emocional y al desarrollo social. Por ello, las brechas detectadas no solo afectan los hábitos saludables, sino también las oportunidades de futuro y el bienestar a largo plazo de muchos jóvenes.

Por este motivo subrayamos la necesidad de reforzar las políticas públicas orientadas a garantizar un acceso equitativo y asequible a actividades físicas y deportivas, así como programas específicos para colectivos vulnerabilizados. También se destaca la importancia de ofrecer una práctica deportiva diversa, inclusiva y libre de barreras económicas, sociales y culturales.

Xènia Ríos-Sisó

Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal
Universitat Autònoma de Barcelona

Referencias

Roig-Hierro, E., Garcia-Dalmases, L., Ríos-Sisó, X., Ros, N., & Niubò, J. (2025). Inequalities in adolescent physical activity in Catalonia: The influence of socioeconomic status, immigration, and gender. Apunts Educación Física y Deportes, 162, 1-8. https://doi.org/10.5672/apunts.2014-0983.es.(2025/4).162.01

 
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