Los estudios en Criminalística y Ciencias Forenses de la UAB celebran su 20.º aniversario con una jornada centrada en los retos de la ciberdelincuencia

Estudiants a la JPO de criminalística

La jornada, que tuvo lugar en modalidad presencial y en línea, contó con una mesa redonda con profesionales del sector, que reflexionaron sobre el papel de las ciencias forenses como garantes de la resolución de crímenes y del rigor del proceso judicial.

22/09/2026

Prevenció i Seguretat Integral – Escola FUAB Formació acogió una sesión informativa dirigida a futuros estudiantes interesados en el Máster de Formación Permanente en Criminalística y en el Diploma de Especialización en Criminalística: Infoanálisis y Técnicas Avanzadas en Ciencias Forenses, que este curso 2026-2027 celebra su vigésima edición. La jornada, celebrada en formato híbrido (presencial y en línea), estuvo conducida por la periodista Marta Martorell y contó con la bienvenida institucional de la directora de la EPSI, Montserrat Iglesias-Lucia.

Durante la mesa redonda, el coordinador de las formaciones, Miquel Àngel Garcia Alvira, acompañado del experto Roger Heredia, docente y jurista, analizaron el papel crucial de las ciencias forenses como garantes de la resolución de crímenes y del rigor del proceso judicial.

 

El rigor científico y el principio de intercambio en la escena del crimen

El coordinador Miguel Ángel Garcia Alvira puso en valor el papel fundamental del método científico en la labor policial: «La ciencia aplicada a la policía contribuye a que la prueba llegue al juicio con todas las garantías». Durante el encuentro se hizo hincapié en el marco jurídico de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que faculta y regula cómo la policía recoge las pistas, elabora croquis y documenta rigurosamente cualquier intervención.

En el ámbito de la criminalística, se recordó que «observar es interpretar», una capacidad analítica que requiere una preparación altamente especializada.

Los ponentes detallaron el funcionamiento de la policía científica y judicial, que actúa directamente bajo el mandato del juez. Se destacó la importancia del principio de intercambio —cualquier persona que pasa por un lugar puede dejar o llevarse un rastro— y la necesidad de blindar la escena del crimen. Para evitar la contaminación de las pistas, nadie puede acceder a ella hasta que la policía científica lo autorice.

Actualmente, las inspecciones oculares se han mejorado con herramientas como el escaneo fotográfico en 3D, que permite reconstruir la secuencia de los hechos con máxima precisión, facilitando posteriormente la comprensión de la escena a los tribunales y a los jurados populares. Asimismo, se remarcó el papel riguroso de la cadena de custodia, un procedimiento administrativo clave que protege las evidencias para evitar que las defensas puedan alegar defectos de forma.

 

Del indicio a la prueba: el pensamiento crítico y el rastro digital

Durante la mesa redonda se estableció la diferencia conceptual entre un indicio y una prueba. Mientras que un indicio aislado (como el arma del crimen o la fotografía de un radar) no resuelve por sí mismo un caso, este va adquiriendo fuerza a medida que avanza la investigación y se consolida mediante estudios protocolizados hasta convertirse en una prueba formal.

En la actualidad, el teléfono móvil se ha convertido en uno de los indicios más determinantes, ya que sintetiza la vida cotidiana de las personas. Los expertos explicaron que el acceso y la clonación de la información de un terminal requieren obligatoriamente autorización judicial, y se realizan mediante software avanzado de inteligencia y el uso del método Hash para garantizar que los datos no hayan sido alterados. La geolocalización, a través del procedimiento tecnológico de triangulación de señales entre antenas, orografía y datos de las operadoras, se ha consolidado como una evidencia clave en las investigaciones.

 

La explosión de la ciberestafa y los nuevos paradigmas de la investigación

Uno de los bloques más destacados de la jornada giró en torno al cambio de tendencia en la delincuencia. Mientras que los delitos en el mundo físico han mostrado un ligero descenso, debido a una mayor precaución ciudadana y a la resiliencia de las empresas, la ciberdelincuencia se ha disparado de manera alarmante.

Los conferenciantes explicaron que la ciberestafa genera actualmente más dinero que el tráfico de personas y de drogas juntos, y que el modelo de delito virtual ha cambiado: se ha pasado del envío masivo e indiscriminado a buscar perfiles tecnológicos vulnerables para obtener un mayor rendimiento económico.

También subrayaron que el ciberdelito ya no puede investigarse con los parámetros de la criminalística tradicional y requiere metodologías especializadas. Asimismo, alertaron sobre la invalidez de determinados elementos informales, como una simple captura de pantalla, que no sirve como prueba por su facilidad de alteración. También señalaron la necesidad de invertir grandes recursos tecnológicos para analizar contenidos generados con Inteligencia Artificial.

Para facilitar los trámites y combatir esta lacra, se anunció que los Mossos d'Esquadra crearán próximamente una comisaría virtual específica para la denuncia de robos y ciberestafas.

 

Una profesión multidisciplinar y en formación continua

El encuentro concluyó destacando la necesidad de disponer de perfiles profesionales altamente cualificados y multidisciplinares. La criminalística moderna requiere la cooperación de perfiles transversales (informáticos, científicos, juristas, psicólogos o especialistas de campo), dotados de un pensamiento crítico y estratégico permanente, capacidad para evaluar el contexto antes de extraer conclusiones y que estén siempre formándose en nuevas competencias y conocimientos.