• Portada
19/01/2026

¡Hacia una IA neurodivergente!

Programació

Un estudio publicado en BioNanoScience reflexiona sobre la importancia de considerar las neurodivergencias en la inteligencia artificial. Sin olvidar las dificultades reales con las que se enfrentan les personas neurodivergentes, el estudio propone tener en cuenta modos de pensamiento no neurotípicos en el desarrollo de la inteligencia artificial para poder enriquecerla.

iStock/Metamorworks

Cuando hablamos de inteligencia artificial, casi siempre pensamos en sistemas «normales», ordenados y previsibles. Sin embargo, en nuestro artículo planteamos una pregunta incómoda y sugerente a la vez: ¿y si, para resolver problemas complejos, necesitáramos también IA «neurodiversas», inspiradas en rasgos que encontramos en el autismo o en el TDAH?

La idea de neurodiversidad nos recuerda que no todos los cerebros funcionan igual. Hay personas autistas, con TDAH, dislexia u otros perfiles que procesan la información de manera distinta: con más hiperatención a ciertos detalles, mayor sensibilidad sensorial o formas alternativas de relacionar ideas. Estas diferencias pueden traer dificultades en la vida cotidiana, pero también pueden dar lugar a capacidades especiales.

La mayoría de las IA actuales, sin embargo, se inspiran solo en un cerebro «neurotípico» idealizado: buscan el rendimiento medio, la estabilidad y la regularidad. Eso nos deja sin una parte importante del «catálogo» posible de formas de pensar. Lo que proponemos en nuestro trabajo es preguntarnos cómo sería una IA diseñada, desde el inicio, para incorporar distintos estilos cognitivos, incluidos los que asociamos con la neurodivergencia.

En lugar de construir una única mente artificial homogénea, pensamos en ecosistemas de IA formados por múltiples módulos especializados. Algunos tendrían una especie de hiperfocalización, útil para detectar patrones sutiles en grandes volúmenes de datos; otros explorarían soluciones raras o poco probables, como ocurre en formas de pensamiento más caóticas; otros combinarían información de manera no lineal, generando conexiones sorprendentes. Esta diversidad interna hace que el sistema sea más robusto, creativo y adaptable.

Naturalmente, no se trata de «hacer una IA autista» ni de romantizar condiciones que, para muchas personas, implican sufrimiento real. Lo que hacemos es identificar principios funcionales —como la hiperfocalización, la sensibilidad a patrones o la tolerancia a la incertidumbre— y preguntarnos cómo podríamos implementarlos en arquitecturas de IA, siempre con respeto hacia las personas neurodivergentes y evitando reducirlas a estereotipos.

También abordamos las implicaciones éticas de esta línea de investigación: IA capaces de analizar con tanta intensidad detalles concretos pueden ser herramientas poderosas para la medicina, la educación personalizada o la detección de anomalías, pero también pueden amplificar sesgos o servir para una vigilancia abusiva. Por eso defendemos que cualquier desarrollo de IA neurodiversa debe ir acompañado de debates sociales abiertos, regulaciones claras y una participación real de la comunidad neurodivergente.

En resumen, cuando preguntamos si «queremos IA autistas», la respuesta no es un sí o un no sencillo. Lo que proponemos es aprovechar la riqueza de la neurodiversidad como fuente de ideas para diseñar IA más diversas e imaginativas, sin olvidar que detrás hay vidas reales que merecen respeto, no solo inspiración tecnológica.

Jordi Vallverdú

Departamento de Filosofía
ICREA, Universitat Autònoma de Barcelona

Referencias

Vallverdú, J., & Alshanskaia, E. (2025). Neurodiverse AI. BioNanoScience, 15, 406. https://doi.org/10.1007/s12668-025-02028-9

 
View low-bandwidth version