Las empresas catalanas priorizan la experiencia práctica en la contratación de personas recién graduadas
La cuarta edición de la encuesta de AQU Catalunya al colectivo ocupador, elaborada a partir de las respuestas de 1.411 organizaciones, confirma que las prácticas en empresas y la experiencia laboral previa son los factores decisivos en la selección de tituladas y titulados universitarios recientes, por encima de cualquier otra variable.
El estudio, publicado en junio de 2025 y elaborado con la colaboración de todas las universidades catalanas, es uno de los más amplios que se han llevado a cabo sobre la percepción del mercado laboral respecto a la formación universitaria en el sistema universitario de Cataluña. Las organizaciones participantes recibieron la encuesta entre noviembre y diciembre de 2024, y todas habían contratado al menos una persona con titulación universitaria en los tres años anteriores.
La experiencia práctica, el factor más determinante
En una escala de 0 a 10, las prácticas en empresas obtienen una puntuación media de importancia de 5,4 en los procesos de selección, seguidas de cerca por la experiencia laboral previa, con un 5,1. Estos resultados son consistentes en casi todos los ámbitos educativos, aunque la experiencia práctica tiene un peso especialmente elevado en titulaciones orientadas al servicio a las personas, como Educación, Intervención Social, Enfermería y Salud, y Psicología y Terapia.
En la misma línea, el 74 % de las organizaciones valoran positivamente que la persona graduada haya realizado el trabajo de fin de estudios en una empresa, y lo consideran un factor beneficioso para la contratación.
Las competencias que faltan se adquieren trabajando
Cuando las empresas identifican carencias en las personas recién graduadas, las tres competencias que señalan con más frecuencia están estrechamente vinculadas a la experiencia laboral: la resolución de problemas, citada por el 53 % de las organizaciones; la formación práctica en el ámbito disciplinar, por el 46 %, y la planificación y organización, por el 41 %. El mismo informe de AQU señala explícitamente que estas carencias se podrían abordar a través de las prácticas en empresas o de la formación dual.
Más allá de estas tres, una de cada tres organizaciones también identifica como mejorables el pensamiento crítico (36 %), el trabajo en equipo (34 %) y la capacidad de aprendizaje autónomo (34 %), competencias que también se desarrollan en entornos profesionales reales.
A pesar de las carencias detectadas, la satisfacción global del colectivo ocupador con las competencias de las personas recién graduadas es notable: una media de 7,5 sobre 10, en línea con las ediciones anteriores de la encuesta y sin diferencias significativas entre ámbitos educativos.
El inglés, un requisito cada vez más extendido
El inglés es un requisito para la mitad de las organizaciones encuestadas, con una presencia especialmente alta en los ámbitos de las TIC, las Ciencias Experimentales y Matemáticas y las Tecnologías Industriales.
El informe señala un desajuste relevante en este punto: las mismas personas graduadas perciben el inglés como una de las competencias menos trabajadas durante los estudios, hecho que abre una brecha entre lo que demanda el mercado laboral y lo que ofrece la formación universitaria. En este contexto, las experiencias profesionales en el extranjero se convierten en una vía natural para reforzar esta competencia al tiempo que se adquiere experiencia laboral en entornos internacionales.
Las competencias transversales, una asignatura pendiente
Casi la mitad de las organizaciones encuestadas (48,4 %) afirman haber tenido problemas para encontrar los perfiles adecuados, y el 41 % de estas lo atribuye a la falta de competencias genéricas como la responsabilidad, la iniciativa, la comunicación y la flexibilidad.
Esta carencia es especialmente pronunciada en algunos ámbitos: en Comunicación y Documentación llega al 61 % de las organizaciones con dificultades, y en Economía, Empresa y Turismo al 55 %. En todos los casos, se trata de competencias que difícilmente se desarrollan solo en el aula y que la experiencia profesional contribuye de manera decisiva a consolidar.