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Universitat Autònoma de Barcelona
Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA-UAB)

El dilema de las presas: el potencial de las soluciones híbridas y la gobernanza horizontal para un futuro energético más justo

07 abr 2026
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Más de 3.700 grandes presas hidroeléctricas están planificadas o en construcción en el Sur Global, repitiendo muchos de los problemas ambientales y sociales del pasado. A pesar de que la Comisión Mundial de Represas publicó en el año 2000 las principales directrices para una planificación más justa y sostenible, los principales países constructores las descartaron al considerarlas poco prácticas.

presa hidràulica

Un cuarto de siglo después, un nuevo estudio liderado por Sergio Villamayor-Tomas, investigador del ICTA-UAB, analiza cómo el contexto ha cambiado profundamente —con nuevas narrativas climáticas, la irrupción de China como actor global, la expansión de la inversión privada y el crecimiento de los movimientos de justicia ambiental— y qué oportunidades abre este nuevo escenario para una gobernanza más justa y eficaz del sector hidroeléctrico.

Aunque estas infraestructuras aportan electricidad, agua para riego o permiten el control de inundaciones, también generan deforestación, pérdida de biodiversidad y conflictos sociales, y con frecuencia no cumplen las promesas de desarrollo que las legitiman. A esto se añade que las grandes hidroeléctricas no son climáticamente neutras, especialmente en las regiones tropicales. Los embalses emiten cantidades significativas de dióxido de carbono y, sobre todo, de metano, debido a la descomposición de la materia orgánica sumergida.

El estudio estima que los proyectos hidroeléctricos previstos en África podrían incrementar en un 7% las emisiones actuales del sector eléctrico del continente, lo que cuestiona su contribución automática a la descarbonización.

Frente a este modelo centralizado, el estudio destaca el potencial de las pequeñas hidroeléctricas, las turbinas de corriente y las microrredes como alternativas más flexibles y con menores impactos socioambientales, así como de soluciones híbridas que combinan energía hidroeléctrica con energía solar, eólica y con el almacenamiento en batería. Experiencias documentadas en países como la República Dominicana o Brasil muestran que los sistemas gestionados a escala comunitaria pueden suministrar electricidad a zonas aisladas y reducir emisiones sin necesidad de grandes embalses. No obstante, los autores advierten que estas soluciones requieren una planificación estratégica cuidadosa para evitar impactos acumulativos a nivel de cuenca.

Publicado en Nature Sustainability, el estudio también pone el foco en quién financia y decide qué proyectos se construyen. En las últimas décadas, la financiación de grandes presas se ha desplazado desde instituciones multilaterales tradicionales hacia una constelación diversa de actores privados y públicos, entre los que destacan bancos y empresas chinas, que han invertido más de 44.000 millones de dólares en proyectos hidroeléctricos en otros países entre los años 2000 y 2020. Este nuevo escenario fragmentado debilita la rendición de cuentas y la aplicación de estándares sociales y ambientales, según los autores.

Paralelamente, las comunidades afectadas y los movimientos de justicia ambiental han ganado peso a escala global. Más de 4.000 casos de conflictos socioambientales (12% son sobre represas) están registrados en el Atlas Global de Justicia Ambiental, y las movilizaciones han logrado frenar, modificar o transformar un 37% de los proyectos documentados. Para los autores, estos movimientos representan un actor clave en la construcción de una gobernanza más horizontal y democrática del sector, y junto con la industria hidroeléctrica —representada principalmente por la Asociación Internacional de Hidroenergía (IHA)— podrían formar la base de un sistema internacional de reconocimiento de buenas prácticas.

El estudio concluye que el actual contexto energético y climático abre una oportunidad para replantear profundamente el papel de la hidroeléctrica en la transición ecológica. En lugar de seguir apostando por grandes presas que concentran riesgos e impactos, los autores defienden carteras energéticas que combinen diversas renovables, almacenamiento y soluciones distribuidas, junto con evaluaciones de impacto a lo largo de todo el ciclo de vida y mecanismos de gobernanza que den voz real a las comunidades afectadas. Este enfoque permitiría aprovechar las ventajas de la hidroeléctrica —como su capacidad de respaldo a la solar y la eólica— reduciendo al mínimo las emisiones, los conflictos sociales y los daños ambientales asociados a las grandes infraestructuras del pasado.

 

Artículo de referencia: Villamayor-Tomas, S., Lopez, M.C., Arantes, C.C., Del Bene, D., Chea, R., Kramer, D.B., Schulz, C., Siciliano, G., Tilt, B. & Moran, E.F. (2026). Challenges and opportunities for the governance of hydropower. Nature Sustainability. https://doi.org/10.1038/s41893-026-01782-2

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