Un estudio de la UAB con la participación de Antoni Sanz certifica los beneficios del senderismo guiado sobre la salud mental urbana
La investigación analiza el impacto de esta práctica en 181 residentes del área metropolitana de Barcelona. Los resultados confirman mejoras inmediatas en el estado de ánimo, el vínculo social y la reducción del estrés.
El senderismo guiado en la naturaleza se consolida como una estrategia accesible y eficaz para mejorar el bienestar emocional y social.
El trabajo, coescrito por Eva González-Estévez, Laura Comendador, Corel Mateo-Canedo y el investigador del IRE-UAB Antoni Sanz, se enmarca en el proyecto NAT (Naturaleza–Actividad–Terapia). Mediante la evaluación de diez rutas de dificultad baja y moderada, el equipo de investigadores/as constató un incremento muy elevado de la valencia afectiva y de las conexiones sociales entre las personas participantes, así como un aumento notable de la percepción de autoeficacia y del control emocional, combinado con una reducción significativa del estrés percibido inmediatamente después de finalizar la actividad en el medio natural.
Entre los hallazgos principales de la investigación destaca un efecto contraintuitivo de interés para la promoción de la salud: la ausencia de fatiga subjetiva entre el grupo analizado. Este dato sugiere que el esfuerzo físico moderado realizado en espacios naturales no va necesariamente acompañado de una sensación de cansancio, lo que facilita considerablemente la adhesión a este tipo de actividades saludables. Además, el estudio muestra que ciertos condicionantes personales como el género, la soledad previa o el contexto ambiental modulan sutilmente estos beneficios sin alterar la tendencia positiva general.
Estas evidencias científicas refuerzan el valor de la receta verde y de la prescripción social de la naturaleza como herramientas terapéuticas y preventivas clave en la salud pública actual. La incorporación de rutas guiadas en entornos naturales permite ofrecer soluciones no farmacológicas accesibles para combatir el desgaste emocional derivado de la vida en grandes ciudades. De este modo, el diseño de actividades en el medio natural se posiciona como un recurso estratégico para mejorar la calidad de vida de la población urbana y favorecer la conexión social comunitaria.