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17/07/2019

¿Un nuevo fenotipo del trastorno de juego?

addiccio al joc
La adicción al juego es un trastorno clínico que se manifiesta en diferentes formas y por lo tanto, como el diagnóstico y el tratamiento serán diferentes según sus características, es importante identificar bien cuáles son los diferentes fenotipos del trastorno. En este estudio se ha analizado una muestra de 2.570 sujetos diagnosticados con trastorno de juego, de los cuales se han identificado tres fenotipos con diferencias en indicadores sociodemográficos, psicopatológicos, de personalidad y en la modalidad de juego preferente. Uno de ellos, caracterizado por ser el grupo más joven y con mayor nivel educativo, es el que ha generado más alerta por su creciente prevalencia y alarma sobre la necesidad de diseñar nuevos programas terapéuticos específicamente orientados a su fenotipo clínico.

La adicción al juego es un trastorno del control de impulsos caracterizado por la incapacidad de los sujetos para resistir la ingente necesidad de jugar, que genera un deterioro significativo en la vida de las personas que lo padecen y en su entorno más próximo. Esta adicción conductual (se denomina así porque se produce en ausencia de sustancia/s) se ha identificado en todas las culturas, y se estima que en los países desarrollados afecta entre un 1% y un 6% de los sujetos de la población general a lo largo de su ciclo vital. Puesto que se trata de una condición clínica que se manifiesta de formas distintas y que obtiene diferentes resultados terapéuticos, es importante identificar cuáles son los distintos fenotipos, con objeto de desarrollar instrumentos de evaluación con adecuada detección diagnóstica y planificar tratamientos eficientes basados en las características de cada paciente.

En psiquiatría, el fenotipo se refiere a la expresión conductual de una determinada condición psicopatológica, como consecuencia de la interacción entre el medio y los múltiples factores etiológicos que determinan la aparición y el curso evolutivo de cada trastorno. Hasta la fecha actual se han identificado numerosos factores de riesgo asociados con el desarrollo y la progresión del trastorno de juego, en el ámbito demográfico (sexo masculino, edad joven y entornos desfavorecidos), biológico (alteraciones en procesos neurobiológicos relacionados con los procesos de toma de decisiones, distorsiones cognitivas y alteración en los sistemas de sensibilidad al refuerzo), psicológico (personalidad caracterizada por alta impulsividad y búsqueda de nuevas sensaciones, alteraciones emocionales y disregulación emocional) y social (disponibilidad y accesibilidad al juego). También se dispone de algunos estudios que exploran el grado de heterogeneidad del fenotipo de los pacientes con trastorno de juego, utilizando técnicas de clasificación orientadas a la búsqueda de conjuntos que incluyan sujetos con similar fenotipo a la vez que un fenotipo diferente al que caracteriza otros conjuntos. Una de las limitaciones de estos estudios de clasificación es el origen y el tamaño de las muestras, ya que gran parte de estas evidencias se han obtenido de grupos no clínicos y/o de tamaño reducido.

Un estudio realizado bajo la dirección clínica de la Dra. Susana Jiménez-Murcia (Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Bellvitge) y la dirección metodológica de la Dra. Roser Granero-Pérez (Departamento de Psicobiología y Metodología, UAB) ha explorado la existencia de clústeres empíricos de pacientes con diagnóstico de trastorno de juego en una extensa muestra de 2.570 sujetos (hombres y mujeres, con edad entre 18 y 75 años). Se han identificado tres fenotipos con diferencias en indicadores sociodemográficos, psicopatológicos, de personalidad y en la modalidad de juego preferente. El subtipo más novedoso identificado en esta investigación incluyó n=107 sujetos (aproximadamente un 4% de los pacientes), caracterizados por ser los más jóvenes, con mayor nivel educativo, con niveles medios en psicopatología comórbida, puntuaciones más disfuncionales en impulsividad y búsqueda de nuevas sensaciones, con menor evolución del problema de juego, pero con el mayor grado de afectación por conducta de juego (en cuanto al volumen de deudas acumuladas por juego, nivel de apuestas y número de juegos problemáticos). Aún siendo el clúster más pequeño del estudio, este grupo mostró una prevalencia creciente durante la última década. Su probable progresión durante los próximos años debe alertar para el desarrollo de adecuados programas de prevención, detección precoz e intervención terapéutica.

Roser Granero
Departamento de Psicobiología y Metodología
Universitat Autònoma de Barcelona

Referencias

 
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