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02/09/2019

Incidencia de enfermedad tromboembólica en pacientes con síndromes linfoproliferativos tratados con lenalidomida

lenalidomida MTE
La lenalidomida es un fármaco que habitualmente se utiliza para tratar el mieloma, un cáncer de células plasmáticas. Uno de sus efectos secundarios es la enfermedad tromboembólica (MTE), una formación de un coágulo en el sistema venoso. Recientemente, la lenalidomida se ha utilizado con éxito para el tratamiento de algunos síndromes limfoproliferativos pero no queda claro si también aumenta el riesgo de MTE en estos pacientes. Investigadores del departamento de Hematología del Hospital Germans Trias i Pujol – UAB han llevado a cabo una revisión sistemática de la incidencia de la MTE en pacientes con síndromes limfoproliferativos tratados con lenalidomida parar estudiar cual es el riesgo trombótico conferido.

La lenalidomida es un agente antineoplásico utilizado habitualmente para el tratamiento del mieloma. Uno de los efectos secundarios más característicos es la enfermedad tromboembólica (MTE), es decir, la formación de un coágulo en el sistema venoso. A pesar de que en muchos casos la MTE no es grave, puede ser mortal por la migración del coágulo desde el sistema venoso a la circulación pulmonar. Por ello, las sociedades científicas recomendamos profilaxis de la MTE (con aspirina o anticoagulantes) en pacientes con mieloma en tratamiento con inmunomoduladores como la lenalidomida.

Más recientemente, la lenalidomida ha demostrado actividad en múltiples síndromes linfoproliferativos de célula B. Ya está aprobada para el linfoma de células del manto y en el futuro también se aprobará, como mínimo, para el linfoma folicular. Dado que la trombogenicidad de la lenalidomida sólo está bien establecida en pacientes con mieloma, una enfermedad que, de base, ya supone un aumento del riesgo trombótico superior a la de la mayoría de los síndromes linfoproliferativos, nos propusimos llevar a cabo una revisión sistemática de la incidencia de MTE en pacientes con síndromes linfoproliferativos tratados con lenalidomida.

Se buscaron estudios prospectivos publicados en MEDLINE hasta septiembre de 2017 que incluyeran pacientes con síndromes linfoproliferativos tratados con lenalidomida. El principal criterio de exclusión fue la falta de datos al respecto de la MTE. Algunos estudios ofrecían información sólo de MTE severa (grado 3 o superior sobre 5) por lo que se llevaron a cabo análisis sobre "cualquier MTE" o "MTE severa" por separado. Es importante destacar que esta revisión sistemática estaba en alto riesgo de sesgo por la exclusión de estudios que no comunicaron toda la información necesaria para realizar este análisis.

Se incluyeron 60 estudios (con 3043 pacientes) para el análisis de "MTE severa" y 46 (con 2.244 pacientes) por "cualquier MTE." La mayoría de estudios eran ensayos fase 2 y para pacientes con leucemia linfática crónica o linfoma B agresivo. La mayoría de estudios requerían hacer profilaxis de la MTE.

La incidencia de "MTE severa" fue de 3.2% de los pacientes y la de "cualquier MTE" de 4.3%. Múltiples análisis de subgrupos no mostraron una población que estuviera en un riesgo particularmente superior que el análisis principal.

A pesar de la ausencia de grupo control, la incidencia de MTE en estos pacientes no es superior a la que se ha visto en algunos subtipos de síndrome linfoproliferativos tratados con regímenes estándar, lo que parece indicar que el riesgo de MTE asociado a la lenalidomida es menor en síndromes linfoproliferativos que en mieloma. Esto puede explicarse porque los pacientes con mieloma suelen tener otros factores de riesgo para MTE (inmovilidad, tratamiento con altas dosis de corticoides, la hiperviscosidad asociada al mieloma etc) que podrían hacer sinergia con la lenalidomida. Por otro lado, hay que considerar también que los resultados de este análisis están limitados por las características de los estudios incluidos (la mayoría eran ensayos de fase precoz, lo que implica una importante selección de pacientes, falta de grupo controles, etc). Por lo tanto, aunque los resultados de esta revisión sistemática parecen indicar que la lenalidomida confiere poco riesgo trombótico a los pacientes con síndromes linfoproliferativos, evidencias obtenidas en estudios más grandes, randomizados y en estudios de práctica clínica serán necesarias para terminar de resolver esta cuestión.

Marc Sorigué
Laboratorio de Hemotología
ICO-Hospital Germans Trias i Pujol
Institut de Recerca Josep Carreras
Universitat Autònoma de Barcelona, Badalona

Referencias

 
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