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18/09/2026

El esqueleto Homo habilis más completo y antiguo

Ossos trobats de l'Homo Habilis

Un estudio reciente publicado en The Anatomical Record describe un nuevo esqueleto parcial de la especie más antigua del género Homo. A pesar de pertenecer al género humano, el esqueleto fósil conserva rasgos primitivos, similares a los de los simios, en las extremidades superiores, aunque muestra indicios en las extremidades inferiores relacionados con un bipedismo de tipo humano. En este estudio participaron varias instituciones de primer nivel, entre ellas el Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA).

Homo habilis es una especie de humano fósil (un hominino) que vivió en África hace aproximadamente entre 2,5 y 1,4 millones de años, y a menudo se interpreta como el ancestro de Homo erectus. Homo habilis es la especie más antigua asignada al género Homo, pero se sabe muy poco de su esqueleto más allá del cráneo (el llamado esqueleto postcraneal). Los huesos postcraneales proporcionan información valiosa sobre los hábitos locomotores, las proporciones de las extremidades y el tamaño corporal de los homininos fósiles. En el caso de Homo habilis, solo existen tres casos en los que se han encontrado supuestamente huesos postcraneales en asociación directa con material craneodental diagnóstico (OH 7 y OH 62 en Tanzania, y KNM-ER 3735 en Kenia). Esta escasez ha limitado en gran medida lo que podemos inferir sobre los orígenes de nuestro género. En particular, ha dificultado comprender cómo se desplazaban los primeros Homo y en qué se diferenciaba su locomoción de la de los australopitecos anteriores y la de los humanos posteriores. Especies más antiguas como Australopithecus afarensis (la especie de Lucy) combinaban la marcha erguida con habilidades para trepar, mientras que miembros posteriores del género Homo, como Homo erectus (representado por el famoso «Niño de Turkana»), estaban plenamente adaptados a caminar largas distancias por el suelo.

KNM-ER 64061 es un esqueleto parcial recuperado de depósitos de entre 2,02 y 2,06 millones de años de antigüedad de la Formación Koobi Fora, en el norte de Kenia. El esqueleto está asociado a una dentición mandibular casi completa atribuida a Homo habilis. Los primeros fósiles fueron hallados en 2012 y 2013 por un equipo liderado por Meave Leakey, que finalmente recuperó la clavícula, fragmentos de la escápula, húmeros, cúbitos, radios y un sacro fragmentario y huesos coxales. Las proporciones del antebrazo (cúbito y radio) de KNM-ER 64061 en relación con el brazo superior (húmero) apoyan interpretaciones previas que indican que H. habilis tenía un antebrazo relativamente largo, de tipo simiesco, similar al de Australopithecus. Todos los elementos de las extremidades superiores presentan corticales gruesas en comparación con los humanos modernos, lo que indica un uso más intensivo de las extremidades. Aunque KNM-ER 64061 no conserva extremidades inferiores, se preservaron pequeñas porciones de la pelvis. Las características del isquion sugieren que la función de los músculos isquiotibiales era más similar a la de Homo que a la de Australopithecus. Al aplicar fórmulas de regresión humeral para estimar la estatura, la talla de este individuo (160 cm) resulta intermedia entre otros ejemplares de H. habilis y los de H. erectus. La masa corporal de KNM-ER 64061 (30,7–32,7 kg) se estima considerablemente inferior a la de H. erectus.

En resumen, KNM-ER 64061 es el esqueleto de H. habilis más antiguo y completo recuperado hasta la fecha. El esqueleto muestra que H. habilis conservaba proporciones más primitivas y era de menor estatura y masa corporal que H. erectus. El isquion, muy fragmentario, de KNM-ER 64061 puede indicar una mecánica de la marcha más derivada en comparación con los anteriores Australopithecus, una característica que podría haber facilitado la capacidad de desplazamiento a larga distancia, que parece haber sido una adaptación importante en el posterior Homo erectus. No obstante, KNM-ER 64061 no conserva huesos de las extremidades inferiores como el fémur o la tibia, lo que podría cambiar notablemente nuestra interpretación de las capacidades de marcha, las proporciones entre extremidades y la estatura y masa de esta especie.

KNM-ER 64061 pone de relieve hasta qué punto la evolución temprana del cuerpo humano fue un proceso complejo y en mosaico, y cuánto queda aún por descubrir sobre los orígenes de nuestra manera de desplazarnos por el mundo. Avanzar en la comprensión de las adaptaciones del Homo temprano requerirá encontrar huesos de las extremidades inferiores que puedan asociarse de forma clara con material craneodental del género humano.

Ashley Hammond

Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA)
Institut Català de Paleontologia Miquel Crusafont (ICP-CERCA)
Universitat Autònoma de Barcelona

Referencias

Grine, F. E., Yang, D., Hammond, A. S., Jungers, W. L., Lague, M. R., Mongle, C. S., Pearson, O. M., Leakey, M.  G., and Leakey, L. B. (2026). New partial skeleton of Homo habilis from the upper Burgi Member, Koobi Fora Formation, Ileret, Kenya. The Anatomical Recordhttps://doi.org/10.1002/ar.70100

 
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