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29/07/2019

“Cosen para vender”: el trabajo de las mujeres del S.XVIII y el cambio estructural

dones del segle 18
¿A qué se dedicaban las mujeres en España en siglo XVIII, antes que hubiera censos de población? Gracias a esta investigación, se ha descubierto que un gran porcentaje de mujeres trabajaban en las manufacturas (sobre todo en textiles) y en el servicio doméstico lo que ha transformado la visión que se tenía hasta ahora de la economía del pasado y de la estructura ocupacional a España del siglo XVIII.

El objetivo inicial de esta investigación era reconstruir la tasa de actividad de las mujeres en España antes de los censos de población, algo que siempre se ha afirmado que no era posible por falta de fuentes. La idea era utilizar las declaraciones de los cabezas de casa del catastro de Ensenada (1753) en la Corona de Castilla (las declaraciones de los catastros de la Corona de Aragón no se han conservado). Un ejemplo sería la declaración de María Romero, viuda de Villarrobledo (Albacete):

          Soy del estado general, mi oficio hilar o hacer media, mi familia se compone de mi persona de edad de sesenta años; tengo tres hijas, la primera se llama Juana María, de edad de treinta años, la que está sirbiendo en casa del liz.do don Pedro Vonilla, presbitero de esta villa; la segunda, Antonia su oficio hilar, la tercera Manuela, de edad de veinte años, su oficio tejedera de albornoces y otras telas.

Hemos vaciado las declaraciones de 22 localidades de cinco provincias, unos 45.000 individuos, que nos han permitido calcular una tasa de actividad para los hombres de entre 78,2 y 92,5% y de 32,3% para las mujeres, aunque muchas más mujeres que las declaradas por maridos y padres tenían una ocupación remunerada. Por ejemplo, en Ajofrín (Toledo, 3.308 habitantes), donde según las declaraciones solo el 25,3% de las mujeres en edad de trabajar tenían un empleo, a la pregunta de cuántos pobres había en la localidad el ayuntamiento contesta: “solo ocho, estando todo el mundo dedicado al hilado de lana, en especial las mujeres, incluso las ancianas”.

La investigación nos ha permitido descubrir también que las ocupaciones de hombres y mujeres eran muy distintas. Las mujeres trabajaban sobre todo en las manufacturas textiles: hilado y tejido de paños de lana y lino, ligas de estambre, medias, encajes, colchas, cintas, pañuelos... No era producción para el autoconsumo familiar, como se había interpretado hasta ahora, sino el trabajo del que vivía en muchos casos la familia entera: ‘hilar y otras haciendas de mujeres para ganar de comer”; ‘cosen para vender’; ‘hiladora para mi diaria manutención’; ‘hacer media, del cual me mantengo’; ‘vivir de mi pobre trabajo’; ‘hacer medias para nuestra manutención’…

La concentración de las mujeres en las manufacturas y en el servicio doméstico contrasta con la de los hombres en la agricultura y en el transporte. Este fuerte peso del sector industrial, que empleaba al 23.6% de los hombres y al 62.8% de las mujeres con empleo, cuestiona la visión tradicional de las economías pre-industriales como agrarias. Puede resultar sorprendente que antes de la Industrialización en la España interior hubiera una proporción tan alta de trabajadoras en el sector manufacturero, pero se entiende cuando recordamos que su productividad era muy baja, porque utilizaban técnicas tradicionales y energía manual. Además, en el XVIII la demanda urbana y exterior crece de forma intensa, en toda Europa, utilizando mano de obra rural y especialmente femenina para aprovechar sus bajos costes. El resultado es que había más trabajadoras en la industria antes de la Industrialización que cuando ésta se mecaniza, aunque eran mucho más ‘invisibles’ en la Estadística y el análisis económico.



La conclusión de la investigación es que incorporar el trabajo de las mujeres transforma nuestra visión de la economía del pasado: permite aflorar una gran cantidad de empleo hasta ahora ignorado; ver el peso de actividades hasta ahora consideradas menores; la importante contribución de las mujeres a las economías familiares. Y permite entender la modernización económica de una nueva manera: las economías pre-industriales no eran tan agrarias como pensábamos, sino que una gran parte de sus trabajadores estaban dedicados a las manufacturas y los servicios. Sólo incorporando al análisis a las mujeres, que eran las que se concentraban en las manufacturas, podemos entender todo ello.

Departamento de Economía y de Historia Económica
Universitat Autònoma de Barcelona

Referencias

 
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