La I Jornada CLARIAH-ES en Bibliotecas reivindica las infraestructuras digitales como motor de la Ciencia Abierta
Las bibliotecas han dejado de ser solo espacios de conservación para convertirse en infraestructuras clave en la circulación del conocimiento. La I Jornada CLARIAH-ES en Bibliotecas evidenció cómo las infraestructuras digitales y la Ciencia Abierta redefinen su papel en la investigación.
¿Cómo se transforma una biblioteca o un archivo en el motor de la ciencia del siglo XXI? Esta fue la cuestión central de la I Jornada CLARIAH-ES en Bibliotecas: Infraestructuras Digitales y Ciencia Abierta, que tuvo lugar ayer en Madrid. El evento sirvió como punto de encuentro para profesionales de bibliotecas, archivos e instituciones GLAM interesados en explorar el potencial de las infraestructuras digitales en la investigación actual.
Con una clara vocación divulgativa, la jornada acercó conceptos a menudo percibidos como complejos —Infraestructuras de Investigación, gestión de datos, interoperabilidad o nubes científicas— mediante un lenguaje accesible y ejemplos prácticos. El objetivo: perder el miedo a la tecnología y entenderla como una aliada para mejorar la gestión bibliotecaria, incrementar la visibilidad institucional y facilitar una Ciencia Abierta más colaborativa y democrática.
Durante la primera sesión se presentaron iniciativas europeas clave como CLARIN y DARIAH, fundamentales para el trabajo con datos textuales y proyectos de Humanidades Digitales. También se dio a conocer la European Open Science Cloud (EOSC), la gran infraestructura europea que facilita compartir, preservar y reutilizar datos científicos. La segunda sesión mostró aplicaciones prácticas de estas herramientas, demostrando cómo las colecciones tradicionales pueden convertirse en datos abiertos y enlazados. La jornada se cerró con una reflexión sobre la misión democratizadora de las bibliotecas en el marco de la Ciencia Abierta y su papel en la generación de confianza, calidad y sostenibilidad.
En este contexto, la Universitat Autònoma de Barcelona presentó dos experiencias que ejemplifican esta transformación. La primera, “Las Humanidades Digitales y las bibliotecas universitarias: el caso de la UAB”, centrada en las Humanidades Digitales en la UAB, destacó la consolidación de un ecosistema con decenas de proyectos en marcha, grupos de investigación implicados y alianzas institucionales. El Portal de Humanidades Digitales actúa como plataforma de visibilidad y conexión, mientras que el Servicio de Bibliotecas asume un rol estratégico ofreciendo soporte técnico especializado, asesoramiento y gestión de infraestructuras digitales, posicionándose como socio clave en los proyectos de investigación.
La segunda presentación, “¿Y después de la digitalización, qué?”, planteó el cambio de paradigma necesario para entender el patrimonio digital como colecciones de datos. Más allá de preservar y dar acceso, se trata de estructurar, enriquecer y conectar la información mediante tecnologías como OCR/HTR, el reconocimiento de entidades o el análisis masivo de corpus. En este proceso, las bibliotecas se convierten en garantes del contexto, la calidad y la interoperabilidad, impulsando infraestructuras reutilizables y contribuyendo activamente a una Ciencia Abierta efectiva.
La conclusión compartida fue clara: las bibliotecas del siglo XXI no solo custodian documentos, sino que transforman colecciones en datos fiables, contextualizados y abiertos, conectando personas, tecnología y conocimiento en beneficio de la comunidad investigadora y de la sociedad en su conjunto.
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