Las estudiantes de la Facultad ganan el premio Arcadi Oliveres 2026 por sus TFG para la justicia global
El compromiso con la justicia global y la transformación social han sido los ejes centrales de los Trabajos de Final de Grado de Andrea Mendieta Sánchez y Núria Mir Dorn (Comunicación de las Organizaciones) y de Ada Solà Conesa (Periodismo), galardonadas en la 9.ª edición de los Premios Arcadi Oliveres 2026.

Este reconocimiento, impulsado por la Fundación Autónoma Solidaria con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona, tiene el objetivo de reconocer a los estudiantes que han dedicado su Trabajo de Fin de Grado durante el curso 2024-2025, al desarrollo de una investigación orientada a la justicia global.
Con la voluntad de transmitir su compromiso con la justicia global y fomentar el cambio, tres estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación han sido reconocidas por la excelencia académica y el alto impacto social de sus trabajos de fin de grado. Primeramente, Andrea Mendieta Sánchez y Nuria Mir Dorn del grado en Comunicación de las Organizaciones con su proyecto titulado “Comunicación para ONGs: Creación de una estrategia global de comunicación para Cáritas Marruecos”, con la tutoría de Amparo Huertas Bailén. Por otro lado, Ada Solà Conesa del grado en Periodismo con su proyecto titulado “Voces en el frente: la lucha de las corresponsales de guerra contra las desigualdades de género”, con la tutoría de en Santiago Tejedor Calvo.
En esta entrevista, las alumnas nos explican las motivaciones que las llevaron a elegir sus temas de TFG, como fue el proceso de investigación y creación del proyecto y, la importancia de la comunicación como herramienta de justicia global.
1. ¿Para empezar, podríais explicar brevemente en qué consiste vuestro TFG premiado y qué tema principal aborda?
Andrea y Núria: Nuestro TFG consiste en la creación de una estrategia global de comunicación para Cáritas Marruecos, una ONG en proceso de consolidación que, en aquel momento, no contaba con una estructura comunicativa definida.
El proyecto parte de una diagnosis real sobre el terreno y combina análisis teórico con aplicación práctica. A partir de esto, diseñamos diferentes líneas de acción y planes de comunicación para ayudar a la organización a mejorar su visibilidad, la coherencia interna y su capacidad de generar impacto.
El tema principal del trabajo es el papel de la comunicación como herramienta estratégica dentro del tercer sector, especialmente en contextos con pocos recursos.
Ada: Mi TFG, titulado “Voces en el frente: la lucha de las corresponsales de guerra contra las desigualdades de género”, analiza cómo las mujeres periodistas han accedido y trabajado en un ámbito históricamente masculinizado, como es el periodismo de guerra.
El trabajo pone el foco en las desigualdades estructurales que han sufrido, como la invisibilización, el machismo o los riesgos específicos, como las agresiones, y también en cómo estas corresponsales aportan una mirada diferente, más humana y transformadora en la cobertura de los conflictos.
2. Los Premios Arcadi Oliveres ponen el foco en la justicia global. ¿Por qué decidisteis orientar vuestro trabajo hacia este enfoque?
Andrea y Núria: Desde el principio entendimos que la comunicación no es solo una herramienta técnica, sino también una herramienta de transformación social.
Trabajando con ONG vimos que muchas realidades no son visibles, no para que no existan, sino porque no se explican o no llegan a los canales adecuados. Por eso quisimos enfocar el trabajo desde la justicia global: porque creemos que dar visibilidad a estas realidades es una manera de reducir desigualdades.
Nuestro proyecto apuesta por una comunicación ética, no paternalista, que pone en el centro a las personas y que ayuda a las organizaciones a explicarse con coherencia y dignidad.
Ada: Porque mi trabajo no solo habla de periodismo, sino de derechos, desigualdades y poder. Las corresponsales de guerra se encuentran en la intersección de múltiples injusticias: de género, profesionales y también geopolíticas.
Visibilizar su situación es una manera de denunciar estas desigualdades globales y de reivindicar el derecho de las mujeres a ocupar espacios de decisión y representación, especialmente en contextos tan críticos como los conflictos armados.
3. ¿Cómo fue el proceso de investigación y creación del TFG? ¿Hubo algún reto importante que tuvierais que superar?
Andrea y Núria: El proceso fue muy práctico y vinculado al terreno. No nos quedamos solo en la investigación teórica, sino que trabajamos directamente con el equipo de Cáritas Marruecos, cosa que nos permitió entender las necesidades reales.
Uno de los principales retos fue adaptarnos a un contexto cultural, social y político mucho diferente al nuestro. También fue un reto trabajar con una organización que no tenía una estructura comunicativa previa, puesto que implicaba construir desde cero.
Además, tuvimos que adaptar las propuestas a recursos limitados, cosa que nos obligó a ser muy pragmáticas y realistas.
Ada: Fue un proceso muy intenso, sobre todo en el ámbito de documentación, porque todavía hay poca investigación con perspectiva de género en este ámbito. Además, también fue exigente gestionar la carga emocional del tema, porque estamos hablando de violencia, guerra y desigualdad.
Más allá de la parte teórica, di mucho peso al trabajo de campo, especialmente a través de entrevistas. Para mí era importante poder acercarme a esta realidad desde dentro, sintiendo directamente las voces de las corresponsales. Esto implicó un proceso muy activo de investigación y contacto con profesionales del sector.
Hubo momentos especialmente impactantes, como entrevistar a periodistas que en aquel momento se encontraban en zonas de conflicto. Esto te hace tomar consciencia muy directa de la dureza que viven y de la importancia de su trabajo.
Y en este sentido, también me gustaría destacar y agradecer la generosidad de todas las corresponsales que dedicaron su tiempo a participar en el trabajo, porque sus aportaciones han sido fundamentales para darle sentido y profundidad.
4. ¿Qué impacto real creéis que puede tener vuestro trabajo en la sociedad o en vuestro ámbito profesional?
Andrea y Núria: Creemos que nuestro trabajo puede tener impacto en dos niveles. Por un lado, dentro de la organización, ayuda a estructurar la comunicación, mejorar su visibilidad y reforzar su capacidad de generar confianza y captar recursos.
Por otro lado, el proyecto también tiene un impacto más amplio, puesto que propone un modelo aplicable en otras ONG con características similares. La guía práctica que hemos desarrollado puede servir a otras organizaciones para mejorar su comunicación. Al final, creemos que mejorar la comunicación de una ONG también es una manera de mejorar su impacto social.
Ada: Creo que el principal impacto es la visibilización. El trabajo pone nombre y voz a unas profesionales que han sido históricamente invisibilizadas, a pesar de tener un papel fundamental en la cobertura de los conflictos.
Pero, más allá de esto, también abre la puerta a repensar el periodismo desde una perspectiva más inclusiva. Es decir, no solo incorporar más mujeres en los espacios de corresponsalía, sino también tener en cuenta sus necesidades específicas, que a menudo han sido ignoradas. Aspectos relacionados con la salud, las condiciones físicas o la seguridad en el terreno —que no se han contemplado porque el modelo profesional ha sido pensado desde una mirada masculina— forman parte de esta reflexión.
En este sentido, el trabajo no solo denuncia desigualdades, sino que también plantea la necesidad de adaptar las estructuras profesionales para que sean realmente equitativas.
En el ámbito profesional, puede contribuir a cuestionar dinámicas todavía presentes en el sector y a fomentar una mirada más crítica. Y, a escala social, ayuda a entender que la manera como explicamos la guerra también está condicionada por el género, y que incorporar otras miradas puede transformar el relato y hacerlo más completo.
5. ¿Hubo algún momento durante el proyecto en que cambiasteis de perspectiva o descubristeis algo que no esperabais?
Andrea y Núria: Sí, totalmente. Al principio vimos la comunicación como una herramienta más técnica, pero durante el proyecto entendimos que es mucho más que esto. Trabajando sobre el terreno y en contacto con las personas, vimos que comunicar no es solo explicar qué haces, sino cómo lo explicas y desde qué mirada.
También nos impactó mucho ver cómo muchas organizaciones hacen un trabajo increíble, pero no tienen los recursos para comunicarlo, y esto condiciona mucho su impacto.
Ada: Más que un cambio de perspectiva, diría que el trabajo me ha reafirmado en la idea de que es un tema muy necesario y poco visibilizado.
Lo que sí que fui descubriendo, sobre todo a través de las entrevistas, fueron muchas realidades que no aparecen en el relato público. A medida que hablaba con corresponsales, iban surgiendo cuestiones del día a día que raramente se explican, pero que tienen un impacto directo en su trabajo.
Por ejemplo, aspectos vinculados a la salud y al cuerpo evidencian desigualdades estructurales importantes. Las condiciones de trabajo en zonas de conflicto, tanto a escala logística como de seguridad, a menudo están pensadas desde un modelo masculino que no tiene en cuenta las necesidades específicas de las mujeres, cosa que genera dificultades añadidas y pone en evidencia una carencia de adaptación real del sistema.
Este tipo de testigos me llevaron a incorporar nuevas líneas de análisis que inicialmente no tenía previstas, y que aportan una mirada más completa sobre qué implica realmente ser corresponsal de guerra siendo mujer.
6. ¿Qué papel han tenido la facultad y el profesorado en el desarrollo de vuestro trabajo?
Andrea y Núria: La universidad nos ha dado la base teórica y las herramientas para entender la comunicación desde un punto de vista estratégico. En especial, el apoyo de nuestra tutora Amparo Huertas ha estado clave para orientar el proyecto, ayudarnos a estructurarlo y hacernos reflexionar de manera crítica sobre lo que estábamos haciendo.
Ada: He contado con un seguimiento muy próximo, que me ha permitido ir compartiendo los diferentes adelantos del trabajo y recibir orientación en cada fase.
7. ¿Cómo vivisteis el momento de recibir el premio? ¿Qué significa este reconocimiento para vosotros a nivel personal y académico?
Andrea y Núria: Fue un momento muy emocionante, sobre todo porque es un reconocimiento a un proyecto en el cual nos hemos implicado mucho, tanto en el ámbito profesional como personal. Más allá del premio en sí, lo que significa para nosotras es que se da valor a un tipo de comunicación que a menudo no es visible, pero que es muy necesaria.
También es una motivación para continuar trabajando en esta línea y seguir vinculadas al tercer sector. De hecho, actualmente las dos vivimos con sede en Marruecos, colaborando con diferentes organizaciones humanitarias y ONG, haciendo de asesoras de comunicación y desarrollo.
Ada: Fue un momento muy emocionante. Es la culminación de muchos meses de trabajo, dedicación e implicación.
A nivel personal, lo vivo como un reconocimiento a todo este esfuerzo, pero también como una confirmación de que merece la pena investigar y dar voz a realidades que a menudo quedan invisibilizadas.
Y a nivel académico, es especialmente significativo porque pone en valor la importancia de trabajar con perspectiva de género y de justicia global dentro del ámbito de la comunicación. Creo que este tipo de investigación no solo es necesaria, sino que también puede contribuir a generar una mirada más crítica y transformadora.
8. ¿Para otros estudiantes que están empezando el TFG, qué consejo les daríais, especialmente si quieren hacer un trabajo con impacto social?
Andrea y Núria: Les diríamos que intenten salir de la teoría y conectar su trabajo con una realidad real. Trabajar con una organización, entender el contexto y ver el impacto de lo que hacen da mucho más sentido al proyecto. También es importante no tener miedo de adaptarse y de cambiar de idea si hace falta, porque en proyectos así el proceso es tan importante como el resultado. Y sobre todo, que cualquier cosa puede servir de ayuda, que como estudiantes tenemos una herramienta muy valiosa y la podemos utilizar para generar un cambio y ofrecer un servicio a entidades o personas que lo necesitan.
Ada: Diría que elijan un tema que realmente los/las interpele, que motive y que genere curiosidad, porque esto es lo que te mantiene implicado durante todo el proceso.
Si quieren hacer un trabajo con impacto social, es importante no tener miedo de mirar la realidad de manera crítica y de dar voz a aquello que a menudo no se ve o no se explica bastante. También es clave documentarse bien y trabajar con rigor, porque el impacto real viene de combinar compromiso con solidez académica.
Y, sobre todo, que se atrevan a salir de lo que ya está dicho, a buscar testigos, a acercarse a la realidad desde primera mano. Al final, los trabajos que dejan huella son aquellos que consiguen conectar conocimiento y realidad.