El artículo del mes: Julio y Agosto
El artículo del mes: paranoia y ansiedad social, similitudes y diferencias en la vida cotidiana
La iniciativa «El artículo del mes», impulsada por la Comisión de Investigación y Comunicación del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud, ha seleccionado el trabajo «Disentangling Paranoia and Social Anxiety: Overlap and Differentiation in Daily Life», publicado en la revista Personality Disorders: Theory, Research, and Treatment.
La paranoia hace referencia a una desconfianza o sospecha infundada hacia las intenciones de los demás, que se interpretan como amenazantes. La ansiedad social, por su parte, hace referencia a la preocupación y el miedo intensos asociados a las interacciones sociales. Ambas experiencias comparten algunas características: pueden generar gran malestar en las relaciones interpersonales y manifestarse con distintos grados de intensidad, desde vivencias comunes o subclínicas hasta formas clínicas más graves.
Cabe destacar que todavía existe poca investigación sobre su relación con las emociones, los pensamientos y las interacciones sociales que experimentan las personas. Por este motivo, el objetivo del estudio fue analizar hasta qué punto la paranoia y la ansiedad social presentan manifestaciones comunes o diferenciadas en la vida cotidiana.
Con esta finalidad se empleó un método de evaluación ecológica (conocida en inglés como Experience Sampling Methodology), que permite recoger información en tiempo real y en los contextos habituales de las personas participantes mediante cuestionarios enviados al teléfono móvil. Durante una semana, las personas participantes respondieron ocho veces al día un breve cuestionario sobre su estado emocional, las valoraciones sobre sí mismas y sobre los demás, los pensamientos de sospecha, las actividades que estaban realizando y sus experiencias sociales.
Los resultados mostraron que la paranoia y la ansiedad social comparten diversas manifestaciones de malestar emocional en la vida cotidiana. Las puntuaciones más elevadas en ambas variables se asociaron con un mayor afecto negativo, incertidumbre, ansiedad, tristeza e irritabilidad, así como con valoraciones más negativas de uno mismo y de los demás. También se asociaron con una mayor tendencia a sentirse objeto de críticas o menosprecio y a experimentar pensamientos y percepciones de desconfianza en situaciones cotidianas.
A pesar de estas similitudes, el estudio identificó diferencias relevantes. Al tener en cuenta la varianza compartida entre ambos fenómenos, la paranoia se asoció específicamente con una mayor ira, una menor sensación de felicidad, emociones más intensas y una mayor tendencia a percibir las situaciones como estresantes. También se relacionó con una percepción más amenazante del entorno, que se manifestaba en experiencias como sentirse vigilado, maltratado o amenazado, desconfiar de las intenciones de los demás o no sentirse seguro.
La ansiedad social, en cambio, se asoció más específicamente con la susceptibilidad a sentirse rechazado y con una valoración negativa de uno mismo en las relaciones sociales. Las personas con mayor ansiedad social tendían a sentir que los demás no se preocupaban por ellas y preferían estar solas cuando se encontraban acompañadas. Cuando estaban solas, también mostraban una mayor tendencia a interpretar esta situación como consecuencia del rechazo de los demás. Además, cuanto menos cercanas se sentían a las personas con las que estaban, mayor era su deseo de estar solas.
Estos resultados sugieren que la paranoia y la ansiedad social no deben entenderse como fenómenos completamente independientes, sino como experiencias estrechamente relacionadas que presentan algunas manifestaciones específicas en la vida cotidiana. Esta distinción puede ayudar a orientar futuras intervenciones: el afecto negativo podría constituir un objetivo terapéutico compartido, mientras que las interpretaciones de amenaza requerirían una atención especial en la paranoia. En la ansiedad social, sería especialmente importante abordar la sensibilidad al rechazo y las dificultades para vivir las interacciones sociales como gratificantes.
En la elaboración del estudio ha participado la profesora Neus Vidal Barrantes, catedrática del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universitat Autònoma de Barcelona, que ha contribuido a la conceptualización, la metodología y la supervisión de la investigación. El trabajo se ha llevado a cabo conjuntamente con Yunlai Gui, Alysia M. Berglund y Laura M. Hernández, de la University of Illinois Urbana-Champaign; Leslie E. Horton, de la University of Pittsburgh; Molly A. Walsh y Paul J. Silvia, de la University of North Carolina at Greensboro; y Thomas R. Kwapil, vinculado tanto a la University of Illinois Urbana-Champaign como a la University of North Carolina at Greensboro.