El artículo del mes de enero: la irritabilidad y las prácticas parentales como mediadores entre las funciones ejecutivas y los problemas oposicionistas y obsesivo-compulsivos en niños en edad preescolar
La Comisión de Investigación y Comunicación del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud ha seleccionado “Irritability and parenting practices as mediators between executive functions and oppositional and obsessive-compulsive problems in preschool children” como artículo del mes de enero.
Este estudio fue llevado a cabo por un equipo multidisciplinar de investigadores y profesorado de la Facultad de Psicología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), entre los que destacan las doctoras Lourdes Ezpeleta y Núria de la Osa, profesoras del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud, y la doctoranda Denisa Elena Zevedei.
El objetivo de este estudio, publicado en la revista Current Psychology, fue examinar cómo las funciones ejecutivas tempranas —concretamente la capacidad de los niños para regular los impulsos y para cambiar entre acciones o estados emocionales— se relacionan con la aparición posterior de problemas negativistas desafiantes, caracterizados por irritabilidad y desafío persistente, y de problemas obsesivo-compulsivos, definidos por preocupaciones intrusivas y comportamientos repetitivos. El estudio también consideró el papel de la irritabilidad y de las prácticas parentales, especialmente las respuestas punitivas, que pueden influir en el desarrollo de estas dificultades a lo largo del tiempo.
El estudio incluyó a 622 niños y niñas en edad preescolar de la comunidad. Los participantes fueron evaluados a diferentes edades y por distintos informantes. A los 3 años, los docentes evaluaron el control inhibitorio y la flexibilidad. Posteriormente, los progenitores informaron sobre la irritabilidad infantil a los 4 años, sobre las prácticas parentales a los 6 años y sobre el nivel de problemas negativistas desafiantes y obsesivo-compulsivos a los 7 años.
Los principales resultados mostraron que la irritabilidad actuaba como mediadora entre la flexibilidad y tanto los problemas negativistas desafiantes como los obsesivo-compulsivos, lo que sugiere que los niños con mayores dificultades para cambiar de estado emocional o conductual pueden frustrarse con mayor facilidad, aumentando el riesgo de dificultades posteriores. Las prácticas parentales punitivas también desempeñaron un papel mediador, específicamente en la vía que relaciona las funciones ejecutivas con los problemas negativistas desafiantes, indicando que las respuestas parentales duras pueden reforzar el comportamiento desafiante. Finalmente, los déficits en el control inhibitorio estuvieron directamente implicados en ambos tipos de problemas, aunque con patrones diferentes, lo que apunta a mecanismos de desarrollo diferenciados.
Estos resultados ponen de manifiesto la importancia de detectar de forma temprana las dificultades en las funciones ejecutivas y la irritabilidad, así como el papel de las estrategias parentales constructivas. Comprender estas trayectorias tempranas puede contribuir al
desarrollo de intervenciones destinadas a reducir la aparición de problemas negativistas desafiantes o comportamientos obsesivo-compulsivos en la infancia.