El artículo del mes de diciembre: nuevas formas de evaluar la eficacia de las terapias psicológicas en el dolor crónico
La Comisión de Investigación y Comunicación del Departamento de Psicología Clínica y de la Salud ha escogido “An ecological momentary assessment study examining the efficacy of third-wave cognitive behavioral therapies on different indices of pain-related outcomes” como artículo del mes de diciembre.
Esta investigación examina la eficacia de las terapias cognitivo-conductuales de tercera generación en comparación con el tratamiento habitual en personas con dolor lumbar crónico y síntomas depresivos, mediante el uso de evaluaciones ecológicas momentáneas (ecological momentary assesment, EMA). Este enfoque permite registrar la experiencia diaria de los pacientes en su entorno natural, superando algunas de las limitaciones de las evaluaciones retrospectivas tradicionales, que suelen basarse en puntos temporales y pueden verse afectadas por sesgos de recuerdo.
El estudio se basa en datos recogidos en un ensayo clínico aleatorizado en el que participaron personas adultas con dolor lumbar crónico y síntomas depresivos. A lo largo de diez semanas, los participantes completaron dos evaluaciones breves al día mediante una aplicación móvil sobre la intensidad del dolor, interferencia del dolor en la vida diaria, alteraciones del sueño y estado de ánimo deprimido. A diferencia de la mayoría de ensayos clínicos, que suelen centrarse en el nivel medio de los síntomas, este trabajo comparó seis indicadores distintos derivados de los datos diarios: nivel medio, variabilidad, nivel máximo, nivel mínimo, frecuencia de valores altos y frecuencia de valores bajos. El objetivo era determinar qué indicadores resultan más sensibles para detectar cambios asociados al tratamiento psicológico.
Los resultados muestran que las terapias cognitivo-conductuales de tercera generación se asociaron, en general, con mejores resultados que el tratamiento habitual, especialmente en variables como la interferencia del dolor, alteraciones de sueño y estado de ánimo deprimido. Notablemente, la frecuencia de valores bajos (es decir, las veces que los pacientes indican niveles bajos de síntomas) emergió como uno de los indicadores más sensibles para captar los efectos del tratamiento, mientras que el nivel medio mostró una capacidad más limitada para detectar cambios.
Según los autores, estos hallazgos subrayan la importancia de utilizar múltiples indicadores y medidas repetidas en el tiempo para comprender mejor cómo y cuándo se producen los cambios clínicos. Este enfoque permite captar la dinámica real del proceso terapéutico y ofrece una visión más precisa de la evolución de los pacientes con dolor crónico.
El estudio destaca el valor de las evaluaciones intensivas en la vida cotidiana como una herramienta prometedora tanto para la investigación como para la práctica clínica, al facilitar una monitorización más precisa de los resultados y apoyar el desarrollo de intervenciones psicológicas más ajustadas a las necesidades de las personas con dolor crónico y comorbilidad emocional.