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"Aprender a hacer que la relación con el consumo no sea perjudicial, es lo más importante"

Eulàlia Sot

Entrevista a Eulàlia Sot, Psicología UAB '97. Cuenta con más de 20 años de experiencia en el ámbito de la drogodependencia, actualmente trabaja en la prevención de drogas y promoción de la salud en la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

08/10/2020

Eulàlia Sot, Psicología UAB '97, cuenta con más de 20 años de experiencia en el ámbito de la drogodependencia, actualmente trabaja en la prevención de drogas y promoción de la salud en la Agència de Salut Pública de Catalunya.

Hablamos con ella de la metodología entre iguales, de los diferentes abordajes según la edad de consumo o de en qué punto un consumo se empieza a considerar problemático.

 

¿Por qué decidiste estudiar Psicología?
Siempre me había atraído poder entender a las personas, nuestros pensamientos, emociones, cómo nos relacionamos, toda esta complejidad de las relaciones humanas. También pensaba que era una profesión que podía tener una utilidad para los demás.

¿Como fueron tus años de estudio en la UAB?
Tengo muy buen recuerdo de la Autónoma. Siempre digo que la Universidad no es sólo un lugar donde vamos a estudiar, sino que es un lugar también de vida, porque por ciclo vital, son unos años en los que te cuestionas muchas cosas. Y aparte de la formación más académica, también hay una formación más personal que te nutre y te enriquece en tu futuro profesional, y también personal. En la Autónoma teníamos mucha suerte, porque aparte de las clases, es un campus muy vivo. Iba a conferencias, a ciclos de cine, a asambleas, lo recuerdo como una época muy intensa y muy activa, me lo pasé muy bien. De hecho, siempre que vuelvo al campus, me gusta mucho y es una época que recuerdo con alegría.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos profesionales?
El último año, escogí el prácticum en un centro de la Red de Atención a las Drogodependencias (XAD) y me gustó mucho, fue una experiencia muy rica. Después no me he dedicado a esta parte más asistencial de la Psicología, pero aprendí mucho. Esta experiencia me llevó a interesarme por el ámbito de las drogodependencias. Al acabar las prácticas, estuve haciendo colaboraciones, suplencias, en diferentes centros de drogodependencias, también en un programa dentro de la prisión, en un centro de día y en un recurso de reinserción para drogodependientes en Terrassa. Valoro mucho haber podido tener esta experiencia de trabajo en primera línea, de contacto directo con las personas.

Llega un momento que pasas de esta parte más asistencial a la prevención.
Sí, hago un giro y salto al ámbito donde me he quedado, que es el ámbito de la prevención de consumo de drogas y la promoción de la salud. Quizás cuando piensas en Psicología, te viene más a la cabeza la figura de un psicólogo de consulta, la parte clínica, y yo estoy en el ámbito de la salud pública, trabajando qué podemos hacer antes del problema o de la enfermedad, todas las acciones tanto en el entorno, la comunidad, como con las propias personas, para que podamos tener una vida lo más saludable posible.

¿En qué consiste este trabajo de prevención?
Estuve un tiempo haciendo muchos talleres sobre drogas a jóvenes en institutos, a través de entidades y ayuntamientos. También trabajé en el programa de salud de la FAS y actualmente trabajo en la Agència de Salut Pública de Catalunya. La prevención siempre es una invitación, la idea no es tanto aleccionar, ni sermonear, ni juzgar, sino acompañar y poder ayudar a reflexionar con un sentido crítico. En los talleres se busca, a partir de la realidad del joven, poder aportar información objetiva sobre los riesgos del consumo de drogas y poder acompañar hacia decisiones más saludables. La clave siempre es la educación, de qué manera podemos trabajar para que no aparezcan consumos problemáticos, es decir no todo el mundo que toma drogas, tiene problemas con las drogas, pero sí que todo el mundo que consume, puede tenerlos. Y cuando hablamos de drogas, incluimos el alcohol que, de hecho, es la droga que causa más motivos de tratamiento.

¿En qué punto un consumo se considera un problema?
En el momento que deja de ser recreativo, por decirlo de alguna manera, y pasa a ser un consumo problemático. Muchas veces decimos que, si hay una adicción, es un consumo problemático, porque si estás enganchado, pierdes tu libertad de elección. Además, hay una tolerancia, un síndrome de abstinencia, hay una interferencia en tu actividad del día a día y esto requiere de una intervención y de un tratamiento. Pero sobre todo cuando hablamos de jóvenes, que es con el ámbito que más trabajo, la adicción no es el único riesgo.

¿Cuáles son, entonces?
Si sales un día de fiesta y tienes un coma etílico, tal vez no eres alcohólico, pero sí estás teniendo un problema con el consumo de aquella sustancia. O si tienes relaciones sexuales no protegidas porque vas pasado de vueltas y en ese momento tu decisión no es la misma, también estás teniendo un riesgo muy importante. O, por ejemplo, el tema de la conducción. Y otro tema muy importante con los jóvenes es saber cuál es el significado del consumo. No es lo mismo un joven que dice que consume porque quiere salir y pasarlo bien, que el que dice que consume para evadirse. Posiblemente este último, puede ser un indicador de consumo problemático.

¿Como afecta, cuando eres joven, la dinámica de grupo, el querer ser aceptado?
La aceptación del tu grupo de iguales, que seguramente cuando tienes quince años es mucho más importante que cuando tienes treinta, también es un tema que trabajamos en estos talleres. La decisión del consumo debe ser personal, no puede ser grupal.

En la Agència de Salut Pública de Catalunya, uno de los ámbitos que llevas son los programas universitarios en prevención de drogas. ¿Como se enfoca la prevención en este contexto?
Partimos de la idea de que la universidad no es sólo un lugar donde aprender, sino también un lugar donde vivir, hay toda una población joven, concentrada, al tiempo que también es un lugar de trabajo. Podríamos decir que es como una pequeña ciudad, pero con unas características muy particulares. Hablar de drogas a la edad universitaria es muy importante, porque es precisamente la edad donde empiezas a tener más independencia, más autonomía, tienes una sensación más fuerte de libertad y debemos poder acompañar y asesorar desde otra perspectiva, como adultos. Otra línea muy clara de actuación es el ocio universitario.

De hecho, la Agència otorgó a la UAB el sello Q de Fiesta! en 2018, fue la primera universidad en recibirlo.
Sí, a demanda de la UAB, hicimos un trabajo conjunto para que la Fiesta Mayor de la UAB fuera una fiesta Q. El distintivo Q se da en espacios de ocio que cumplen una serie de requisitos, que lo hacen un entorno de calidad en relación a la prevención del consumo de drogas. Los requisitos son, por ejemplo, que haya agua disponible, preservativos, información visible sobre medios de transporte para volver sin tener que coger el coche o la moto, stands con información sobre reducción de riesgos y drogas, que el alumnado que está en los puestos haya hecho una formación en dispensación responsable de alcohol. Tener el sello de calidad en realidad no es una finalidad en sí misma, sino que significa estar en un trabajo conjunto con la Agència para poder alcanzar este modelo.

Utilizáis la metodología entre iguales, ¿en qué consiste?
En todos los programas en las universidades, se sigue este modelo de las intervenciones entre iguales, la metodología de peers. Por un lado, sabemos que tiene evidencia de eficacia porque podemos organizar una charla con una persona que sea muy experta en el tema de drogas y prevención, pero aquel mensaje nunca tendrá tanto peso como si te lo dice tu compañero o tu colega, con el que vives el día a día, tienes proximidad, y a quien das credibilidad, porque forma parte del tu grupo de iguales.

¿Y cómo lo realizáis?
Estas acciones se llevan a cabo conjuntamente con entidades especializadas, por ejemplo, en la UAB hace muchos años que colaboramos con la Fundación Autónoma Solidaria. Los programas funcionan con alumnado universitario, que se forma como agentes de salud. A través de la formación sobre drogas y sexualidad, s’empoderan y tienen más herramientas y recursos para poder hablar y asesorar de estos temas a sus compañeros. Son intervenciones que se realizan en los campus o en momentos determinados, el día del SIDA por ejemplo, o aquí en la Autónoma con el Xiringu de la FAS, un punto itinerante, un espacio de asesoramiento para recoger un preservativo, o preguntar algo. Siempre sin juzgar a la persona, es un tema de salud, no es un tema de moral, somos agentes de salud, lo que queremos es que esa persona tenga herramientas para poder funcionar por la vida de la forma más saludable posible. Y si en algún momento de su vida, decide tener contacto con una sustancia, que sea con el menor riesgo posible.

Y en educación secundaria, ¿se aborda diferente por el hecho de que sean menores?
Sí, la edad en el consumo de drogas es una variable muy relevante, hay un aspecto fisiológico de maduración, nuestro cerebro a los 12 años no es igual que a los 30. Las drogas modifican la percepción y afectan directamente el sistema nervioso central . Entonces a más edad, más maduración física, pero también psicológica. A más edad, los discursos pueden estar más basados en la responsabilización, en procesos de reflexión, pero con los más pequeños el primer objetivo siempre será no consumir. En segundo lugar, si hay consumo, el objetivo es retrasar al máximo la edad de inicio del consumo. Vivir en un mundo sin drogas es una utopía, es imposible, estamos en una sociedad de consumo, las drogas son un producto de consumo. Aprender a hacer que la relación con el consumo no sea perjudicial, es lo más importante. Siempre hay gente que decidirá consumir algún tipo de sustancia y esta gente no la podemos dejar huérfana, debemos poder dar estrategias y herramientas para que este consumo sea lo menos problemático posible. Otra diferencia también muy importante es que en menores también trabajamos la familia y el resto del grupo clase. Elaboramos un protocolo con el departamento de educación, para que haya un modelo de abordaje común y compartido en toda Cataluña.

¿Qué dice este protocolo?
Como muchas estrategias de prevención con jóvenes, explica que vivimos en una sociedad que hay unas normas, por ejemplo, hay sustancias que son legales y otros que no, esto nos sitúa en un escenario normativo muy diferente y en un instituto también hay unas normas. Pero no nos podemos quedar sólo con el trabajo de la norma, debemos entender este conflicto como una oportunidad educativa, la prevención siempre es la búsqueda de oportunidades. Una oportunidad para poder sentarse con un adolescente y hablar de su consumo, por qué lo ha hecho, qué significado tiene para él. Porque nos podemos encontrar que hay un problema relacionado con el consumo de drogas o quizás no, porque muchas veces el consumo de drogas es la punta del iceberg.

¿Habéis tenido que incorporar algún cambio con la llegada de la Covid-19?
La prevención en las universidades catalanas no se detuvo durante el confinamiento. Todos los programas basados en la metodología entre iguales (como, por ejemplo, el Programa de Salud de la FAS) han virtualizado su actividad y esto ha supuesto algunas ventajas como poder ampliar la cobertura de sus acciones mediante una fuerte presencia en las redes sociales y logrando un aumento tanto de visitas a sus webs como de inscripciones a los cursos on-line. Con esta experiencia, hemos constatado que la intervención on-line no puede convertirse en una réplica de la presencial, porque hay aspectos que no puede suplir. Pero, por el contrario, ha permitido explorar líneas de trabajo y oportunidades que repercutirán positivamente en el desarrollo de los programas en el futuro, que se harán de forma híbrida.