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Conoce Alumni

"Sabíamos que la desinformación era una amenaza para la democracia, ahora vemos que también es una amenaza para la salud"

Alba Tobella
Foto: Starp estudi

Entrevista a Alba Tobella, Periodismo UAB ’09, fundadora y codirectora de Verificat, la primera plataforma de verificación de Catalunya. Después de un año trabajando en El País en Madrid, el 2014 decidió empezar su carrera internacional como corresponsal freelance en México. Trabajó también en Uruguai y Colombia con France Press y después en Associated Press.  

08/04/2021

Entrevista a Alba Tobella, Periodismo UAB '09, fundadora y codirectora de Verificat, la primera plataforma de verificación de Cataluña. Fue el proyecto ganador del premio CIEU-FEiE 2020 a la idea más emprendedora en la categoría Alumni UAB de impacto social y sostenibilidad.

Tobella, después de un año trabajando en El País en Madrid, en 2014 decidió comenzar su carrera internacional como corresponsal freelance en México. Trabajó también en Uruguay y en Colombia con France Press y luego en la Agencia Associated Press.

Hablamos de su trayectoria y de la importancia de una ciudadanía responsable para luchar contra las fake news en la era digital.

 

¿Porque elegiste estudiar Periodismo?
Toda la vida había pensado hacer Medicina, pero cuando estudiaba segundo de bachillerato hubo los atentados del 11M en Madrid tres días antes de las elecciones y vi toda la maquinaria de comunicación. Observar la influencia que tuvieron los mensajes que el gobierno logró colar a los medios de comunicación sobre los resultados electorales, todo este engranaje, me pareció apasionante y cambié de idea totalmente.

Decides irte a México en 2014 y hacer de corresponsal freelance. ¿Qué supone esta decisión?
Me fui de un país con unos medios de comunicación en crisis. En México era freelance, y eso me permitía viajar y escribir sobre temas que me interesaban a mí, y que luego vendía a los medios. Temas de sociedad y de derechos humanos, de género, de minorías ... siempre me ha parecido interesante y se me da bien hablar con la gente, no soy una periodista de exclusivas políticas, sino de ir a un pueblo de Chiapas y hablar con niñas de 15 años que han abortado para que me cuenten sus experiencias. Ha sido una manera de contar historias que siempre me ha gustado mucho. Me tocó la época de la desaparición de 43 estudiantes en México a una escuela rural, a raíz de ello muchas familias comenzaron a salir al campo a escarbar y buscar a sus familiares desaparecidos. En Colombia me tocó la etapa de los acuerdos de paz y el inicio del post conflicto con muchas historias de desapariciones, de narcotráfico, historias duras en contextos complicados. Siempre he querido explicar un poco como viven las personas más vulnerables.

¿En qué momento surge Verificat?
Después de haber vivido en el extranjero durante 5 años como corresponsal, cosa que me había gustado mucho, vi que de alguna forma había cumplido un objetivo, quería pasar página y volví a Barcelona. No tenía un trabajo fijo, y conocí a Carina Bellver y a Eli Vivas, periodistas de datos; a Lorenzo Marini, fundador y director de la startup Precept / YouCheck especializada en la desinformación, y me reencontré con Carola Solé y Roser Toll, compañeras de promoción de Periodismo en la UAB, que también habían vuelto a Barcelona después de ser corresponsales en América Latina. Todos teníamos un interés en común. En Madrid había dos entidades de fact checking, pero en Barcelona no había ninguna, y vimos la oportunidad y la necesidad. Nos unimos y en 2019 hicimos un proyecto piloto con una beca de tres meses de la Open Society Foundations, fue muy bien y la misma entidad nos dio una beca más larga de consolidación.

¿Cómo funciona Verificat? ¿Cuál es vuestra rutina?
Tenemos una doble rutina, cada mañana revisamos las entrevistas de políticos en los medios de comunicación, en principio aquí en Cataluña, y hacemos un repaso de las declaraciones. Y, por otra parte, revisamos las redes sociales para mirar si alguien nos ha etiquetado, si hay algo muy viral, o si alguien nos ha enviado un whatsapp al número que tenemos disponible para nuestros lectores. Nos distribuimos todo este material y empezamos a verificar. Preguntamos a las fuentes, primero directamente a los autores de las declaraciones si son identificables, si es un político, llamamos a su equipo de prensa, investigamos y nos ponemos a verificar.

Tenéis también proyectos de educación.
Sí, paralelamente hay otro equipo en Verificat que se dedica a la educación, hacemos talleres de alfabetización mediática enfocados a adolescentes, universitarios. Y ahora, por ejemplo, estoy preparando un proyecto para gente mayor de 55 años, porque, aunque tienen acceso a la tecnología, la brecha digital existe y son realmente las personas más vulnerables a la desinformación. Y hay que explicarles que con su propio móvil pueden verificar cosas rápidamente y si tienen dudas nos las pueden hacer llegar a nosotros para que les ayudemos. Esta es la nueva línea para este año. Es importante que entre todos hagamos un poco de activismo, recordemos a la gente que no todo es verdad, y que antes de reenviar un mensaje, intentemos descubrir si es cierto. Y cuando esté confirmado, lo reenviamos.

El proyecto Gen Z va destinado a personas jóvenes. ¿Como se enfoca para un público que ya ha nacido con las tecnologías?
La gente joven a pesar de ser más consciente de que en internet hay mucha mentira, están creciendo en este entorno totalmente digitalizado donde las referencias están todas en internet. Es muy importante enseñarles a diferenciar cual es una buena fuente, cual es dudosa y cómo actuar en caso de detectar una mentira. Los entrenamos a ser críticos cuando consumen las redes, pero también a pensar si les conviene reenviar un vídeo que ponga en peligro un compañero o una compañera de clase, que esté violando su intimidad, que esté contribuyendo al bullying. Pasan muchas cosas en lo móviles de los adolescentes y la cultura de la verificación es importante, pero con los talleres también intentamos que hagan un uso responsable del teléfono.

¿Como reciben el proyecto?
Están muy motivados porque el Gen Z es un canal de verificaciones hecho por adolescentes y para los adolescentes. Pueden comunicarse en su idioma, no les imponemos que verifiquen declaraciones de políticos, sino que ellos mismos aportan los temas que circulan en su entorno, o desde el equipo aportamos temas que creemos que les pueden interesar, por ejemplo, ahora están trabajando temas de vacunas, sobre los que circulan muchos rumores. Intentamos que los estudiantes nos den una puerta de acceso a redes donde nosotros no navegamos por edad, y que ellos mismos sean quienes aprendan a monitorearlas.

¿Cuáles son las vías de financiación de Verificat?
Hemos hecho campañas de crowfunding, pero nuestra vía de financiación principal son subvenciones de fundaciones internacionales. Además de los servicios que podemos ofrecer, talleres o colaboraciones que hacemos con medios de comunicación, informes o asesoramientos para empresas o entes públicos. Tenemos vías de financiación variadas, no es fácil. Nuestro reto principal del 2021 es sobre todo conseguir estabilidad financiera y visibilidad, consolidarnos de verdad como un proyecto a largo plazo, porque hemos demostrado que es un proyecto bien recibido y necesario.

¿Como os ha afectado el contexto de pandemia?
Ha habido una avalancha sin precedentes de desinformación porque el Covid-19 nos ha puesto en una situación muy vulnerable, de mucho desconocimiento y con mucho tiempo libre. Una triada perfecta para hacer proliferar la desinformación. Vemos como el movimiento antivacunas, que siempre había existido, se ha hecho muy fuerte en redes. ¿Cómo? Apelando a los sentimientos de la gente, haciendo mensajes que no son ciertos desde un punto de vista científico, pero que dan una explicación, y si no tienes el conocimiento suficiente para contrastarlo, van calando. Un 60% de los españoles cree que el virus ha sido creado de manera artificial y un 40% cree que detrás de la vacuna hay una conspiración, son datos de la Comisión Europea, del Eurobarómetro. Esto es a raíz de todos estos mensajes que circulan.

¿Qué hay detrás de estos mensajes?
Hay intereses a veces muy básicos, por ejemplo, circula un rumor que dice que el enjuague bucal sirve para prevenir el Covid-19. Y si empiezas a investigar, encuentras a una persona que vende enjuague bucal que se ha dedicado a difundir este rumor. A nivel político, también hay intereses. Convencer a la gente que el Covid-19 es una creación, permite desestabilizar políticamente a los gobiernos que están haciendo frente a la pandemia y que se están desgastando tomando medidas impopulares como los confinamientos. Hay una mezcla entre intereses económicos y políticos. El NY Times publicó un artículo sobre una investigación de la Universidad de Cornell, analizaron 38 millones de artículos relacionados con el Covid-19 y la información de 4 de cada 10 de los que contenían información falsa, venía de declaraciones que había hecho Donald Trump.

Vivimos en una sociedad con mayor nivel educativo, muchos recursos y fuentes al alcance, pero también con mucha más facilidad para difundir rumores rápidamente a través de las redes sociales. ¿Qué nos jugamos como sociedad si no sabemos discernir la verdad?
Tenemos la oportunidad de tener más información que nunca, pero esto nos obliga a saber navegarla. Si entras en una biblioteca y no conoces como está ordenada, no encontrarás nunca el libro que quieres leer. Y de alguna manera internet es este caos, se debe aprender a navegar y saber qué es lo que nos interesa y qué es lo que no nos interesa. Como sociedad nos jugamos mucho, porque hasta ahora sabíamos que la desinformación era una amenaza para la democracia, que las informaciones falsas habían ayudado a determinar resultados electorales, pero ahora vemos que también es una amenaza para la salud de la población y nos estamos jugando la vida. Hay personas que han muerto por consumir lejía y otros productos tóxicos que en internet se han recomendado para hacer frente al Covid-19. Si la cantidad de personas que rechazan ponerse la vacuna es suficientemente alta, no conseguiremos la inmunidad de grupo que estamos buscando y este sistema habrá fracasado.

De hecho, con las vacunas, ya se había llegado a un consenso.
Hay un consenso científico, y había un consenso sobre la autoridad médica. Si el organismo pertinente aprobaba un medicamento, quería decir que tenían pruebas suficientes como para pensar que eran seguros, pero ahora cualquier persona que nunca ha puesto un pie en una facultad de Medicina está opinando sobre la seguridad de las vacunas. Y esta sensación que cualquier opinión puede llegar a tener el mismo impacto sea fundamentada o no, es muy peligroso. Por eso tenemos que saber quién nos está explicando las cosas. No digo que tengamos que creer que la vacuna es buena per se, pero si las personas que se han dedicado a estudiarlas durante toda su vida nos dicen que estas vacunas son seguras, no tengo herramientas para decir lo contrario.

¿Cuál es el límite de la opinión?
Una cosa es opinar y otra cosa es saber. Ludwig Wittgenstein decía: "De lo que no se puede hablar, es mejor callar", y me parece muy pertinente, porque sino estamos contribuyendo a generar un ruido que no aporta nada. Soy de la opinión que debatir, discutir y confrontar puntos de vista es genial, pero que las personas que quieran aportar algo, sea porque han investigado, porque se han tomado la molestia de ir a buscar la información. Sino, pueden hablar desde el miedo, desde el sentimiento, que es como circula la desinformación, apelando a los sentimientos de las personas.

Dinos unas prácticas sencillas y cotidianas que la ciudadanía podamos aplicar para no contribuir a la desinformación.
Cuando recibes un mensaje, puedes hacer una búsqueda rápida en Google, no toda la verdad absoluta está allí, pero muchas cosas sí. O si te llega una noticia o una foto de última hora, por ejemplo, hace unos meses hubo una explosión en Madrid, antes de entrar en pánico y compartirla, puedes mirar en los medios de comunicación tuyos de referencia. ¿Crees que si ha habido una explosión en el centro de Madrid, no habrán hecho una noticia? Mirar cuáles son las fuentes u observar, por ejemplo, si los balcones, las aceras, los tipos de contenedores que salen, se corresponden con Madrid realmente. Es decir, analizar un poco el contenido antes de compartirlo para no contribuir a la desinformación. Esto ocurrió mucho durante los atentados de Barcelona, se compartieron muchas imágenes que no eran de la Rambla y esto genera aún más pánico y confusión. Existe la búsqueda inversa de imágenes, puedes subir una foto y te dice desde cuando está indexada en Google. Si te pasan una foto de una manifestación del 2021, la buscas y ves que la foto circula desde 2016, evidentemente no es verdad. Son cinco segundos.