Entrevista a Marc Balcells, Alumni UAB de Criminología '07
“Más temprano que tarde veremos un reconocimiento de la figura del criminólogo por parte de los gobiernos.”
“Siempre me ha gustado tener profesores a los que admirar, y en la UAB encontré a grandes profesionales de la Criminología.”
Marc Balcells, doctor en Criminal Justice por la City University of New York, director del grado en Criminología de la UOC y autor de Arqueomafia: Los ladrones de tumbas (La Campana, 2025). Alumni UAB de la licenciatura en Criminología '07.
21/07/2025
Por Sant Jordi estuviste firmando Arqueomafia. ¿Es tan especial como dicen? Sant Jordi fue una experiencia fantástica. No me lo esperaba para nada. Al día siguiente te sientes feliz y agotado. ¿Qué te llevó a convertir tu tesis doctoral en un libro? Me lo propuso mi editora, a la que entonces no conocía. Me escribió un correo y sentí curiosidad. Me preguntó si me veía escribiendo un libro y sí, me veía. Lo que no podía imaginar es que supondría tanto trabajo. Daba por hecho que si ya tenía la tesis escrita, sería más sencillo convertirla en un libro. ¿Cómo llegó a ti la editora? Me había escuchado en la sección de ópera y delincuencia contra el patrimonio cultural que hago en La primera pedra de RAC1. Le propuse 5 o 6 ideas de posibles libros que ya me rondaban la cabeza, relacionadas con temas de criminología, delincuencia... y le interesó el enfoque del patrimonio cultural. Es el proyecto al que más cariño le tengo. ¿Por qué costó tanto escribirlo? No tiene nada que ver una cosa con la otra. He tenido que reescribir la tesis para explicarla al público generalista y tiene un estilo completamente distinto. He trabajado mucho a fondo el manuscrito. Leerlo es como escucharte hablar explicándonoslo todo. Al principio, a la editora no le acababa de convencer que me dirigiera tan directamente a los lectores, pero yo creía que no hacía falta dar una clase magistral ni escribir un ensayo. Tenía claro mi estilo: explicarlo llevando a los lectores de la mano, y eso es lo que he hecho. ¿Cómo surge tu interés por los ladrones de tumbas? Haciendo el máster en Italia, en 2011, leí un artículo sobre el tráfico de patrimonio cultural. Aquello fue la semilla de lo que acabaría siendo mi tesis. Estuve tres años haciendo trabajo de campo, entrevistando a ladrones de tumbas, que a menudo se justifican diciendo que lo hacen como afición. Incluso ahora, cuando viajo a lugares donde hay saqueos, intento reunirme con autoridades o conocer a nuevos ladrones de tumbas. ¿Y por la Criminología? Siempre me había interesado, aunque cuando la descubrí no existían estudios universitarios. Estudiando Derecho me especialicé en asignaturas de Derecho penal y siempre he leído sobre el tema. Con perspectiva, me doy cuenta de que estaba predestinado a ser criminólogo. Cuando monté mi despacho de abogado, me compré un portátil, impresora y fax, pero no tenía un despacho físico. Para reunirme con los clientes siempre me desplazaba yo. Iba donde me dijeran haciendo una especie de trabajo de campo, poniendo el foco en los problemas que tenían, qué les había llevado a cometer un delito, dónde vivían, si tenían estudios, si estaban en riesgo de exclusión social o tenían problemas psiquiátricos o adicciones... lo analizaba desde una óptica criminológica, más sociológica y menos jurídica. ¿En qué momento se encuentra la Criminología? Es un momento crucial. Seguramente más temprano que tarde veremos un reconocimiento de la figura del criminólogo por parte de los gobiernos. La Criminología es una ciencia empírica sobre la delincuencia, basada en la Sociología y el Derecho, para intentar prevenir y reducir delitos, evitar tanta reincidencia y que las víctimas dejen de serlo lo antes posible. ¡Hay tantos campos que no nos los acabaremos nunca! ¿Qué dirías a todos los jóvenes que, fruto de las historias de ficción televisiva o de novela negra, creen que quieren ser criminólogos? En las series y novelas se trata la resolución del delito individual, y a menudo se hace muy rápido. Ese es un trabajo policial o criminalístico de laboratorio, que no tiene nada que ver con un criminólogo. Para estar en un laboratorio tienes que ser químico, biólogo o médico forense. Si alguien me pusiera delante de un cadáver preguntándome de qué ha muerto, me desmayaría. Los criminólogos estudiamos la causa del delito, la prevención y cómo deberíamos reaccionar como sociedad ante el delito. No nos interesa un caso concreto, sino cuando hay muchos casos y tenemos suficientes datos estadísticos para determinar qué ha pasado y por qué. ¿Entonces nada de ir al depósito de cadáveres? No, nunca lo harán. Los criminólogos no tenemos que estudiar casos aislados sino por qué sucede algo, como una especie de sociólogos vinculados al delito. Nosotros estudiamos filosofía, economía, etnografía, las casas del delito, geografía y, ya hacia el final, psicología criminal, medicina legal y forense. En Barcelona, por ejemplo, que tenemos un problema de reincidencia, el criminólogo debe aportar, a través de la investigación, una opinión sobre el problema y propuestas para solucionarlo. ¿Cómo llegaste a la UAB? Había estudiado Derecho en la UPF y me apetecía cambiar de universidad. Quería que fuera la UAB. No conocía directamente a Elena Larrauri ni a Pepe Cid, que entonces eran profesores en la UAB, pero los había leído mucho como estudiante de derecho penal. Siempre me ha gustado tener profesores a los que admirar y en la UAB encontré grandes profesionales de la criminología. Marcelo F. Aebi, que era profesor invitado, me empujó al mundo de la investigación; es uno de los motivos por los que hice la tesis doctoral. Hice bien eligiendo la UAB. Has estado vinculado al BCNegra. ¿Cómo descubriste la novela negra? La primera novela que recuerdo es El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Una edición de El Círculo de Lectores con la foto de un claustro y una rosa, que me regalaron mis padres. Ya era muy fan de la novela negra más infantil y juvenil, como Elige tu propia aventura, en la que tenías que resolver casos y eran muy divertidas. Siempre he gravitado alrededor de este tipo de novelas. Cuando leo cualquier otro tipo de novela, siento que me falta un asesinato. Aunque también intento disfrutar de grandes obras de la literatura, estoy empezando a diversificar. ¿Qué tipo de lector eres? Cada noche tengo un libro de novela negra. Para mí es una lectura hiperactiva, pensando en temas criminológicos. Soy muy de Michael Connelly, Petros Márkaris, Vázquez Montalbán, los nórdicos... En la novela negra también hay grandes nombres de la literatura. Amo los libros, aunque los subrayo, les pongo post-its y tomo notas.