Accede al contenido principal
Universitat Autònoma de Barcelona
Departamento de Medios, Comunicación y Cultura

Eileen Truax: "Los medios deben amplificar las voces migrantes, no hablar por ellas"

29 may 2026
Compartir en Bluesky Compartir en LinkedIn Compartir por WhatsApp Compartir por e-mail

La profesora y periodista reflexiona sobre la representación mediática de la inmigración y reivindica la necesidad de incorporar narrativas construidas desde las propias experiencias migrantes

Eileen Truax

En un contexto marcado por el auge de discursos polarizados sobre migración, la representación de las personas migrantes en los medios de comunicación continúa siendo uno de los grandes retos del periodismo contemporáneo. La periodista y profesora del Departamento de Medios, Comunicación y Cultura de la UAB, Eileen Truax, ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional y académica a analizar cómo se construyen estas narrativas y qué impacto tienen sobre la percepción social de la inmigración.

Su tesis doctoral, defendida en octubre de 2025 y titulada Autorrepresentación mediática de la juventud de origen inmigrante en España, estudia las estrategias discursivas de jóvenes de origen migrante y plantea una mirada alternativa a los relatos dominantes en los medios.

En esta entrevista, Truax reflexiona sobre las diferencias entre las narrativas mediáticas tradicionales y las formas de autorrepresentación impulsadas por los propios jóvenes, así como sobre los retos pendientes en los medios y en la sociedad española.

En su tesis doctoral analiza la autorrepresentación de jóvenes de origen migrante. ¿Qué diferencias encontró entre cómo se representan ellos mismos y cómo suelen aparecer en los medios?

Cuando pensamos en migración solemos pensar en tránsito: una persona cruzando el mar en patera, viajando en condiciones precarias o intentando llegar a un país de destino. Sin embargo, mi trabajo se centra en la última parte del ciclo migratorio: la integración en la sociedad de llegada. Me interesaba analizar a jóvenes que llegaron al Estado español siendo menores y que hoy son adultos jóvenes, o incluso personas nacidas aquí que siguen construyendo su identidad desde ese origen familiar migrante. Lo que encontré es que sus narrativas van mucho más allá de la idea de necesidad o pobreza que suele dominar en los medios. Son relatos que hablan también de integración, de inserción académica y laboral, de construcción de redes sociales y de convivencia diversa. Frente a unas representaciones mediáticas que muchas veces segmentan o reducen a las personas migrantes a categorías muy cerradas, estos jóvenes explican experiencias mucho más complejas y diversas.

¿Qué elementos comunes detectó en esos relatos?

Hay un fuerte sentido de identidad y pertenencia. Todos los relatos recuperan la experiencia migratoria familiar, pero también muestran cómo esas personas construyen comunidad y desarrollan mecanismos para enfrentarse a la discriminación. Porque algo que sí aparece constantemente son experiencias de racismo o exclusión, especialmente durante la infancia, en la escuela y posteriormente en el ámbito laboral. Aunque muchas de estas personas han conseguido trayectorias académicas y profesionales exitosas, las experiencias discriminatorias dejan huella y aparecen claramente en la forma en que se narran a sí mismas.

¿Qué implicaciones tiene la diferencia de uso de las palabras “migrante” e “inmigrante”?

En los países de destino suelen utilizarse prácticamente como sinónimos, aunque técnicamente “inmigrante” se refiere a la persona que ya ha llegado al lugar de destino, mientras que “migrante” describe cualquier fase de movilidad humana. Pero más allá de la diferencia terminológica, lo importante es que existe un uso muy intencionado de estas palabras dentro de narrativas construidas desde el poder. El lenguaje nunca es inocente y muchas veces esas etiquetas condicionan la forma en que la sociedad percibe a las personas migrantes.

Ha trabajado tanto en Europa como en Estados Unidos. ¿Qué diferencias ha observado en el tratamiento mediático de la inmigración?

Esto no siempre gusta escucharlo, pero en Estados Unidos, pese al contexto político actual y al auge de discursos autoritarios, existen también resistencias muy fuertes. Hay movimientos sociales, organizaciones y medios que llevan años trabajando para combatir el racismo y defender derechos. En el ámbito mediático, además, la diversidad está mucho más normalizada. Hace muchos años que dejó de ser excepcional ver a personas negras, latinas o asiáticas ocupando espacios de representación en los medios estadounidenses y hablando de economía, política o cualquier otro tema, no únicamente de migración o discriminación. Cuando llegué a Europa pensé que encontraría una situación más avanzada en ese sentido, especialmente en ciudades como Barcelona, donde la diversidad forma parte de la realidad cotidiana. Sin embargo, me sorprendió comprobar que esa diversidad no está reflejada en las redacciones ni en muchos espacios mediáticos institucionales.

También afirma que existe una dificultad para reconocer el racismo estructural en España.

Sí. Creo que uno de los principales problemas es precisamente la resistencia a reconocer que esta sigue siendo una sociedad racista. Y eso también afecta a los medios y a la academia. Mientras no se reconozca esa realidad será muy difícil construir herramientas efectivas para combatir la discriminación. Muchas de las narrativas alternativas que hoy producen jóvenes de origen migrante surgen precisamente fuera de los medios tradicionales porque esos espacios todavía no han incorporado plenamente la diversidad real de la sociedad.

¿Qué papel deberían jugar los medios ante esta realidad?

Durante muchos años se utilizó mucho la idea de “dar voz” a las personas migrantes, pero yo creo que los medios no damos voz a nadie. Las personas ya tienen voz y ya están hablando. Lo que debemos hacer es amplificar esas voces y abrir espacios para que puedan expresarse directamente. Si queremos hacer un podcast sobre determinadas comunidades, por ejemplo, quizá no tiene sentido que lo conduzcan únicamente personas blancas europeas. Tiene más sentido incorporar a personas que pertenezcan a esas comunidades y que puedan hablar desde su propia experiencia. La clave está en escuchar cómo las personas se narran a sí mismas y permitir que esas voces lleguen sin intermediarios. Los medios deberían actuar como puente, no como intérpretes de experiencias ajenas.

¿Es optimista respecto al futuro de estas nuevas narrativas?

Sí. Tengo mucha confianza en las nuevas generaciones. Lo veo especialmente con mis estudiantes en la UAB. Cuando escucho sus temas, sus enfoques y la forma en que entienden el periodismo, veo que tienen una sensibilidad mucho más conectada con la realidad diversa de las calles. Quizá el reto será encontrar espacios dentro de los medios tradicionales, pero estoy convencida de que acabarán construyendo nuevas formas de narrar mucho más justas y mucho más cercanas a la realidad social.

Redactor: Sergi Pérez Estévez

Dentro de: