Lu Barcenilla: "Hay que repensar la comunicación desde el cuerpo, los afectos y la experiencia en la era de las lógicas digitales"
El doctor y profesor habla de la investigación desarrollada en su tesis doctoral, defendida en octubre de 2025 en la UAB, en la que propone repensar la comunicación desde una perspectiva fenomenológica y corpoafectiva en el contexto de las lógicas digitales
En un contexto marcado por la centralidad de las pantallas, los algoritmos y las plataformas digitales, el Dr. Luis Miguel Barcenilla Román plantea la necesidad de repensar qué entendemos por comunicación. Lo hace en su tesis doctoral Miradas fenomenológicas y corpoafectivas para una redefinición de la comunicación en la cultura de las lógicas digitales. Una propuesta radical e interdisciplinaria, defendida en octubre de 2025 en la Universitat Autònoma de Barcelona y codirigida por Marta Rizo García y Catalina Gayà Morlà.
La investigación propone un cambio de mirada: abandonar la concepción clásica de la comunicación como transmisión de información para entenderla como un proceso de encuentro, de experiencia y de reconocimiento del otro. En esta entrevista, Barcenilla reflexiona sobre el papel del cuerpo, los afectos y las tecnologías en la manera en que nos relacionamos hoy, e incorpora ejemplos de la cultura popular y digital —como Tinder, los memes o el scroll infinito— para explicar cómo las lógicas digitales transforman nuestra forma de comunicarnos.
¿Qué significa analizar la comunicación desde una mirada fenomenológica y corpoafectiva?
Implica dejar de pensar la comunicación como un proceso lineal entre emisor y receptor. Proponemos entenderla como un proceso de creación, de conversación y de reconocimiento del otro, vinculado a cómo nos identificamos dentro de un colectivo y construimos sociedad. Esto nos obliga a mirarla desde la experiencia, desde el cuerpo, desde los sentidos y desde las prácticas cotidianas.
¿Por qué es necesario redefinir la comunicación en el contexto actual?
Porque no solo han cambiado las formas de comunicar, sino las formas de vivir. Las lógicas digitales —como el scroll infinito, los memes, los vídeos cortos o las plataformas— están transformando la manera en que percibimos y sentimos el mundo. Por eso es necesario volver a la pregunta de qué es comunicar.
La tesis se presenta como una propuesta radical. ¿En qué sentido?
Es radical porque vuelve a la raíz. No quiere superar las teorías clásicas, sino actualizarlas a través de una aproximación interdisciplinaria. Recuperamos aportaciones de la fenomenología, el giro afectivo, el pensamiento feminista o la antropología del cuerpo para construir herramientas que permitan entender el presente.
¿Qué papel tienen el cuerpo y los afectos en la comunicación digital?
Son centrales. La comunicación no se puede separar del cuerpo ni de las emociones. El problema es que muchas mediaciones digitales dificultan el encuentro con el otro. La pantalla, tal como está diseñada, a menudo actúa como un obstáculo y puede generar una ilusión de comunicación sin que haya un reconocimiento real.
¿Esto afecta a la dimensión social y política de la comunicación?
Sí. La comunicación es clave para organizarnos como sociedad y transformar la realidad. Si se dificulta el encuentro, también se limita esta capacidad de construcción colectiva. Por eso entendemos la comunicación como un hecho social total.
¿Qué problemáticas introducen las pantallas?
Transforman la relación con el tiempo y el espacio y generan nuevas formas de vulnerabilidad. Podemos estar expuestos a muchas miradas y, al mismo tiempo, sentirnos invisibles. Además, estas tecnologías no son neutras: están atravesadas por intereses e ideologías.
¿Por qué incorpora ejemplos de cultura popular en la tesis?
Porque la comunicación se da en la vida cotidiana. Elementos como Doraemon, Tinder, los memes o el scroll infinito permiten observar cómo las tecnologías y las lógicas digitales afectan a la manera en que nos relacionamos, percibimos el tiempo o construimos vínculos. Estos ejemplos también ayudan a pensar cómo, cuando desaparece el proceso y el encuentro con el otro, la comunicación se convierte solo en transmisión o circulación de contenidos.
¿Qué papel tiene la interdisciplinariedad en su propuesta?
Es esencial. La comunicación es un campo que integra múltiples disciplinas. Incorporar diferentes miradas permite hacer mejores preguntas y entender mejor los fenómenos.
¿Tiene previsto continuar esta línea de investigación?
Sí. Estoy trabajando en cuestiones como las relaciones de empatía entre usuarios y sistemas de inteligencia artificial, y también en la manera de trasladar estas reflexiones a la docencia y la divulgación.
¿Qué reflexión final destacaría?
Que la comunicación es un proceso abierto y en transformación constante. Repensarla es clave para entender cómo vivimos y cómo nos organizamos como sociedad.
Redactor: Sergi Pérez Estévez