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"La mujer es clave ante la violencia ambiental en Siria"

Angham, estudiant de doctorat, està asseguda a la gespa de la UAB per l'entrevista

Angham Daiyoub, que está cursando el doctorado en el campus de la UAB, en el CREAF, es una de las cuatro estudiantes becadas por la FAS para combatir los extremismos violentos. En su tesis doctoral habla de violencia ambiental y del papel clave que tendría que jugar la mujer para combatirla en Siria, su país. Se considera ecofeminista.

13/04/2021

Angham Daiyoub (Banias, Siria, 1993) está cursando el Doctorado en Ecología Terrestre en el CREAF-UAB. Está llevando a cabo una tesis sobre ecofeminismo y el rol de las mujeres en la conservación de los bosques. Fue seleccionada por la FAS para una de las cuatro becas otorgadas este curso para estudiar herramientas para prevenir los extremismos violentos. Anteriormente estudió un máster en gestión forestal en la Universidad de Lleida.

-Tu doctorado tiene que ver con el ecofeminismo. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de “ecofeminismo”?

Es una corriente o movimiento que empezó en los años 70 de la mano de la francesa Françoise d'Eaubonne. Consiste en conectar las mujeres con el medio ambiente. Considera que la degradación del medio ambiente está relacionada con la opresión de las mujeres.

-¿Cómo llegó a ti el ecofeminismo?

Yo me considero feminista, y además tengo un background ecológico. Siempre me he preguntado sobre la relación entre mujeres y ecología y me he informado. Y mi tutora, en la UAB, me recomendó también leer libros al respecto y me llevó a charlas sobre ello.

-Tú naciste en Siria, donde hay guerra desde hace una decena de años. ¿El ecofeminismo también es útil para evitar extremismos violentos?

Si, por supuesto, porque hay muchos tipos de violencia. Yo, en concreto, me enfoco en la violencia ambiental, aunque no tenga un impacto directo físico con los humanos, tiene un efecto a largo plazo muy importante en la salud del medio ambiente y se refleja en la salud de los humanos. Las mujeres en Siria  durante la guerra no hemos estado en los lugares de toma de decisión, no hemos luchado en primera línea, no participamos como los hombres en la guerra, y por ello no hemos sufrido un impacto igual. Cuando vamos a reconstruir el país es muy importante poner a más mujeres en sitios de toma de decisión para que contribuyan en la conservación del medio ambiente.

-Las guerras y conflictos tienen un impacto muy claro en los edificios donde las personas viven y trabajan, y no se habla tanto de su impacto en el medio ambiente. ¿Hasta qué punto es ello importante?

La destrucción de bosques y medio ambiente afecta mucho a la salud de las personas, y también a la salud de los ecosistemas. Los animales y plantas viven en el bosque y si se pierde, esto genera un desequilibrio en el ecosistema y nos afecta. Por ejemplo, cortar árboles afecta al cambio climático, porque los árboles actúan como esponjas del carbono, y aumenta el calentamiento global. En mi ciudad, por ejemplo, los bosques están al lado de las fábricas y por ello son tan importantes, para paliar esa contaminación que genera la fábrica. Además, cuánto más bosques, más lluvia, y menos erosión de los suelos. Los bosques hacen filtrar el agua y mejoran la calidad del agua y del aire a la vez que ayudan a luchar contra el cambio climático. 

-¿Cuáles son los daños que ha hecho la guerra a los bosques y al entorno natural de Siria?

En la costa de Siria la guerra ha generado un daño en el 25% de los bosques, que ya no existen por culpa de la expansión agrícola y los incendios. Son datos de un “paper” que salió recientemente. Los animales necesitan su espacio y si su hábitat y lugar de vida ha decrecido, escapas o mueres, que es lo que ha pasado. Además, el año pasado hubo muchos incendios, como consecuencia de los pocos bosques que hay. Siria solo tiene un 2 % aproximadamente de bosques y por eso es tan necesario cuidarlos y que no desaparezcan.

-A pesar de que ya llevas unos pocos años viviendo aquí, ¿viviste en tu propia carne la destrucción de los bosques por la guerra en Siria? ¿Qué sentiste?

-Sinceramente, a mí me impacta más ver la destrucción de un bosque que la de una casa, porque sé que la casa se puede volver a construir más o menos rápidamente, pero un bosque tardará muchos años a volver a ser lo que era. El bosque necesita unos 20 años o más para volver a existir tal como era. Además, cuando se destruye un bosque, no se destruye solo un conjunto de árboles, es mucho más: es un ecosistema lleno de vida muy diversa, en cuanto a arbustos, plantas, insectos, etc. A mí me da mucha pena, e incluso rabia, al ver la ignorancia que hay en mi país al respecto, porque justamente Siria es un país muy árido.

- Estás llevando a cabo en el doctorado una tesis sobre el rol de las mujeres en la conservación de los bosques en Siria. ¿De qué trata?

De momento estoy haciendo el primer capítulo, centrado en los estudios de género, sobre si se aplica o no la teoría del ecofeminismo en Siria. Voy a hacer un trabajo de campo a través de entrevistas presenciales a mujeres sirias, por lo que viajaré a Siria este año y me estaré allí tres meses. Según la teoría del ecofeminismo las mujeres han tratado los bosques de forma más respetuosa que los hombres. Voy a comprobarlo, entrevistando a mujeres y hombres por igual, preguntando cuánto y cómo han cortado, la frecuencia, la cantidad, la manera de cortar árboles, cómo han recogido recursos del bosque como plantas comestibles o setas. Para intentar averiguar si lo han tratado con más respeto que los hombres o no. Compararé todo esto a través de modelos con una aplicación matemática para cuantificar los datos. Voy a centrarme en la zona del oeste-norte de Siria. No tengo la certeza 100% que esto sea realmente así, pero sí tengo la percepción que haya sido así porque yo soy de esa zona y tengo conocidos y familiares que viven allí. Ahora tengo que demostrarlo científicamente. Espero que a pesar de la pandemia, todo me vaya bien.

-¿Hay estudios previos a esta teoría que vayan en el mismo sentido?

Sí, sí que hay. Hay estudios en la guerra de Colombia y en la del Congo, y también en zonas de Brasil, que aunque no haya guerra, también se ha concluido que las mujeres conocen más el bosque y el entorno natural, y por eso lo respetan más que los hombres.

-¿Haces alguna propuesta en concreto sobre como actuar al respecto?

Mi propuesta va encaminada a incluir a la mujer más en sitios de toma de decisión. Necesitamos, además, de que tenga un papel de educadora, que forme a niños y niñas sobre el cuidado del entorno ambiental porque ella lo conoce a fondo, sabe por ejemplo como recoger alimentos del bosque sin hacerle daño. La educación es fundamental en este terreno, y hace falta mucha.

-¿Cómo valoras tu experiencia estudiando el doctorado en la UAB, concretamente en el CREAF?

Tengo suerte de tener una tutora muy buena, gran profesional. Y me siento muy acompañada por mis compañeros y arropada por todos. Hay muy buen ambiente en el CREAF. Hacemos charlas de lo que estamos investigando, y aprendemos los unos de los otros constantemente. Es fantástico.

-Tú estás estudiando gracias a la beca de la FAS. ¿Cómo llegaste a ella?

Yo hice las prácticas en el CREAF-UAB del máster que cursé en la Universidad de Lleida, hace dos años. Y la tutora que tuve aquí en el CREAF, Sandra Mas, es la que me comentó que había estas  becas de la FAS, me informé y me presenté y me seleccionaron. Estoy muy contenta y agradecida.

-¿Estás preparando una actividad muy interesante en el campus ahora, no?

-Sí. Estamos preparando una charla para finales de marzo o abril. Somos cuatro estudiantes de la UAB, tres sirias y una kurda, que vamos a organizar una jornada sobre el rol de las mujeres en la prevención de la extrema violencia, y cada una va a hablar de su trabajo de investigación. Vamos a explicar cómo la violencia afecta a las mujeres y cómo las mujeres podemos contribuir a prevenirla. Vamos a exponer diferentes estudios de caso.