"No crecí pensando que sería escritora, todavía ahora me levanto y pienso, ¿Quieres decir que es realidad? Me siento afortunada y privilegiada"
La última novela de la periodista y escritora Sílvia Soler Guasch, Ciencias de la Información'85, es Estimada Gris, donde la protagonista, una chica mexicana limpia de exiliados catalanes, decide ir a Cataluña para descubrir sus orígenes y seguir la pista de un chal que podría vincular a su familia a Salvador Dalí.
10/04/2024
El libro se publicó en septiembre de 2023, hace meses que se está leyendo, lo explicas y lo compartes… ¿qué esperabas que pasara con Querida Gris y qué te ha sorprendido?
Todo lo que ha pasado han sido cosas buenas. No esperaba nada más, al revés, hace muchos años que publico, y cada vez que sale una novela pienso en ver si se va a romper ese tipo de pacto no escrito que tengo con los lectores pero no ha pasado. Salió por la Semana del Libro en Catalán, la gente le esperaba, hemos ido haciendo sin prisa pero sin pausa, y por Sant Jordi la novela todavía estará viva.
El punto de partida es la necesidad de cambio de Gris, que emprende el viaje de vuelta que su abuelo nunca pudo hacer. ¿Cuál fue el detonante para escribir Querida Gris?
Una conjunción de cosas, casi nunca existe una sola motivación. Las raíces y el desarraigo me interesa muchísimo por razones biográficas, siempre he vivido en Cataluña pero tuve que cambiar mucho de residencia. En lugar de hacerlo desde un punto de vista personal quería hacerlo más grande, hablando del exilio en mayúsculas, cuando hay que irse muy lejos por razones dramáticas. Volví al tema de los exiliados catalanes de la guerra que había estudiado a través de la correspondencia de diferentes escritores ya partir de ahí se me ocurrió realizar el viaje a la inversa. Sumé la necesidad de hablar del exilio y un objeto que simboliza el peso familiar desde el que nace la historia.
Gris hace un viaje de vuelta. ¿Cómo ha sido descubrir por primera vez a Cataluña?
Fue la parte más interesante, divertida y difícil de la novela. Intentar mirármelo desde fuera fue ejercicio que me costó pero fue interesante. Me ha ayudado tener amigos catalanes que han venido de fuera, tengo recortes, visiones de gente que llega por primera vez. A través de todo esto pude fabular cómo sería si conociera a Catalunya por primera vez.
La lengua está muy presente en la novela. ¿Te preocupa el estado de salud del catalán?
Me preocupa como catalana, es mi lengua y la herramienta con la que trabajo pero no por eso quería hablar de ello sino que queriendo escribir sobre el exilio y el regreso a Cataluña, era imposible ignorar el tema de la lengua. Lo que intento dejar claro es que la lengua materna tiene un peso específico importante en la vida de todos nosotros.
Vamos conociendo a toda la familia de Gris, tanto la catalana como la mexicana por parte de madre y padre. ¿Cómo creaste esta familia tan extensa?
Me gustan las novelas corales, la parte de escribir que más me divierte es la creación de los personajes, es la que me resulta más fácil. Fui una niña con mucha capacidad para fabular e imaginar, y después ya ha tenido peso la escritura. Era una buena oportunidad para retratar dos columnas que sostienen a Gris, una familia y cultura por un lado y por otro. Lo mejor para conocer bien a un personaje es describir a las personas que hay en su entorno.
Hay un momento en que Pablo le dice Estimada Gris: ser catalán es una de las cosas más difíciles que hay en el mundo. Ya lo irás viendo. ¿Cómo vives tu catalanidad?
Estuve a punto de poner, es una de las cosas más difíciles y pesadas. Es muy pesado ser catalán. Me encantaría tener una nacionalidad donde me dejaran sentirme cómoda y no tener que pensar demasiado pero estamos todo el día hablando y pensando en lo mismo y cuestionándonos la identidad y la lengua. Si me preocupa a mí que soy catalana de dieciséis generaciones imagínate a la gente que acaba de llegar. Poniéndome en la piel de Gris, por más que sea limpia de migrantes, tenía que chocarle.
En el libro conocemos Puebla en México y también el Empordà. ¿Escribir esta novela ha sido un poco cómo volver a casa?
Tengo una relación algo peculiar con el Empordà, nunca he vivido allí pero tengo las raíces y lo siento muy cercano, he pasado veranos, semanas santas y villancicos. Me costó tomar la decisión de situarla en Figueres porque es demasiado mía y no la conozco lo suficiente pero habiendo la historia de Dalí era ridículo que pasara a otro lado.
En Querida Gris hay mucha vida pero también está muy presente la muerte y se ansía la juventud. ¿Cómo llevas el paso del tiempo?
Mal. Hacerse viejo es muy difícil porque tienes que ir encajando una serie de renuncias, no te ves tan bien, te cuesta más concentrarte, no ligas tanto… pero por otro lado, he superado un cáncer y he visto las orejas en el lobo. La alternativa a hacerse viejo sabemos cuál es y no me interesa.
Con 23 ya ganaste el primer premio, el premio Recull per la narració Parecía de vidrio (1984). ¿Te imaginabas siendo escritora cuando estudiabas Ciencias de la Información?
De ninguna forma. Me gustaba escribir, cuando tenía 10 o 11 años escribí la primera novela en libreta de espiral. Estaba en castellano, sobre todo leía en castellano. Tenía tan claro que quería ser escritora como imposible, era como ser astronauta. Soy hija de poeta, mi madre publicó novela, ganó premios, y era profesora de literatura. Toda la vida le había visto trabajando en enseñanza, siendo ama de casa, y el domingo por la tarde se sentaba a escribir poemas. Pensé que lo máximo a lo que podía aspirarse era eso. Escogí periodismo descartando otras opciones y porque tiene relación con la lengua. Siempre escribí con la idea de ser escritora del domingo por la tarde e ir publicando de vez en cuando.
¿Cuándo llegó al cambio?
A los 41, ¡más vale tarde que nunca! Llevaba 18 años trabajando en Catalunya Ràdio y antes en Ràdio Ciutat de Badalona. Después del trabajo siempre escribía, y publicaba cuando podía. No crecí pensando que sería escritora, todavía ahora me levanto y pienso, ¿Quieres decir que es realidad? Me siento afortunada y privilegiada.
Haciendo memoria, ¿cómo recuerdas la época en la UAB?
Lo primero que recuerdo es el frío, mucho frío. Empecé la carrera en el 80 o 81. Al principio iba desde Terrassa y después desde Badalona. Cuando bajábamos del tren teníamos que atravesar campos escarchados, hacía más frío que ahora. También recuerdo que fueron unos años muy difíciles para mí, cuando hacía tercero murió mi padre y me desestabilizó muchísimo. A pesar de ser sociable no hice muchos amigos, pero recuerdo los ratos en el césped, tomando el solito… y vivir momentos intensos políticamente.
Has publicado más de una 20ª de libros, publicas prácticamente cada dos años. ¿Cómo lo haces? ¿Escribes todos los días?
Cuando dije que publico cada dos años porque he hecho de la literatura mi oficio, me gano la vida y tengo que publicar. Salí escaldada, a los puristas les pareció muy mercantilista pero sigo pensando que es una realidad, dejé un trabajo con un sueldo y tengo una familia, no puedo permitirme el lujo de estar cinco años entre novela y novela , además la editorial recomienda que no pase mucho tiempo entre una y la siguiente. Estoy un año y ocho o nueve meses escribiendo, después viene la edición y las correcciones.
¿Ya estás escribiendo lo siguiente?
Ahora es cuando estoy escribiendo a velocidad de crucero.
Se acerca San Jorge. Llevas muchos años en que tus libros están entre los más vendidos. ¿Te preparas de algún modo especial?
Sant Jordi es un día maravilloso y no me lo perdería por nada del mundo, pero se ha vuelto como un torbellino que te chupa. Los días previos llegan muchas novedades y todo el mundo está agobiado. Las dos últimas novelas las he publicado en septiembre coincidiendo con la Semana del Libro en Catalán y me ha gustado mucho la experiencia, todo es más pausado, encuentras sitio para hacer promoción, me gusta.
Hace unos días publicabas en twitter que te estabas leyendo el nuevo de Maggie O’Farrell. Como lectora, ¿qué te gusta encontrar en los libros?
Me gusta que las lecturas me arrastren a otro mundo y piense más en los personajes de la novela que en otras cosas. Cada vez me cuesta encontrar lecturas que realmente me absorban, no es que no haya buenas novelas pero nos dejamos arrastrar por las series y teniendo el móvil cerca se hace más difícil. Es fantástico cuando encuentro novelas como las de Maggie.
¿Nos compartes alguna lectura reciente que creas que no podemos perdernos?
Empecé el otoño muy bien, con la traducción al catalán de Maria Antonieta de Stefan Zweigsvaij. También he leído a Nena, mujer, a otros de Bernardine Evaristo, que habla desde la perspectiva de una mujer negra en el Reino Unido. La he encontrado moderna y original pero parecía un retrato de personajes y prefiero que me cuenten una historia. Y antes de Maggie O’Farell, El malentendido de Irène Némirovsky, una novela breve que me ha gustado mucho. Suelo leer más mujeres, sin ningún tipo de propósito, nunca elegiría una novela sólo porque la haya escrito una mujer pero cuando miro temas y argumentos, da la casualidad que suelo leer más mujeres que hombres.
¿Qué consejo le darías a quien quiera ser escritor?
Creo que las profesiones creativas y artísticas son algo más que un oficio, son invasivas para ti y tu entorno, te dan y te toman mucho. Si quieres dedicarte a ser escritor, músico, bailarín o actor debes tenerlo muy claro, es necesario asumir que son profesiones difíciles pero no imposibles. Está bien que la gente joven lo intente, somos un país con muchísimo premios literarios, editoriales pequeñas, medias y grandes. Hay muchas puertas para picar, que se abra o no depende de tu talento y constancia.