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Entrevista a Germán Bartolomé Cerdà, alumni UAB del máster en Edición'16 y editor en Cap de Brot Edicions

GERMAN

"Con los años me he dado cuenta de que podría hacer otras cosas pero estaría amargado. Esto es para lo que sirvo y lo que sé hacer mejor"

“Nuestro sueño es que los lectores confíen en nuestro sello, y sólo por el hecho de que publiquemos un libro, quieran comprarlo”

22/04/2025

Germán Bartolomé Cerdà es graduado en Filología Hispánica por la UdG, alumni del máster en Edición'16 y editor en Cap de Brot Edicions. En mayo de 2024 nacía la cooperativa editorial gerundense que ha creado junto con la Judit Pujol y Josep Maria Codina. Tienen la intención de publicar en catalán original, traducciones y reeditar clásicos.

- ¿Cómo os decidís a montar una editorial?

Era una idea que nos rondaba cuando estábamos estudiando en la UdG. Siempre decíamos que estaría bien reeditar algunos libros, nos fijábamos en ciertas ediciones, traducciones... la idea de crear una editorial quedó ahí y cada uno hizo su camino, hasta el otoño de 2023 que todo el mundo tenía su trabajo, pero fue a un almuerzo, que decidimos dar un paso adelante. Vimos qué necesitábamos, hicimos cuatro números y adelante.

- ¿Qué es lo más complicado de esta aventura?

La economía. Cuando se emprende tienes muy pocas ayudas del Estado. Ayuntamientos y Diputaciones ofrecen asesoría legal gratuita, que hemos aprovechado, pero ningún impulso económico. Esta incertidumbre te acaba preocupando, dependes de si la distribuidora coloca bien los libros, los libreros responden, las ventas...

- Sin embargo, hay un boom de nuevas librerías y editoriales. ¿Cómo se explica?

Quien se dedica al sector del libro –hacer, corregirlos, venderlos–, no lo hace para hacerse rico. Es un sector donde funcionan mucho las subvenciones públicas, gracias a ello es sostenible. Parece que ahora se lee un poco más que antes pero es lento.

- ¿Haz red entre las editoriales pequeñas?

Conocemos bastantes editores y nos damos un golpe de mano. Tenemos mucho contacto con dos editoriales gerundenses, la Ela Geminada y Gata Maula. Aunque me gustaría que hiciéramos más piña, nos ayudamos con asuntos burocráticos, en septiembre, iremos juntos a La Setmana del Llibre en Català.

- ¿Por qué eres editor?

Porque me gusta. Con los años me he dado cuenta de que podría hacer otras cosas pero estaría amargado. Eso es por lo que sirvo y lo que sé hacer mejor.  Siento que este es mi lugar.

- ¿Qué es lo que más te gusta hacer libros?

Descubrir un nuevo autor o buscar un tipo de libro y hacer de ratón de biblioteca. Ese momento en que has encontrado el autor o el libro es fantástico.

- ¿Cuál ha sido el último descubrimiento?

Situaciones insulares de la Carme Guasch. Lo descubrimos en verano. Habíamos reeditado a Rossinyol y queríamos buscar otro clásico que también nos funcionara. No acabábamos de encontrar nada que nos despertara el cubo y de vez en cuando encontré a la Carmen, poeta con muchas publicaciones, tres libros de narrativa y dos de ellos estaban descatalogados. Cuando leí la reseña dije que estábamos ante lo que queríamos.

- ¿Cómo consigues leer un libro cuando está descatalogado?

Llegué a casa de En Ribagorçana Font, en Badalona, un librero de viejo, que muchas veces no tienen tienda física. Al día siguiente me había leído los dos libros y hablé con la Judit y en Codina, había encontrado la siguiente novedad. Reeditar los libros del Carmen ha sido como encontrar un pequeño tesoro, nos gusta a los tres y nos encaja, le vemos mucho potencial. Esta sensación es lo mejor del trabajo.

- ¿Cuál ha sido el proceso para reeditarlo?

La Carme Guasch había muerto en el 98. Hablamos con los herederos, sus hijos, Toni, la Blanca y la Sílvia Soler. Les hicimos la propuesta y les gustó la idea.

- ¿Y a partir de ahí?

Hemos picado de nuevo el libro, lo hemos corregido como si fuera el original de un autor vivo, luego lo hemos pasado a los hijos para que vean las enmiendas y a partir de ahí maquetas, galerada y a imprenta.

- ¿Cómo es eso de intentar predecir cómo se recibirá un libro vuestro?

Vas haciendo palos de ciego, no hay una fórmula que garantice que una publicación haya funcionado y si la siguiente se parece, repetimos el éxito. Tiras mucho instinto. Tenemos una línea editorial muy cara e intentamos fidelizar a los lectores. Nuestro sueño es que los lectores confíen en nuestro sello, y sólo por el hecho de que publiquemos un libro, lo quieran comprar.

- ¿Qué tienen en común los libros publicados por Jefe de brote?

Somos una editorial sin miedo. Este es nuestro eslogan, ya que montar una editorial es un poco temerario. Queremos que tanto el contenido como la forma de nuestros libros también lo sean. Intentamos que estén muy bien trabajados, tienen una estética marcada, el punto de libro está acuñado –el lector decide si lo arranca o no de la cubierta–, hacemos tantas correcciones como haga falta, y cuando llega el momento de tocar puertas periodísticas, picamos a las que nos encajan.

- ¿Cómo os planteáis San Jorge?

San Jorge por un equipo pequeño como el nuestro es una locura. Todo empieza en diciembre, cuando preparas el catálogo de novedades y lo presentas en las distribuidoras. Enero es el pistoletazo de salida oficial, cuando la mayoría de los libros de Sant Jordi se envían a imprenta, y finales de marzo ya vas de bajada. Cuando ya llega Sant Jordi duermes poco, al mismo tiempo te tienes que dividir y multiplicar, y a sobrevivir.

- ¿Qué es lo que más te gusta de lo que está pasando?

Hay muchas cosas que me ilusionan. Teniendo una editorial vives sensaciones contradictorias, a veces sientes que estás en el lugar correcto, feliz, incluso eufórico como si te hubiera tocado la lotería. Después hay días en los que nada sale, un autor o los herederos te dicen que no quieren publicar, vas a una feria y no vendes lo que esperabas, un libro no acaba de funcionar, buscas donde has fallado... tiene momentos muy buenos y también malos.

- ¿Dónde y cómo querrías que estuviera Cap de Brot en 2030?

Viva, que todavía caminara. Esta es la gran pregunta, si lo sostendremos económicamente. Confío en que sí. El objetivo es que se mantenga viva y tengamos la misma ilusión que tenemos ahora.

- ¿Cómo vas a llegar a la UAB?

Después de graduarme en la UdG no tenía claro qué quería hacer, pero sabía que tenía que ser algo que me motivara. Siempre había tenido una fijación con los libros y decidí hacer el máster de Edición de la UAB. Sabía que había hecho el máster el Aniol Rafel, editor de Ediciones del Periscopio, editorial referente en la que nos enfermamos. Su trabajo es la mejor garantía de que el máster valía la pena.

- ¿Te gustó tanto como te esperabas?

Fue un descubrimiento, como cuando eres niño y abres la caja de los juguetes, que te quedas merodeado y te lo quieres llevar todo. Ahora me encantaría volver a hacer el máster, estaría al 200% y lo aprovecharía aún más, porque sé que todo es importante.

- ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes con libros?

Tenía un cuento infantil con tapa de cartón que no recuerdo el título, pero le tenía mucho afecto. Después Las vacaciones del pequeño Nicolau con ilustraciones de Sempé. ¡Lo voy a leer tantas veces! Tenía la fijación de releerlo. Era una edición de Barco de Vapor de tapa blanda. No sé a dónde debe estar. Y más tarde mi hermana me regaló una adaptación de Robinson Crusoe. Me flipó y me marcó mucho. Fue muy maco que en la universidad volví a leerlo, entonces era el original, pero era como volver a ser un niño. 

 

La periodista y escritora Sílvia Soler, alumni de Ciencias de la Información '85, acaba de publicar Coro fuerte (Universo Libros, 2025). Un libro que coincide con la reedición de Situaciones insulares, la última novedad de Cap de Brot Edicions.  

- ¿Qué os pareció la propuesta de Cap de Brot de reeditar el libro de vuestra madre?

Para nosotros la idea fue, ha sido y es un regalo, algo totalmente inesperado. Habíamos hecho un par de acciones con la obra de mi madre, reunir toda la poesía en un volumen y reeditar Trena de ceniza cuando hizo 10 años de la publicación, pero hacía tiempo no habíamos hecho nada más. Aunque Situaciones insulares ganó el Premio Víctor Català, pasó muy desapercibido. Lo habíamos leído en su momento, pero lo teníamos medio olvidado. Ahora cuando lo hemos releído, hemos alucinado e incluso he pensado que vamos a ser un poco injustos cuando se publicó, quizás no le vamos a hacer tanto caso como se merecía.

- ¿Tenía alguna edición por casa?

Cuando nos propuso reeditarlo, fuimos a buscarlo y entre los tres hermanos sólo encontramos un ejemplar. Nos lo fuimos pasando a medida que lo leíamos. No lo habíamos vuelto a leer desde que se había publicado el 89. Y la generación de nuestros hijos habían leído su poesía y la novela pero los cuentos, no.

- ¿Cómo ha sido el proceso?

En seguida vamos a decir que sí. Hubo un momento que nos planteamos la posibilidad de cambiar el orden de los cuentos, pero al final decidimos que no, si ella quería ese orden debía ser por algo. Mi hermana es profesora de literatura y se ocupó de corregirlo. Todo ha ido rodado.

- ¿Qué te parece el resultado final?

Me encanta, es muy bonito. Cuando nos conocimos con Germán y en Codina, nos enseñaron los primeros libros que habían editado y nos gustó tanto el estilo como el diseño. Con la cubierta de la madre nos enviaron diferentes propuestas y al final nos gusta a todos. Además propusimos al Empar Moliner que escribiera un epílogo para ponerlo en contexto, que acaba de redondear el libro.

- Acabas de publicar Coro Fuerte. ¿Cómo es eso de poder estar a la vez en las librerías un libro tuyo y uno de tu madre?

Es una feliz coincidencia. Ya hay librerías que me han enviado fotografías con los dos libros juntos. Cuando me hacen entrevistas, mucha gente me pregunta por el libro de la madre, y yo encantada de la vida.