Entrevista a Jaume Clotet Planas, Alumni de Periodismo'06
"Hay periodistas catalanes que te puede gustar más o menos lo que opinan, pero son rigurosos y te los crees. En otros lugares quizás no pasa tanto"
05/11/2025
Jaume Clotet Planas, periodista e historiador, alumni de Periodismo'96. Acaba de publicar La calavera del apóstol, la segunda parte de una trilogía que estrenó con La Hermandad del Ángel Caído, ganadora del 56º Premio Josep Pla de prosa. Analiza la actualidad en diversos medios de comunicación y es consultor de comunicación para empresas e instituciones.
- Cuando eras pequeño, ¿qué querías ser de grande?
Quería ser muchas cosas, como ahora. Las que más me gustaban eran piloto de avión o ingeniero aeronáutico. Me atraen los aviones y los helicópteros, también me gustaba la arquitectura y lo intenté hacer ciencias puras, pero me estrellé con mis limitaciones, no era muy bueno con la física, la química ni las matemáticas. Al final escogí periodismo.
- ¿Qué te atraía del periodismo?
Desde pequeño me encantaba leer el diario, mirar las noticias y seguir los informativos. Todo me interesaba.
- ¿Qué te hizo elegir la UAB?
Era la única opción, sólo se podía hacer periodismo en la Autónoma. En principio no entraba, pero aquel verano la UAB incrementó 20 o 30 plazas y entré. Si no habría ido a hacer Derecho a la Pompeu. Le estaré eternamente agradecido a aquella ampliación de plazas.
- ¿Qué recuerdo tienes de aquella época?
Voy a hacer BUP y COU en La Salle Bonanova. Pasar de la disciplina de los hermanos de La Salle al disfraz de la UAB fue un cambio importante, era otro mundo. No iba mucho a clase, pero sacaba buenas notas. Entré de rebote y me tocó ir de tardes. Recuerdo mucho el césped, estar en el bar, el quiosco y hacer prácticas en los platós. Me lo pasaba muy bien.
- ¿Te imaginabas siendo escritor?
¡En estos momentos no me sorprende nada! He cambiado de trabajo unas 14 veces y de piso también. Cuando algo me aburre me resulta muy difícil seguir. Hay trabajos de los que he marchado, otros que han ido muy bien y otros que me han echado fuera. Si las novelas no hubieran ido bien, no haría una trilogía, pero tampoco estaría hundido.
- ¿Tienes la sensación de haber vivido muchas vidas profesionales?
He hecho muchos trabajos. Me apunto fácilmente a un bombardeo, me gusta probar cosas nuevas, soy cero conservador y me interesa prácticamente todo. Más allá del periodismo me apuntaría a hacer vino.
- ¿Qué enojas de las diferentes etapas profesionales?
De los medios no enojé nada, me lo pasaba mejor siendo corresponsal pelado que siendo jefe de sección, porque a menudo tenías que dar malas noticias a tus compañeros. Lo que sí me gustaba era el contacto con los periodistas cuando estaba en el lado institucional.
- ¿Goza de buena salud la comunicación política en Cataluña?
Tiene más salud que la de Madrid, que es bastante diferente. Allí es más agresivo, parece que debes ser de un bando o de otro. Aquí los periodistas son más objetivos. Hay periodistas catalanes que te puede gustar más o menos lo que opinan, pero son rigurosos y te los crees. En otros lugares quizás no pasa tanto.
- ¿Cómo vas a llegar a la comunicación política?
Por casualidad, estaba de corresponsal en el País Vasco y Joan Puigcercós me dijo que buscaban a un periodista por el primer tripartito, si me interesaba.
- ¿Cómo recuerdas la intensidad de los años como director general de comunicación de la Generalitat durante la etapa del proceso?
Me gusta mucho este tipo de trabajo, cuando hay cosas por explicar. Con un gobierno como el que de ahora, de carril, para explicar temas ordinarios, no me interesaría tanto.
- ¿Volverías?
Para hacer según qué y con según quién, sí. Es un trabajo fácil si tienes sentido común. Cuando estaba en el Gobierno aplicaba unas premisas básicas: no mentir, no intoxicar a los periodistas y una relación de confianza. Trabajaba para los políticos pero con los periodistas, por vosotros políticos pero con periodistas.
- ¿Cómo llevas las críticas a los opinadores que saben de todo en función de la actualidad?
A las tertulias donde participo les pido que no me inviten cuando se tenga que hablar de temas que no domino. No voy a hacer teatro, no lo necesito y creo que hacerlo sería un engaño. Antes los tertulianos hablaban de todo, pero hemos notado cambios, cada vez más se pide la opinión a personas expertas.
- ¿Qué ha supuesto ganar el premio Josep Pla con La Hermandad del Ángel Caído?
Ganarlo hace ilusión y la proyección es evidente. La editorial me dijo que me cambiaría la vida. Yo no era del todo consciente, pero sí, me lo ha cambiado. Como fue bien he hecho el segundo, La calavera del apóstol, y por San Jorge saldrá el tercero, La espada del rey. Tengo la intención de seguir escribiendo de tanto en tanto, no a libro por año, y tampoco haré lo que no quiera.
- ¿Por qué el Josep Pla?
Para tener un método de trabajo y una fecha de entrega, si no habría podido estar dos años escribiéndolo. Me encajaba la fecha y me presenté.
- ¿Cómo te organizas para escribir?
Cuando he estado todo el día trabajando en otras cosas, ponerme a escribir aunque sean dos horas, me relaja. Es un trabajo con el que disfruto mucho. Y lo que más me gusta es ir a lugares a hablar con lectores, bibliotecarios, libreros... sobre todo en lugares pequeños donde no suele ir nunca nadie, me estoy horas, es muy agradecido.
- ¿Hasta qué punto ha influido que seas historiador para elegir el argumento de la trilogía?
Me gusta hacer cosas divulgativas, hablar de historia y aprender, leer cosas que no sabía. No sabría escribir sin hablar de historia o de Cataluña. Creo que parte del éxito se debe a que todo pasa cerca de casa, sale un monje de Montserrat y una Mossa o Sant Pere de Rodes.
- Como lector, ¿qué te gusta?
Leo mucho ensayo, historia y si es novela escrita que lo haya escrito alguien de la época. He leído todo Jules Verne, muy Dickens, y ahora estoy con Eugeni d'Ors y La bien plantada, que explica la realidad de hace un siglo. Prefiero que me la explique quién la vivió.
- También has estado vinculado a la comunicación universitaria. ¿Qué pueden hacer las universidades para mostrar todo su potencial más allá del puro marketing?
Es difícil. Las universidades suelen ser un circuito cerrado y permeable con poca movilidad con el resto del mundo profesional, las publicaciones científicas no llegan al resto de la sociedad y los estudiantes se convierten en una especie de clientes. Hay un exceso de oferta de universidades, públicas, privadas y centros estrambóticos mientras la población en edad estudiantil se está reduciendo mucho. Se convierte en una pugna por el estudiante, es el mundo al revés.
- Es un momento en el que parece que todo el mundo puede ser periodista y la prensa escrita intenta atraer nuevos públicos. ¿Cómo crees que evolucionará la profesión?
El periodismo se ha suicidado, es la única profesión que regala lo que hace. No se ha hecho autorrespectar, ni siquiera hay colegiación. Nos hemos desprestigiado todos juntos, hay una degradación de los contenidos, a veces falta rigor, se mezcla la opinión con la información, hay sesgos informativos... y todo ello ligado a la precariedad del sector.
- ¿Remontará?
No. Cuando se ha perdido el hábito de leer el diario es muy difícil. Recibimos una avalancha de información que cuesta patearla y aún cuesta más que alguien coja un diario y le dedique media hora para hacerse una idea de lo que pasa en el mundo o mirarse un informativo largo.