Max Gámez, estudiante de la Escuela de Ingeniería, desarrolla un babero inteligente para hacer el seguimiento de la sialorrea en niños con pluridiscapacidad
Un Trabajo de Fin de Grado de Aprendizaje Servicio (ApS) de la Escuela de Ingeniería ha desarrollado, en solo tres meses, un prototipo funcional para Nexe Fundació capaz de monitorizar la humedad de los baberos de niños con pluridiscapacidad.
La solución permite avisar a los cuidadores en tiempo real y generar datos objetivos que pueden contribuir al seguimiento clínico de la sialorrea.

La ingeniería puede convertir necesidades reales en soluciones innovadoras con un impacto directo en la calidad de vida de las personas. Eso es precisamente lo que demuestran los Trabajos de Fin de Grado (TFG) desarrollados en la modalidad de Aprendizaje Servicio (ApS) de la Escuela de Ingeniería de la Universitat Autònoma de Barcelona, una iniciativa que conecta el conocimiento universitario con los retos planteados por entidades sociales.
En este marco se ha desarrollado el proyecto "Babero inteligente para monitorizar la sialorrea", realizado por el estudiante del Grado en Ingeniería Electrónica de Telecomunicación Max Gámez, bajo la tutorización del profesor Joan Garcia. El proyecto da respuesta a una necesidad planteada por CRIT (Centro de Investigación, Innovación y Tecnología) de Nexe Fundació, una entidad de Barcelona especializada en la atención a niños con pluridiscapacidad, que trabaja estrechamente con familias y profesionales del ámbito sociosanitario.
La problemática abordada es la sialorrea, es decir, la pérdida involuntaria de saliva que sufren muchos niños con afectaciones neurológicas. Esta situación obliga a cambiar los baberos con frecuencia para evitar irritaciones cutáneas, infecciones y otras complicaciones, pero hasta ahora esta decisión dependía exclusivamente de la observación de los cuidadores, sin disponer de una referencia objetiva sobre el nivel de humedad.
Para dar respuesta a este reto, el TFG ha desarrollado un prototipo de babero inteligente capaz de monitorizar en tiempo real la humedad provocada por la saliva. El sistema integra un sensor textil desarrollado específicamente para el proyecto, un microcontrolador con conectividad inalámbrica y un sistema de avisos que envía notificaciones automáticas a los cuidadores mediante Telegram, cuando el babero alcanza el nivel de humedad establecido. Paralelamente, todos los datos se registran en la nube, generando un historial que puede ser útil para hacer el seguimiento clínico de cada niño y aportar información objetiva sobre la evolución de la patología.
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el tiempo de desarrollo. El prototipo funcional se concibió, diseñó, fabricó y validó en solo tres meses, un plazo extraordinariamente exigente que, tal como destaca el profesor Joan Garcia, resulta difícilmente asumible incluso para empresas dedicadas al desarrollo de productos innovadores. En este periodo se pasó de la identificación de una necesidad real a un dispositivo plenamente operativo, capaz de ser probado en un entorno asistencial real.
El desarrollo del proyecto requirió un proceso completo de ingeniería, empezando por el análisis de las necesidades de Nexe Fundació hasta la selección y validación de diferentes sensores de humedad, la fabricación de un sensor textil propio, la programación del sistema y la realización de pruebas tanto en el laboratorio como en la propia fundación. Las pruebas de campo confirmaron la viabilidad del prototipo e identificaron el sensor textil como la mejor alternativa para esta aplicación.
Según explica el profesor Joan Garcia, "los TFG de Aprendizaje Servicio tienen un componente diferencial respecto a los trabajos convencionales, ya que hay una entidad que plantea un reto real y la universidad da respuesta a través del conocimiento de sus estudiantes y profesores". Esta metodología permite que la formación académica tenga también un retorno directo a la sociedad, a la vez que los estudiantes afrontan los condicionantes propios de un proyecto profesional, trabajando con un cliente real y desarrollando una solución funcional.
El proyecto también pone de manifiesto el potencial de la colaboración entre la universidad y las entidades sociales. Nexe Fundació había planteado diversos retos tecnológicos susceptibles de convertirse en TFG, y el babero inteligente es uno de los tres prototipos desarrollados este curso. El objetivo es que estos primeros desarrollos sirvan como punto de partida para seguir mejorando las soluciones y consolidar nuevas líneas de colaboración entre la UAB y la fundación.
Los primeros resultados ya han empezado a trascender el ámbito académico. El prototipo se ha presentado recientemente en el Congreso Internacional de Fisioterapia como ejemplo de investigación aplicada, donde ha despertado el interés por su capacidad de aportar datos objetivos que faciliten el seguimiento de los niños. Además, profesionales del ámbito de los cuidados crónicos y paliativos también han mostrado interés por las posibilidades que ofrece esta tecnología en otros contextos asistenciales.