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20/10/2017

"Los historiadores ambientales están en una posición inmejorable para contribuir al emergente dominio de investigación de los estudios sobre el Antropoceno"

Stefania Barca, investigadora sénior en el Centro de Estudos Sociais – Universidade de Coimbra, participó en un workshop internacional celebrado en el Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC) de la UAB, titulado “At the Intersection of Disciplines: History of Science and Environmental History”. En esta entrevista nos habla de historia ambiental y del papel que puede jugar en los actuales estudios sobre el Antropoceno, así como de su investigación en temas como los usos y la propiedad comunales, la perspectiva de género o la relación entre trabajo, salud y medio ambiente.

Stefania Barca es investigadora sénior en el Centro de Estudos Sociais – Universidade de Coimbra. Licenciada en Letras Modernas (Orientación Histórica) por el Istituto Universitario Orientale de Nápoles y doctora en Historia Económica por la Università degli Studi di Bari, fue investigadora visitante en el Programa en Estudios Agrarios de la Yale University (2005-2006), post-doctoranda “Ciriacy Wantrup” en la University of California, Berkeley (2006-2008) e investigadora invitada en el Pufendorfinstitutet de la Lunds Universitet (2015-2016).
 
Fue vicepresidenta de la European Society for Environmental History (ESEH) entre 2011 y 2013, y es miembro del comité editorial de la revista Environmental History. Ha publicado artículos en revistas nacionales e internacionales de historia económica, historia ambiental, economía ecológica y ecología política, y es autora de tres libros, con un de los cuales, Enclosing Water. Nature and Political Economy in a Mediterranean Valley, 1796-1916,ganó el Premio Turku a la mejor monografía de historia ambiental europea en 2011. Sus intereses de investigación actuales incluyen el impacto ambiental de la industria en el Antropoceno, la relación entre trabajo y medio ambiente, la justicia ambiental, el decrecimiento y el commoning.


1.- El pasado mes de junio participó en un workshop internacional que se celebró en el CEHIC de la UAB, titulado “At the Intersection of Disciplines: History of Science and Environmental History”. ¿Qué se llevó del workshop como historiadora ambiental?
Fue una gran oportunidad para explorar intersecciones conceptuales y metodológicas entre dos campos de investigación, la historia ambiental y la historia de la ciencia, que son contiguas y a veces se superponen. Estos encuentros son muy importantes porque nos ayudan a salir de nuestro dominio de investigación hiper-especializado y mirar a nuestro alrededor, como si dijéramos, para compartir ideas que nos pueden ayudar a repensar nuestras preguntas e hipótesis de investigación desde nuevas perspectivas, o nos animan a experimentar otras nuevas e híbridas. Así es cómo la investigación avanza en todos los campos. Agradecí especialmente la oportunidad de reflexionar sobre las implicaciones políticas duales de la investigación histórica sobre las intersecciones entre ciencia y medio ambiente: por una parte, necesitamos aplicar una aproximación crítica a la producción del conocimiento científico, contextualizando y revelando las agendas ocultas o los sesgos implícitos de toda investigación científica; por otra parte, necesitamos ser conscientes del contexto social en el que se desarrolla nuestra propia investigación, como por ejemplo, la negación  del cambio climático en la época actual, que está empujando a los académicos hacia una posición defensiva no sólo en lo que a la ciencia del clima se refiere, sino también a la ciencia natural en general. El workshop me hizo aprender muchas cosas sobre las implicaciones de esta dialéctica histórica entre ciencia y política en diferentes áreas.
 
2.- Usted y Marco Armiero son considerados entre los fundadores de la historia ambiental en Italia. El año 2004 publicaron un libro conjunto, La storia dell’ambiente. Una introduzione. ¿Cuál era el objetivo de este libro?
Fue, creo, el primer manual sobre historia ambiental publicado en Italia: no había cursos universitarios dedicados a esta disciplina, pero a pesar de ello, el libro tuvo bastante éxito y fue adoptado en diversos cursos en diferentes áreas de estudio. Su principal aportación a la literatura existente fue la introducción del público italiano al vasto cuerpo de la literatura sobre historia ambiental en inglés, publicada en los EE. UU., Reino Unido, Australia y en revistas internacionales. En definitiva, la idea era conectar a los emergentes estudios italianos sobre historia ambiental con un debate académico más amplio que en ese momento tenía más de veinte años. Pero evidentemente dejamos nuestra huella personal a la hora de moldear la materia, dedicando mucho espacio a las conexiones entre la historia ambiental y otras ciencias sociales (economía ecológica y sociología ambiental, sobre todo). Esto también fue bastante novedoso incluso entre los historiadores ambientales, que en ese momento estaban más preocupados por las ciencias naturales.
 
3.- Recibió el premio Turku a la mejor monografía de historia ambiental europea el año 2011 por su libro Enclosing Water. Nature and Political Economy in a Mediterranean Valley, 1796-1916. ¿De qué trata?
Inicialmente, mi interés científico consistía en la historia de la energía hidráulica como la primera fuente de energía de la Revolución Industrial; sin embargo, pronto me di cuenta que era inextricablemente una parte de la cuestión de la “transición hacia el capitalismo”, con sus contradicciones sociales y ecológicas. Analicé la transformación del agua en energía hidráulica basada en cuatro procesos de violencia material y simbólica: 1. Dominación bélica/colonial (provocar la “liberación” de la naturaleza y el trabajo del control feudal); 2. Mecanización del trabajo (la gente expulsada por la fuerza de sus hogares y puesta a trabajar bajo la disciplina de la fábrica; la devaluación y el desempoderamiento del trabajo de las mujeres en el proceso); 3. Transformación del paisaje (mediante el cerramiento del río y las riadas); y 4. La naturalización del nuevo paisaje y del nuevo orden social mediante el arte y la literatura. Lo que apareció fue que “lo político” estaba estructuralmente integrado en la historia de la energía hidráulica como resultado de una lucha de clases, la de la emergente burguesía industrial contra la aristocracia por el control sobre la naturaleza y el trabajo. Una gran transformación, en el sentido que le daría Karl Polanyi, cuyas implicaciones ecológicas deben ser entendidas como una parte integrante de sus costes sociales.
 
4.- En su libro también habla de las propiedades y los usos comunales en cuanto al agua se refiere, pero también a los bosques, que desaparecieron con la industrialización de aquella zona. ¿Qué consecuencias tuvo este proceso?
Precisamente: la segunda parte del libro describe cómo el cerramiento del río llevó a cambios significativos en el equilibrio dinámico entre el agua, el suelo y todas las formas de vida de la cuenca fluvial; implicó un régimen de inestabilidad hidráulica y una pérdida significativa de biodiversidad, los cuales tuvieron un impacto sobre las comunidades humanas mediante un riesgo recurrente de riadas, enfermedades transmitidas por el agua y pérdida del acceso a los recursos piscícolas y recreativos. Pero la apropiación del agua fue sólo una cara del doble movimiento de cerramiento y commoning. En la otra cara, incluso sin ser totalmente visible, hubo una lucha social para crear y defender los comunales, la alternativa tanto al capitalismo como a las economías centralmente planificadas más castigada históricamente, y objeto de muchos discursos ecologistas radicales y de prácticas sociales actualmente. Esto me convenció de la importancia de reflexionar sobre las implicaciones políticas de lo que hacemos los historiadores ambientales.
 
5.- Entre sus temas de investigación actuales están la justicia ambiental y la relación entre trabajo, salud y medio ambiente. ¿Qué resultados o conclusiones ha obtenido?
La justicia ambiental es un concepto aplicado en un primer momento a la recerca sociológica preocupada por la desigual distribución de la contaminación y la toxicidad en todos los EE. UU., que afectaban de manera desproporcionada a las comunidades afroamericanas, latinas y nativas americanas, una desigualdad principalmente atribuida al racismo estructural. La justicia ambiental aparece mucho menos en la literatura sobre contaminación y toxicidad en Europa, aunque hay evidencias de grandes desigualdades en la distribución de estos costes sociales dentro y entre las naciones europeas. Puesto que estoy interesada en hallar las causas fundamentales de la injusticia ambiental en Europa, he estado estudiando las comunidades obreras en pueblos monoindustriales y en áreas desindustrializadas como un ejemplo de desigualdad ambiental estructural, que puede ser generalmente atribuida a la dependencia económica (el chantaje de los lugares de trabajo). Pero la dependencia económica también puede ser entendida como un efecto de patrones históricos más profundos, dos de los cuales me parecen los más relevantes: 1) el régimen capitalista, que acumula y se expande a través de la creación de desigualdades espaciales y divisiones territoriales (o coloniales) del trabajo; 2) el régimen patriarcal, que otorga a los hombres el rol de proveedores que necesitan “sacrificarse” para la subsistencia de sus familias, y a las mujeres el rol de reproductoras y cuidadoras cuyo trabajo es devaluado y subordinado al de los hombres. Ambos son causas estructurales profundas de la desigualdad ambiental, pero la segunda, creo, tiene realmente un rol fundacional en ella, porque subordina el bienestar de la gente y de los ecosistemas a los imperativos de la producción industrial, y así fuerza a las comunidades obreras a soportar los costes sociales de la contaminación y la toxicidad.
 
6.- También ha hecho investigación sota la perspectiva de género. ¿Qué aporta este enfoque?
Como ya he mencionado, analizar la división sexual del trabajo me ha ayudado a identificar una causa histórica profunda de la injusticia ambiental. Esto me ha convencido de la importancia de unir campos de investigación que demasiado a menudo avanzan de manera separada, como por ejemplo la historia de las mujeres o de género y la historia ambiental.
 
7.- El concepto “Antropoceno” generó mucha controversia cuando se propuso el año 2000, pero actualmente es muy utilizado. ¿Nos podría hablar de cuál es su significado y de su investigación en este ámbito?
El concepto “Antropoceno” fue propuesto por científicos naturales para describir la época actual como geológicamente diferente del Holoceno, puesto que está caracterizada por los antropogénicos cambios climático y del sistema terrestre (incluida una nueva ola de extinciones en masa), causados sobre todo por las emisiones de CO2, así como por la contaminación nuclear y química relacionada con las actividades industriales. La preocupación pública sobre esta nueva época geológica actualmente genera una metanarrativa oficial sobre el Antropoceno que está influida profundamente por un ethos masculino y occidental: explica la historia de cómo la ciencia y la tecnología occidentales (y dominadas por los hombres) han llegado a ser capaces de dominar la naturaleza, con consecuencias no deseadas que sin embargo sólo podrán ser remediadas vía más ciencia y tecnología. Esta visión es consistente con la altamente controvertida pero aún hegemónica teoría de la modernización ecológica, es decir, una combinación de soluciones técnicas y de mercado para todos los problemas de sostenibilidad, ahora sólidamente reincorporada como principios básicos de la política sobre el clima global. Esta metanarrativa desdibuja el hecho de que la ciencia y la tecnología son meros instrumentos guiados por fuerzas sociales y procesos estructurales, los cuales han de ser directamente abordados como causas fundamentales del problema. He desarrollado un nuevo proyecto de investigación que pretende explicar una historia del Antropoceno más precisa, con el objetivo de influir en las políticas climáticas hacia una perspectiva de justicia ambiental global.
 
 
8.- Usted fue vicepresidenta de la European Society for Environmental History. ¿Cómo ve la historia ambiental en Europa? ¿Y a nivel mundial?
La historia ambiental es actualmente un campo de investigación amplio y diverso con un alcance mundial, que presenta un cierto número de sociedades de historia ambiental a nivel macro-regional y un consorcio mundial que se reúne cada cinco años (el próximo encuentro tendrá lugar en Brasil en 2019). Creo que el principal éxito de la historia ambiental, en sus actuales tres décadas de existencia, es haber demostrado cómo la historia humana está hecha de conflictos inextricables ente fuerzas humanas y no humanas, y cómo los procesos sociales, desde la escala local a la global, reflejan estos conflictos. Los historiadores ambientales europeos han trabajado sobre todo en la historia de la polución urbana e industrial, por una parte, y en la conservación, por la otra; una gran parte de esta historia conecta Europa con el resto del mundo a través del colonialismo, el comercio y el desarrollo y, más recientemente, las políticas de sostenibilidad y climáticas. Creo que trazar estas conexiones globales de una manera más sistemática es la próxima frontera de la historia ambiental europea. Hablando a nivel global, creo que los historiadores ambientales están en una posición inmejorable para contribuir al emergente dominio de investigación de los estudio sobre el Antropoceno, porque ya lo han hecho de maneras fundamentales. Clima, contaminación, biodiversidad, población, tecnología (lo que trata el Antropoceno) es lo que los historiadores ambientales están más acostumbrados a tratar en su investigación. El mayor valor que se puede derivar de la investigación de la historia ambiental consiste en su potencial único para dar sentido a las complejas conexiones entre aspectos individuales del cambio en el sistema terrestre, un potencial que puede ser realizado a través de esfuerzos colectivos y coordinados.

Judit Gil Farrero
Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC)
Universitat Autònoma de Barcelona