Matemáticas

Georgina Rippon, profesora de Neuroimagen Cognitiva en la Aston University, en Birmingham (Reino Unido), investiga la aplicación de técnicas de imagen cerebral para estudiar procesos cognitivos. Su investigación se ha aplicado al estudio de desórdenes como el autismo o la dislexia. Defiende la falta de base científica de las llamadas teorías neurosexistas, las que atribuyen capacidades diferentes a los cerebros de hombres y mujeres para justificar diferencias de comportamiento entre ambos sexos. Gina Rippon participó, el pasado mes de septiembre, en la 15 ª reunión general de mujeres europeas en Matemáticas (European Women in Mathematics EWM), organizada por el Centro de Investigación Matemática (CRM), para ofrecer la conferencia "Sex, Maths and the Brain" sobre las diferencias que a menudo se atribuyen a los cerebros masculino y femenino en el campo de las matemáticas.
11/2011 -

El funcionamiento del cerebro, con Georgina Rippon

"Los estereotipos modifican el funcionamiento del cerebro"
 
El sexo, las matemáticas y el cerebro constituyeron el tema de la conferencia que dio Georgina Rippon, de la Aston University (Reino Unido), con motivo de la 15 ª reunión general de mujeres europeas en Matemáticas que organizó el Centro de Investigación Matemática en septiembre pasado en la UAB. A través de las imágenes del cerebro, Gina Rippon, ha estudiado largamente los procesos cognitivos y defiende la inexistencia de pruebas que apoyen que las diferencias conductuales entre hombres y mujeres se puedan inferir de las diferencias entre sus cerebros. La influencia de los estereotipos sociales podría estar en la base de esta divergencia pero Rippon advierte que observar a las personas bajo el prisma de esta dicotomía puede hacer pasar desapercibidas divergencias mucho más interesantes.

¿Por qué hay más matemáticos que matemáticas?
 
¡Es la pregunta del millón! Las niñas tienden a superar a los niños en casi todas las materias (incluidas las matemáticas) hasta la edad de entre 12 y 15 años. Las chicas que continúan estudiando matemáticas lo hacen tan bien como los varones. Pero la gran diferencia aparece en el número de niñas que eligen estudiar matemáticas y temas afines en sus estudios superiores. Hay también un mayor abandono de este tipo de carreras entre las chicas. Las mujeres pueden dedicarse a las matemáticas, pero no lo hacen.
 
¿Qué papel juegan los estereotipos que imponemos a los niños en la infancia?
 
Los estereotipos les afectan de la misma manera que a toda la familia. Las presiones de los compañeros, las sociales y las ambientales afectan a nuestro comportamiento y a nuestro cerebro en desarrollo. Hay una fuerte presión para "encajar" en los grupos que consideramos importantes y tendemos a comportarnos en consecuencia. Adoptamos las normas, las creencias y los prejuicios del grupo con el que nos queremos identificar. Existe además lo que llamamos la “amenaza del estereotipo”: la ansiedad o la preocupación que experimenta una persona en aquellas situaciones en que puede confirmar un estereotipo negativo acerca de su grupo social. Si le dices a un grupo de chicas que las mujeres tienden a hacer mal el tipo de examen de matemáticas que está a punto de realizar, entonces baja su rendimiento. Recientemente se ha demostrado que esto también puede afectar al modo como el cerebro procesa la información del examen.
 
¿Se han llevado a cabo experimentos sobre diferencias de conducta en bebés, antes de que puedan estar sometidos a la presión de los estereotipos?
 
Sí. Los expertos en psicología del desarrollo han dado con maneras ingeniosas de estudiar el comportamiento de los recién nacidos y de los bebés, para poner a prueba sus preferencias, las diferencias entre individuos, las habilidades emergentes. Se han observado diferencias de género en este tipo de estudios, pero los resultados han sido difíciles de replicar, y las diferencias observadas son muy pequeñas. La investigadora Elizabeth Spelke ha llevado a cabo una revisión exhaustiva de las diferencias más relevantes relacionadas con las habilidades matemáticas y ha demostrado que las observaciones no son fiables.
 
¿Existen diferencias notables entre los cerebros de hombres y mujeres?
 
No hay diferencias absolutas. No hay ninguna medida que se dé en el caso de los cerebros masculinos y no en los femeninos, o a la inversa. Si lo que nos interesa son las diferencias estructurales, entonces sí podemos decir que los cerebros de los hombres son, en promedio, más grandes, pero si se tiene en cuenta las diferencias en el tamaño corporal, esta diferencia desaparece. Sin embargo, sí se han observado diferencias en la longitud de los lóbulos frontales, son más largos en los hombres. También hay algunas diferencias en el volumen de determinadas partes del cerebro y en el grosor del córtex en zonas concretas. Cada vez hay más evidencias de que los cerebros de chicos y chicas maduran a diferentes ritmos, por lo que en algunos estadios clave de la pubertad, por ejemplo, se podrían observar diferencias entre ambos sexos. Las más importantes, sin embargo, se encuentran en la organización funcional del cerebro, es decir, en que áreas del cerebro se activan cuando un proceso cognitivo específico está en curso, y existe muy poca evidencia hasta la fecha de diferencias de género consistentes.
 
Parece que las chicas obtienen mejores resultados académicos que los chicos. ¿Existe alguna explicación desde la neurociencia?
 
Las niñas superan a los chicos en los exámenes académicos, hasta la enseñanza secundaria, prácticamente en todo el mundo. Hay muchas explicaciones posibles, que incluyen las expectativas sociales, las diferencias de comportamiento, las diferencias de atención, pero casi ninguna en términos de diferencias en la estructura del cerebro o de su función. Es posible que las nuevas investigaciones sobre las diferencias en la organización del cerebro y sus cambios durante la pubertad puedan arrojar datos relevantes sobre esas diferencias en el rendimiento académico.
 
¿Cuál es el resultado más sorprendente que ha observado a partir de sus experimentos con imágenes cerebrales?

Estuve involucrada en una serie de estudios sobre la dislexia y, en lugar de centrarnos en lo que los niños disléxicos no podían hacer, nos fijamos en las tareas en las que eran tan buenos e incluso mejores que el resto. Descubrimos que, aunque los niños con dislexia mostraban en estas tareas niveles de rendimiento similares a sus compañeros, los patrones de activación cerebral eran muy diferentes. Es decir, cuando el disléxico procesa con éxito la información, la estrategia cerebral asociada es muy diferente.
 
¿Qué investiga ahora?
 
Principalmente los Trastornos del Espectro Autista y las diferencias en los patrones de interconectividad entre las áreas del cerebro. Estamos estudiando aspectos muy simples de la cognición, como la visión y la audición, para ver si las diferencias observadas en estos aspectos sustentan el abanico de problemas que tienen muchos de estos niños. También estoy interesada en estudiar cómo podemos utilizar las técnicas de imagen cerebral para entender cómo se desarrolla el cerebro, y cómo su desarrollo influye en lo que los niños pueden y no pueden hacer. Esto incluye estudiar diferencias individuales, como las diferencias de género, aunque creo que observar a las personas en términos de esta dicotomía particular puede ocultar diferencias mucho más interesantes.

Octavi López

Àrea de Comunicació i Promoció de la UAB

octavi.lopez@uab.cat

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B.11870-2012 ISSN: 2014-6388