Entrevista a Clàudia Soriano, alumni del grado en Física ’20 y del doctorado en Física ’26
"A quienes quieran estudiar Física les diría que es importante tener curiosidad, que siempre intenten responder a sus preguntas y generar otras nuevas"
"Es necesario que los países intenten llegar a un acuerdo común sobre la regulación del espacio; de lo contrario, será un caos"
01/09/2026
"El simple hecho de saber, conocer y descubrir es fantástico"
Clàudia Soriano Guerrero, alumni del grado en Física ’20 de la Universitat Autònoma de Barcelona y del doctorado en Física ’26. Ganadora del Premio Sant Jordi de Ciencias Físicas del Institut d’Estudis Catalans, otorgado a la mejor tesis doctoral o trabajo de investigación en el ámbito de las ciencias físicas. Es investigadora posdoctoral en la University of Southampton y su investigación se centra en el estudio de atmósferas y campos magnéticos de exoplanetas. Ha sido incluida en la lista Forbes 30 Under 30 Spain 2026.
¿Qué pensaste cuando te dijeron que eras una de las 30 jóvenes menores de 30 años reconocidas por la revista Forbes?
Me sorprendió; los perfiles científicos no son los más habituales en este tipo de reconocimientos.
Ya era hora de que tuvierais visibilidad…
Uno de los grandes problemas es que no hay referentes científicos. Me gusta dar charlas de divulgación e ir a escuelas e institutos. Me encuentro con niños y niñas que quieren ser youtubers, futbolistas, abogados o enfermeros, pero rara vez dicen científicos o ingenieros. Si no ven científicos, es difícil que puedan aspirar a serlo.
¿Cuáles han sido tus referentes?
Actualmente, Sara García Alonso está promoviendo la visibilidad de los científicos y es todo un referente femenino, pero yo no tuve ninguno en casa ni en mi entorno. Conocía a Neil Armstrong, Stephen Hawking y mujeres como Marie Curie, que sentía muy lejanas.
¿Eres consciente de que tú también eres un referente?
Sí, es una responsabilidad. Te conviertes en referente de personas que están detrás haciendo investigación. Es una responsabilidad, pero también una motivación, porque faltan referentes científicos. Cuando tengo la oportunidad participo en charlas, pódcasts o entrevistas. Aprovecho cualquier ocasión para dar visibilidad a la investigación y al sector.
¿Recuerdas cuándo te interesaste por el espacio?
Desde siempre me ha fascinado muchísimo. Era la típica niña que pedía por Reyes juguetes interactivos sobre planetas y, más adelante, libros. En bachillerato participé en unas jornadas de física y matemáticas organizadas en el campus de la UAB. Siempre buscaba la forma de acercarme a la física y, sobre todo, al espacio.
¿Qué dirías que ha sido lo más importante en tu carrera hasta ahora?
El trabajo es esencial. Por muchas ganas e ilusión que tengas, si no trabajas, no salen las cosas. Las carreras científicas, y la física en particular, se estudian por vocación. La suerte también influye cuando aparecen becas o posiciones que encajan con tus intereses. Todo es importante, especialmente las ganas y el trabajo.
¿Por qué decidiste estudiar Física?
Claramente por el espacio. Muchos decidimos estudiar Física por la fascinación que nos produce el espacio. Antes de entrar dudé entre Física e Ingeniería Aeroespacial, pero la segunda está más orientada a misiones, cohetes y satélites. Yo prefería comprender la base teórica de cómo funciona el universo.
¿Ha sido como esperabas?
Sí. La carrera es tan amplia que aprendes un poco de todo. En el máster ya fui enfocándome hacia el espacio y, con la investigación, te conviertes en experta en un tema más concreto.
¿Por qué elegiste la UAB?
Seguramente por proximidad, porque soy de Vilafranca, y porque ya conocía el campus gracias a las jornadas a las que asistí durante el bachillerato.
¿Cómo recuerdas los años en el campus? Has estudiado allí en dos etapas bastante diferentes.
Recuerdo el grado como una etapa de crecimiento, tanto académico como personal. Tienes 18 años, sales de tu entorno más cercano, conoces nuevas personas y vives experiencias nuevas. No quiero idealizarlo: no fue un camino de rosas, trabajé muchísimo. Con la perspectiva de los años, estoy contenta de haber superado esa etapa y orgullosa de haberla vivido.
¿Y el doctorado?
Realicé el máster durante la pandemia, una época compleja. Cuando regresé al campus para iniciar el doctorado en el Instituto de Ciencias del Espacio (ICE), estaba algo reticente porque tenía muy presente todo el esfuerzo de la carrera. Sin embargo, fue completamente distinto porque ya iba a trabajar y tenía un sueldo. Fueron años intensos de aprendizaje sobre cómo funciona la investigación y de profundización en los hot jupiters.
¿Es en lo que se centró tu tesis?
Mi tesis se centró en los exoplanetas, los planetas situados fuera del sistema solar. Actualmente se conocen unos 6.000. Entre ellos existe una gran variedad, y uno de los subgrupos son los hot jupiters, planetas gaseosos muy cercanos a su estrella. Mientras que la Tierra tarda 365 días en orbitar alrededor del Sol, estos exoplanetas solo necesitan dos o tres días. Tienen temperaturas altísimas, atmósferas turbulentas y dinámicas y vientos intensos. Yo estudié su atmósfera mediante simulaciones para analizar los efectos magnéticos.
¿Qué les dirías a los jóvenes que se plantean estudiar Física?
Es una carrera con fama de difícil, pero si trabajan, tienen ganas y determinación, se puede sacar adelante. Es importante mantener la curiosidad, intentar responder a las propias preguntas y generar otras nuevas. También les diría que no se dejen limitar por los estereotipos: en Física hay perfiles muy diversos.
¿Siempre tuviste claro que querías dedicarte a la investigación?
Sí. Me gustaba el espacio, tanto la parte relacionada con los astros, planetas y galaxias, como la física de partículas, que estudia cómo se creó el universo y de qué está hecha la materia. Hice prácticas sobre galaxias y mi trabajo final de grado sobre física de partículas para descubrir qué me interesaba más. Con el máster en Astrofísica confirmé que prefería estudiar los astros. Después del máster me tomé un tiempo para reflexionar y asegurarme de que quería dedicarme realmente a la investigación académica. La respuesta fue sí.
¿Cómo está siendo la experiencia posdoctoral?
Llevo poco más de medio año en esta nueva etapa en la Universidad de Southampton. He tenido que irme al extranjero porque, si no pasas al menos un par de años fuera, después resulta más difícil estabilizarse académicamente. He encontrado un grupo de investigación con el que estoy muy a gusto. Durante la tesis realizaba simulaciones locales de hot jupiters y ahora hago simulaciones globales, similares a las que se utilizan para estudiar el clima de la Tierra.
¿Y después?
Tengo un contrato de tres años. La idea es conseguir una beca y volver a Cataluña.
¿Encuentras algún inconveniente en la carrera científica?
Tener que marcharte al extranjero prácticamente por obligación. Con la conectividad actual, no creo que sea necesario que la vida profesional condicione tanto la personal. La internacionalización deja muchos perfiles valiosos por el camino. La falta de estabilidad es otro problema importante. A menudo no se consigue una plaza fija hasta los cuarenta años, lo que genera una gran incertidumbre económica y laboral.
¿Te preocupa?
Sí. Perdemos mucho tiempo buscando financiación y solicitando nuevas plazas. No es solo una cuestión de tiempo, sino también de preocupación constante.
¿Qué puede aportar a la sociedad conocer las atmósferas y los campos magnéticos de los exoplanetas?
El simple hecho de saber, conocer y descubrir ya es fantástico. Originalmente, los modelos climáticos utilizados para exoplanetas se basaban en los terrestres. Ahora hemos creado un proyecto desde cero basado en las leyes fundamentales de la física que sirve para todos los planetas, incluida la Tierra.
En los próximos años, ¿cuáles crees que serán los hitos más importantes relacionados con el espacio?
El primer exoplaneta se descubrió en 1992, así que hablamos de un campo muy reciente. Tras una etapa centrada en descubrir exoplanetas, estamos entrando en una nueva era: la caracterización de sus atmósferas. Analizando la luz de las estrellas que atraviesa dichas atmósferas podemos identificar moléculas como vapor de agua, oxígeno, dióxido de carbono o metano. Algunas combinaciones podrían indicar actividad biológica, aunque por sí mismas no demostrarían la existencia de vida.
¿Viviremos una nueva carrera espacial?
Sí. Tras la carrera espacial de los años sesenta entre Estados Unidos y la Unión Soviética para llegar a la Luna, estamos viviendo una nueva carrera espacial en la que participan diversas potencias y empresas privadas. Uno de los grandes objetivos es regresar a la Luna y establecer bases permanentes que sirvan de plataforma para futuras misiones. Si el desarrollo tecnológico mantiene su ritmo actual, es posible que en las próximas décadas veamos los primeros viajes tripulados a Marte y, más adelante, los primeros asentamientos humanos.
¿Te preocupa cómo se legislarán esos espacios?
La legislación está todavía muy poco desarrollada. Haría falta una normativa universal que todos los países respetaran, aunque alcanzar un consenso será complicado debido a la diversidad de intereses. Es necesario avanzar hacia acuerdos comunes para regular el espacio; de lo contrario, el riesgo de conflicto y desorden será elevado.