Transporte y energia

El transporte es un sector muy dependiente del petróleo y eso hace que la política energética relacionada con el transporte tenga que girar entorno a dos ejes:

- Mejorar la eficiencia energética de los vehículos.
- Utilizar otras fuentes de energía.
 
Hemos de pensar en otros combustibles alternativos y, a la vez, abrir camino a otras tecnologías que permitan una motorización diferente de la movilidad como los vehículos eléctricos, los híbridos y los que hacen servir una pila de combustible.
 
Los combustible alternativos al petróleo:
La diversificación de las fuentes de energía pasa por utilizar combustibles que no sean la gasolina o el gasoil.
 
Hoy en día, los combustibles alternativos que parecen interesantes son:

- El gas natural. En general son vehículos localmente menos contaminantes. Se dice que el gas natural podría cubrir (si más no, temporalmente) la demanda creciente del sector del transporte. Alternativa interesante que permitiría, a corto plazo, satisfacer la demanda de combustible y reducir las emisiones de óxido de nitrógeno y partículas en las grandes ciudades.
- Los GLP (Gases Licuados del Petróleo). El combustible es una mezla de propano y butano, gases que se almacenan comprimidos en un depósito. Son menos contaminantes que los combustibles convencionales.
- El bioetanol (alcohol). Normalmente, el bioetanol se produce partiendo del azúcar, del almidón  o de la celulosa y se considera renovable. Su uso reduce notablement las emisiones de CO2.
- El biodiésel. Normalmente es un biocarburante extraído de las plantas oleaginosas, como el girasol, la colza o la soja. Se comercializa normalmente mezclado con gasoil.
 
El Pla de l’Energia de Catalunya 2006-2015 considera que es imprescindible actuar en el sector del transporte para conseguir una transición hacia un modelo energético más sostenible. Este plan define que es necesario diversificar energéticamente  el sector. El transporte es el sector que más energia final consume en Cataluña. Ya la Lei de Movilidad de Cataluña, aprobada en el 2003, daba prioridad al uso de sistemas de transporte público y colectivo para  promover sistemas de transporte con un impacto bajo, o dando soporte a las zonas peatonales, la bicicleta o el uso de combustible alternativo al petróleo.

FONT: Instituto Catalán de Energía

© 2018 Universitat Autònoma de Barcelona. Todos los derechos reservados