"En España no hay conciencia de lo que fue el franquismo"

El 40 aniversario de los asesinatos de Atocha ha incluido la presentación de un libro en la Facultad de Derecho que explica la vida de tres abogadas comprometidas con la justicia social: Paquita Sauquillo, Manuela Carmena y Cristina Almeida, a la que hemos entrevistado.

15/03/2017

La injustícia mayor es el no reconomiento de la memoria histórica y el ignorar a las víctimas del franquismo. ¡En la reciente ley de víctimas no se han metido a las víctimas del franquismo! Esto no pasa en ningún otro país europeo.

Igual de simpática en las distancias cortas que ante las cámaras de televisión, Cristina Almeida aterrizó en la Facultad de Derecho el pasado martes, 14 de marzo, con la tranquilidad que le da la jubilación y con la seguridad en sus palabras de la mujer sabia que las ha visto pasar de muchos colores y que tiene muy claro dónde va.

Abogada laboralista, ex-diputada de Izquierda Unida y ex candidata a la presidencia de la Comunidad de Madrid, a punto de cumplir los 73 años se siente más activa que nunca por su compromiso con la recuperación de la memoria histórica. Protagoniza el libro "Cristina, Manuela y Paca" (Península) sobre las vidas de ella y de sus otras dos amigas, Paquita Sauquillo y Manuela Carmena, tres vidas cruzadas entre la justicia y el compromiso, libro presentado este día en la Facultad de Derecho.

-¿Por qué es necesario mantener viva la memoria y el recuerdo entre la sociedad de los asesinatos de los abogados de Atocha?
-Porque es un hecho determinante de muchas cosas. Hay gente que se cree que la transición la hicieron unos señores sentados firmando unos papeles y ya está. Y no, la transición se hizo con mucha sangre, muchas muertes y mucha represión, como los muertos de Victoria, la extrema derecha matando a A.Ruíz Y M.Luz Nájera o a los abogados de Atocha… Acordarnos de esto es acordarnos de la memoria. En este país hay una injustícia muy grande que es el olvido de la historia democrática. Nuestra historia de oposición al franquismo está hecha de héroes y heroínas. Pero la gente no sabe nada de todo ello. ¡Ya prácticamente ni se estudia! Y en cambio, la memoria es la garantía de la no repetición de todo aquello que vivimos.

-¿Qué está pasando en España que cuesta tanto, por ejemplo, cambiar las placas de calles con nombres franquistas o derrumbar monumentos de la época franquista?
-Sí, y fíjate en la sentencia última del Supremo sobre el Valle de los Caídos. En este país no hay conciencia de lo que era el franquismo. En cualquier país de Europa sería impensable que se pudiera hacer un homenaje a Franco o que estuvieran los asesinos por las calles como pasa aquí. Pero es que aquí el franquismo no se entendió como fascismo, supongo que como España no se metió en la II Guerra Mundial (porque, todo hay que decirlo, pasaron dinero a los militares españoles) los aliados no derrumbaron a Franco como sí lo hicieron con Hitler y Mussollini, y nos dejaron 45 años de fascismo. Y eso ha calado. ¡Pero si hasta no hace mucho se ha conseguido que la RAE le llame dictador, y no “hombre de carácter autoritario” como lo definía hasta hace poco. Tampoco nunca se ha reconocido el golpe militar, se llamaba cruzada.

Por eso creo que aquí no ha calado una extrema derecha fuerte, porque está inmersa en el día a día de la política. Y está conviviendo con la democracia. ¡Incluso confunden la democracia con dar expresión de libertad a todo, y eso no es democracia!

-¿Qué es democracia?
-Democracia es que haya libertad de expresión, pero con valores democráticos. ¿Como va a ser libertad de expresión agredir a un transexual o pegar a dos personas del mismo sexo que se dan un beso? Eso no es ni democracia ni libertad de expresión. Eso es sencillamente agresión. Por eso te digo que pienso que la conciencia democrática no está metida realmente en la sociedad española.

-Dices en el libro “Parece que son tan modernos los jóvenes y es más moderna Manola que todos los jóvenes”. ¿Qué quieres decir con ello?
-Yo siempro digo que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. Pero es verdad que para ser joven tienes que estar concienciado. La juventud te hace tener menos años pero no mejores ideas, esas las tienes que adquirir. Yo creo que hay jóvenes muy concienzados (por ejemplo estoy pensando en todos los del Movimiento 15-M), pero no hay una articulación democrática de pensamiento. Y ello se está viendo con los nuevos partidos políticos, que enseguida caen en los vicios de los partidos de siempre.

Y cito a Manola (Manuela Carmena) porque tiene una imaginación para aguantar muchas cosas, y a toda esta panda que la acribilla, porque ama a Madrid, la ciudad de su vida, y desborda ilusión por ella, ejerciendo de alcadesa, con su sentido de la democracia y de la ciudadanía, porque ve Madrid como una ciudad del abrazo, porque lo del abrazo siempre ha sido muy importante para nosotras, las mujeres progresistas de izquierda.

-Y entonces, ¿como ves la juventud de hoy, comparada con la tuya? ¿Son excesivamente pasivos y poco comprometidos los jóvenes?
-La juventud es de todo, pasota, enamoradiza, está en el paro, enganchados a las nuevas tecnologías –que facilitan mucho la vida pero tanto que te impiden tener tu propia vida-, y todo ello hace que no encuentren una respuesta colectiva. Tienen que implicarse más en la conquista de sus propios derechos. Los derechos no se heredan, se conquistan. Siempre se lo digo a las chicas. ¡Y a nosotras nadie nos ha regalado nada! Hemos tenido que luchar para anular leyes de desigualdad. Cuando yo terminé la carera no podía ser jueza -por ser mujer-, si te encontraban en la cama con un hombre hasta el año 64 te mataban, y es que en España se matan a las mujeres cuando se quieren separar porque no hay tradición de divorcio como en otros países, se ve la mujer como una posesión. Nosotras trabajamos cambiando un país que era negro para ponerlo de color.

-Tienes 72 años, jubilada, pero no paras. En el libro afirmas “estoy jubilada, pero de lo que no me jubilo es de la lucha contra la injustícia”.
-¡Por supuesto! Sobretodo no me jubilo de la injustícia mayor que es el no reconomiento de la memoria histórica y el ignorar a las víctimas del franquismo. ¡En la reciente ley de víctimas no se han metido a las víctimas del franquismo! Y creo que ha sido un error y una injusticía muy grande, por eso me he compremitido tanto en ello. ¡Y la verdad que estoy aprendiendo mucho ahora! Yo decía “de mayor quiero aburrirme” pero veo que no sé aburrirme, no paro... Siento que mi vida respira actividad.

-Últimamente hemos visto como la imparcialidad de la injsutícia ha mellado en la sociedad provocando en los ciudadanos un descrédito de la misma muy grande. Realmente, ¿se le puede decir a un ciudadano que existe la justicia como tal?
-Yo hasta ahora estaba mucho más desilusionada, sobretodo después de la sentencia de Garzón, en la que estuve muy implicada porque me pareció tremendo. Pero creo que se está reconvertiendo. Y ahora estamos viendo que la única que está haciendo algo serio por la corrupción es la justicia. No habíamos visto a nadie en la cárcel por corrupción y ahora hemos visto a Fabra, al Jaume Matas y muchas más gente en la cárcel por ello. ¿Quién se iba a pensar que le caerían ocho años a Urdangarin? Y yo me apuesto que irá a la cárcel, por mucho que digan que no. Sí que es verdad que es lenta y que hay abogados especialitzados en retrasaer juicios para que las penas sean menores. Pero creo que al final se impone la justicia. También he de decir que faltan recursos.

Pero también hay que decir que hay otra justicia, que está muy politizada y que se utilitza. Por ejemplo es horroroso lo que está pasando con la cuestión catalana. Yo siempre he sido federalista pero se está utilizando el tema. No se pueden mezclar. El independentismo es una cosa, y la corrupción política es otra.

-¿Crees que debería haber un referéndum en Catalunya?
-Por supuesto, aunque no fuera vinculante…porque hay gente de otras partes de España que han aportado mucho.... Pero yo siempre he venido a Cataluña y me siento muy bien aquí, es una tierra muy abierta y acogedora. Tiempos atrás veníamos aquí buscando libertad. Y no tengo ningún prejucio con el independentismo ni con la decisión que eligan los ciudadanos. Quizás tendría tristeza por tener que separarme de Catalunya pero claro que tendría que haber un referéndum.

-¿Qué les dirias a los futuros jueces y abogados que hoy están estudiando Derecho en la universidad?
-Yo simpre he dicho que cuando me dieron el título de abogada me dieron el arma mayor que he tenido en mi vida, mayor que cualquier kalashnikov o metralleta que pueda existir, porque se pueden cambiar leyes, se puede defender a los que no se pueden defender, se puede cambiar la sociedad... ! Yo les diría que pusieran su profesión al servicio de las necesidades de cambio de la socidad. Eso te enriquece muchísmo, no tanto el bolsillo, pero sí de desde otro punto de vista mucho mayor. Y además a mí, por ejemplo, me ha permitidio vivir de esta profesión (aunque jamás he cobrado a un preso político y sólo he cobrado a los trabajadores que ganaban y no a los que perdían).

Y a los futuros jueces les diría lo que digo en el libro también: que cuando uno llega a juez demuestra tener muy buena memoria por haber superado una oposición, pero luego tendrá que demostrar que tiene buen juicio, y eso significa aplicar las leyes por encima de lo que él piense, y de acuerdo a las necesidades de la sociedad en la que se encuentra. Si lo hacen así será justicia, sinó se convierte en injusticia.

 

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