El Memoràndum entre la UAB i la OIT. Una eina per potenciar els drets socials.

Post Eduardo Rojo

El professor Eduardo Rojo reflexiona sobre el memoràndum signat entre la UAB i l'Organització Internacional del Treball.

05/02/2018

A continuació reproduïm el contingut del post que el Dr. Rojo, professor de la Facultat, ha publicat en el seu blog:

1. El viernes, 2 de febrero nos reunimos en el campus de Getafe de la Universidad Carlos III un buen número de personas de diferentes ámbitos profesionales, interesadas sobre la temática de las relaciones de trabajo y muy especialmente de todos los cambios que se están operando, y de los que vendrán en el inmediato futuro, en las mismas.

 
De la importancia de dicha reunión da debida cuenta la difusión que ha tenido en las redes sociales, especialmente por el “dinamismo informático” de las y los jóvenes investigadores presentes en el evento, y también de la organización. Hay que felicitar muy especialmente a las profesoras Mª Gema Quintero Lima Eva MªBlázquez Agudo por la magnífica organización del acto, así como también al restante profesorado de la UC3M que actuaron como dinamizadores y dinamizadoras de los numerosos grupos de trabajo.
 
Tuve la oportunidad de comprobar personalmente ese buen hacer en el grupo de trabajo en el que participe Situación y perspectivas del trabajo decente [Principios y derechos fundamentales del trabajo / ODS / economía informal tradicional / salarios / salud laboral, etc.]  ERT. MJE, y en el que también estuvo presente la profesora de Historia de Derecho y de las Instituciones de la UABMaría Jesús Espuny, con una dirección-dinamización estupenda a cargo de la profesora Tania García Sedano. Ahora le toca a ella, y a las restantes personas que asumieron tareas de dinamización, ponerse mano a la obra y hacer la síntesis de todos los trabajos de los grupos, tarea desde luego que requerirá de atención y tiempo por su parte.
 
En la reunión también estuvo presente la decana de la Facultad de Derecho de la UAB, Esther Zapater Duque, profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, participando en el grupo de trabajo dedicado a Derecho del trabajo [Regulación de las nuevas formas de trabajo / Normas internacionales del trabajo / rol de la OIT].
 
Hay que agradecer a la Dra. Espuny y a la Dra. Zapater todo el tiempo y esfuerzo que han dedicado para que viera la luz, o dicho más exactamente para que se procediera a su firma, el memorando de entendimiento entre la OIT y la UAB al que inmediatamente me referiré, una herramienta de trabajo, como afirmo en el título de la entrada, que debe servir para potenciar los derechos sociales mediante la realización de estudios, trabajos, jornadas y seminarios que vayan en esa dirección.  
 
2. Esta iniciativa interuniversitaria, que se enmarca en las actividades puestas en marcha por la Organización Internacional del Trabajo sobre el futuro del trabajo y que culminarán en la Conferencia internacional de 2019, año del centenario de su creación, tiene por finalidad, tal como puede leerse en supágina web, “promover la conformación de nodos de conocimiento sobre cada uno de los temas relacionados con el futuro del trabajo que permitan el intercambio de información y elaboración colectiva entre investigadores/as de forma interdisciplinaria y contribuir así al debate que se está dando”.
 
En la presentación de la jornada el Director de la Oficina de la OIT en España, Joaquín Nieto, manifestó su gran satisfacción por la celebración (felicitación que reiteró en la comida que tuvo lugar después con representantes de diversas Universidades que han suscrito el memorando de entendimiento), y anunció la continuación de las actividades de la Iniciativa tanto a través de una plataforma virtual como de reuniones que se celebrarán el próximo otoño en la Universidad de Castilla-La Mancha y en marzo de 2019 (coincidiendo con la celebración del centenario de la OIT) en la Universidad de Sevilla.
 
Cabe señalar, con satisfacción indudable de las tres personas que estábamos en el acto representando, aunque no institucionalmente, a la UAB, las palabras de agradecimiento dirigidas por el Director de la Oficina a nuestra Universidad y a la realización de estudios en el próximo futuro sobre la historia del nacimiento de la OIT.   
 
3. Como ya he indicado, el miércoles 24 de enero se firmó el Memorando de Entendimiento entre mi Universidad y la OIT para abordar justamente, entre otros ámbitos temáticos, el futuro del trabajo. En la nota del gabinete de prensa de la UAB, publicada el 19 de enero, en la que se daba cuenta de la firma del convenio cinco días más tardes, podía leerse lo siguiente: “El acuerdo, impulsado por la Facultad de Derecho, nace con la intención de establecer un marco general para promover aspectos vinculados con el mundo del trabajo. El trabajo decente, la protección social o las relaciones laborales son algunas de las temáticas que contempla el Memorando, nombre por el que se conoce el convenio. La firma de este acuerdo prevé que sirva como preludio para la realización de cursos, estudios, celebración de seminarios ... Precisamente, la firma de este convenio llega en un contexto cercano a la celebración del centenario de la Organización Internacional del Trabajo. La agencia, fundada en 1919, es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se encarga de velar por los "derechos laborales, fomentar oportunidades de trabajo decente, mejorar la protección social y fortalecer el diálogo para abordar los temas relacionados con el trabajo".
 
Antes de abordar la referencia concreta a los contenidos sustantivos del Memorando, deseo destacar algunos fragmentos de la entrevista que el Sr. Nieto concedió algabinete de prensa de la UAB con ocasión de la estancia el día 24 en nuestraUniversidad para la suscripción del Memorando, como ya he dicho impulsado desde sus primeros pasos por la Facultad de Derecho para poner en marcha la colaboración entre ambas instituciones. En dicha entrevista, el director formula manifestaciones de indudable interés sobre el cambio tecnológico, los procesos migratorios, y sus influencias sobre el mundo del trabajo, que reproduzco a continuación por su directa y muy estrecha relación con los debates que tuvieron lugar el pasado 2 de febrero en la reunión interuniversitaria celebrada en la UC3M.  
 
“P. La tecnología parece avanzar más rápido que nuestra capacidad de adaptar el mercado de trabajo. ¿Es así?
 
R. Siempre ha sido así. Las revoluciones tecnológicas siempre han determinado las formas de producción y estas han influido en las formas del trabajo. Crean riesgos, pero también oportunidades. Un ejemplo: ahora mismo, una de las características del trabajo que viene de la mano de la digitalización es que está cada vez más fragmentado. Y la fragmentación ha llevado a las cadenas mundiales de suministro: ya hay más de 600 millones de trabajadores en ellas. Esta manera de trabajar establece riesgos porque a menudo se traslada la producción a países donde no se respeta los derechos laborales, o hay trabajo infantil, o hay trabajo forzoso ... Pero, al mismo tiempo, tenemos la oportunidad de influir sobre el conjunto de la cadena. Ya se ha firmado unos 200 acuerdos entre empresas multinacionales y federaciones sindicales mundiales, acuerdos que tratan de garantizar que, a lo largo de todo el proceso productivo, se cumple un mínimo de derechos laborales.
 
P. En el siglo XIX, fue el fenómeno del ludismo, pero ahora parece más preocupante el problema del racismo y el recelo contra los inmigrantes entre las clases trabajadoras. ¿Cómo podremos detener este problema a largo plazo?
 
R. Es una cuestión muy importante para que las tendencias demográficas, en un mundo muy desigual como este, están provocando unos movimientos migratorios impresionantes. Hoy hay 250 millones de migrantes en el planeta. La mayoría de las migraciones son laborales, pero también hay millones de refugiados, y hay una nueva fuente de migraciones forzadas que es el cambio climático (fenómenos climáticos extremos que generan sequía, hambre, pérdida de hogares ...). Los 250 millones de migrantes son el doble de los que había a principios del siglo XXI y la mitad de los que habrá de aquí a quince años. Es decir, vamos a un mundo con quinientos millones de migrantes que requerirán respuestas laborales e influirán en los mercados de trabajo. Gestionar esto de una manera inclusiva es una condición sine qua non para tener convivencia social”.
 
4. La firma de un memorando de entendimiento con la máxima institución sociolaboral mundial, la OIT, debe ser para toda la UAB, y desde luego muy especialmente para la Facultad de Derecho y para todo el personal investigador en el ámbito de las relaciones de trabajo, tanto las históricas como los actuales, y mucho más para quienes abordan su investigación mirando al futuro, un gran motivo de satisfacción.
 
No en vano, se unen dos instituciones que tienen un objetivo común, cada una desde su propio ámbito de actuación, cual es el de la mejora de nuestra sociedad. En efecto, tal como se afirma en el preámbulo del Memorando, la UAB es una institución pública de Cataluña que “contribuye a la mejora de la sociedad con una docencia de calidad y una investigación avanzada de acuerdo con exigentes criterios internacionales”, mientras que la institución tripartita que es la OIT tiene entre sus objetivos “emprender acciones conjuntas destinadas a promover la justicia social y los derechos humanos y laborales reconocidos a nivel internacional, (y) está consagrada a la promoción de oportunidades de trabajo decente y productivo para mujeres y hombres, en condiciones de igualdad, seguridad y dignidad humana”.
 
5. En la cláusula primera se expone que el propósito del Memorando es “proporcionar un marco de cooperación entre los firmantes para reflejas actividades en las ya vienen colaborando y posibilitar nuevas acciones de trabajo de interés mutuo”, con referencia concreta a tres de ellas:
 
A) En primer lugar, “Fomentar la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
 
Cabe recordar ahora que la Agenda 2030 sobre desarrollo sostenible tiene como Objetivo 1 poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo, fijándose como objetivos concreto “1.1 Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a 1,25 dólares de los Estados Unidos al día 1.2 Para 2030, reducir al menos a la mitad la proporción de hombres, mujeres y niños de todas las edades que viven en la pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales 1.3 Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y, para 2030, lograr una amplia cobertura de los pobres y los vulnerables”. Por otra parte, su objetivo 8 es el de promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, con mención expresa a “8.3 Promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de empleo decente, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y alentar la oficialización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, entre otras cosas mediante el acceso a servicios financieros 8.5 Para 2030, lograr el empleo pleno y productivo y garantizar un trabajo decente para todos los hombres y mujeres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor 8.8 Proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y protegido para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios”.
 
La Memoria presentada por el Director General en la 105ª reunión anual de la Conferencia Internacional del Trabajo, celebrada en 2016, llevaba justamente por título “La Iniciativa para poner fin a la pobreza. La OIT y la Agenda 2030”, y perseguía tres objetivos específicos como bien se explicaba en su prefacio: “poner en conocimiento de los mandantes las repercusiones que la Agenda 2030 tiene con respecto al trabajo decente, y los desafíos que se han de afrontar; preconizar la participación plena y comprometida de los mandantes en la puesta en práctica de la Agenda; y obtener orientaciones de los mandantes sobre lo que la propia OIT debe hacer para apoyar esos esfuerzos”. Justamente, el Director General enfatizaba la importancia del Objetivo núm. 8 de la Agenda Sostenible y ponía de manifiesto, con acierto, que el logro del crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible no será de ninguna manera automático, sino que “requerirá disponer de un marco de instituciones, organizaciones, leyes y políticas, y de una cultura de diálogo social que permitan gobernar el mundo del trabajo y el funcionamiento de los mercados laborales”, enfatizando además como entre los medios de cumplimiento del objetivo se hace expresa referencia a la aplicación del Pacto Mundial para el Empleo de la OIT aprobado en 2009 y en el que se proponen diversas medidas tendentes a “generar empleo, ampliar la protección social, respetar las normas laborales, promover el diálogo social y fomentar una globalización equitativa”. Para el Director General, “De hecho, la idea de que la Agenda 2030 puede considerarse, casi a la letra, como una versión contemporánea del cometido de la OIT en pro de la justicia social está firmemente arraigada en la noción de que la Agenda atribuye un carácter prioritario y primordial a la erradicación de la pobreza y la lucha contra la desigualdad”.
 
B) En segundo término, “Colaborar en los debates en torno a la Iniciativa del Futuro del trabajo de la OIT”.
 
Al respecto, cabe decir que el 21 de agosto del pasado año se puso en marcha la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo, creada en el seno de la OIT, integrada por veintiocho personas expertas que, de acuerdo con las líneas maestras y finalidad de su creación, deberá ocuparse de “como debiera organizarse un mundo del trabajo en rápida transformación para que responda a los valores de la justicia social”. La primera reunión de la Comisión, que elaborará un informe que será presentado en la Conferencia anual de 2019, año del centenario de la OIT, se celebró el 22 de octubre, y según la nota de prensa oficial de la reunión, examinaron “los llamados “mega factores del cambio” –tecnología, demografía, cambio climático y globalización – y abordaron una serie de cuestiones específicas, como la evolución del papel de la mujer en el mercado de trabajo, la importancia de la educación y de las competencias, la relación entre pobreza, desigualdad e informalidad en el mundo de trabajo, las perspectivas para los jóvenes, el papel de las empresas, los empleados y los sindicatos, y la evolución de los valores y preferencias en las sociedades que tendrán un impacto sobre el mundo del trabajo”.  
 
En dicha reunión, la Comisión tuvo a su disposición el “Informe inicial” elaborado por la Oficina Internacional del Trabajo de manera específica para aquella, de fecha 21 de septiembre y del que se hizo difusión pública en la página web de la OIT el 4 de diciembre, documento elaborado que “alza el telón de la Comisión Mundial”, con el objetivo de “sentar las bases para una discusión constructiva”, y en el que según la nota oficial de presentación se expone “una panorámica de las grandes tendencias que están transformando el mundo del trabajo, así como los principales problemas abordados en el marco de nuestras “conversaciones del centenario” discutidos en el marco de los diálogos nacionales sobre el futuro del trabajo”, sin prejuzgar en modo alguno el contenido del informe final de 2019 sino pretendiendo únicamente “establecer las condiciones para un debate sustancioso”. Un informe que, sin duda, se basa en los elaborados periódicamente por la OIT y que pone al día datos de indudable importancia para conocer qué está ocurriendo en la vida laboral en el mundo y que sólo una organización internacional sociolaboral como la OIT puede llevar a cabo, en el que se pregunta en el prólogo cómo pueden aprovecharse los retos existentes (cambio climático, cambios demográficos, cambio tecnológico, globalización) “para brindar oportunidades que permitan lograr la justicia social en un mundo del trabajo cada vez más complejo”.
 
C) En tercer lugar, “Promover los temas relacionados con el trabajo decente, las relaciones laborales, las normas internacionales del trabajo, la globalización y la gobernanza internacional laboral, la protección social, en definitiva, el mundo de trabajo y su dimensión internacional”.  
 
La historia, el presente y el futuro, se unen, deben unirse para abordar una serie de cuestiones relacionadas directamente con la temática general expuesta en el párrafo anterior.
 
a) El análisis con seriedad y rigurosidad de los cambios que se producen en el mundo del trabajo, en la actividad productiva y en la composición de la fuerza laboral.
 
b) La denuncia de la explotación de los trabajadores en las diferentes formas de organización del trabajo a lo largo de la historia.
 
c) Una mayor participación de todos los trabajadores en las decisiones que les afectan en el mundo de la empresa.
 
d)  Cómo afectaron en el pasado las entonces denominadas “nuevas tecnologías” y cuál es el impacto actual de la cuarta revolución industrial en el mundo del trabajo.
 
e) La distribución, reorganización y reparto del trabajo. ¿Combinamos adecuadamente la flexibilidad organizativa demandada por la parte empresarial y el interés por parte laboral de poder conciliar adecuadamente tiempos de vida y de trabajo?
 
f) La búsqueda de modelos empresariales participativos y solidarios, aquello que ahora se llama la economía social y solidaria (entonces no se había puesto de moda aún el término “emprendimiento” y todo lo que parece llevar consigo, que no siempre es ese valor social y solidario de las empresas de la economía social).
 
g) La lucha contra todo tipo de exclusión y marginación, con especial atención a los problemas de los más excluidos, aquellos que quedan fuera de los circuitos ordinarios o regulares de la vida social y laboral.
 
h) Cantidad sí, pero calidad del trabajo también, y atención a las nuevas realidades laborales en donde el trabajo asalariado muchas veces existe, pero está “oculto” en términos jurídicos. 
 
h) Abordar la situación difícil de los países del llamado tercer mundo. Hoy hablamos de la inmigración y más recientemente de los refugiados que huyen de las guerras y de la miseria en busca de una vida mejor para ellos y sus familias.
 
i) En fin, el debate sobre nuevas formas de redistribución de la renta.  
 
6. El Memorando de entendimiento dispone en su cláusula segunda que entre las actividades que podrán realizarse de forma conjunta se encuentran “la realización de cursos, estudios, celebración de seminarios, simposios y coloquios internacionales”, quedando para un momento posterior más concreto “las acciones concretas de colaboración conjunta que resulten más adecuadas para el cumplimiento de lo previsto en el presente Memorando”.
 
También merece ser objeto de mención la cláusula octava, en la que se dispone que cuando la naturaleza de las actividades de colaboración a emprender u otras circunstancias concurrentes así lo requieran, “deberán establecer acuerdos complementarios a este Memorando y/o formular proyectos de colaboración convenidos por ambas partes, que deberán recoger, en cada caso, las condiciones de financiación y los mecanismos operativos de realización, incluido la repartición de los derechos de propiedad intelectual, de acuerdo con las características de las actividades a desarrollar y los objetivos específicos que se pretenda alcanzar.”.
 
7. Concluyo. Ya tenemos una herramienta de trabajo, el memorando de entendimiento, y ahora hay que dotarlo de contenido. La mejora de los derechos de la mayor parte de la población, aquella que esencialmente vive de su trabajo, así nos lo pide. Seguro que la UAB, y su profesorado, estarán a la altura de las circunstancias.

 

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